martes, 23 de julio de 2013

La oración en la amargura

Texto: 1Samuel 1:6-17
6 Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. 7 Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. 8 Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, 10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza. 12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. 13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino.
15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.
16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.
17 Elí respondió y dijo: Vé en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.
18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.

Sin duda que existen barreras contra la fe que no nos permiten alcanzar nuestras metas y sueños, y una importante es la amargura que se puede alojar en nuestras vidas. La amargura puede alcanzar toda la vida de la persona o afectar a ciertas áreas que cuando se tocan vienen a ser detonantes que disparan emociones contrarias a la fe.
¿Cuáles son las cosas que alteran nuestra alma, nos hacen hablar lo que no debemos o con temor y nos vuelven débiles en lo espiritual? En esto pueden haber muchas causas y pueden ser válidas hablando humanamente, pero el Señor tiene en su plan para nosotros que las superemos, y de esta manera alcanzar la bendición que nos moverá a mayor madurez espiritual llenándonos de satisfacción.
Ana nos deja un ejemplo digno de imitar puesto que las cosas que le habían sucedido había hecho de su vida algo insoportable, aunque algunos podrían pensar que no era para tanto, lo que sucede que para cada uno es diferente lo que puede amargar.

LO QUE AMARGA
La amargura se manifiesta cuando el alma ya no siente nada de lo bueno, a nada le siente gusto, cuando existe un enojo o cólera por nuestra vida, porque quizá no somos lo que queríamos, no hemos alcanzado nuestras metas o pensamos que todo está en nuestra contra.
Las consecuencias llegaban a Ana pasando por los tres niveles de amargura (1S 1:6), desde la irritación, luego llegaba el enojo y finalmente la tristeza. Fácilmente podemos llegar al primer nivel de solo irritación que atormenta el alma, aunque esto trae implicaciones pues irritados podemos perder comunión con Dios, pero cuando Ana enojaba o enfurecía era un segundo nivel de amargura al perder los estribos, pero la mayor era cuando se llega a tristeza pues se demuda el ánimo y aquí se pierde conexión con Dios para ser bendecido.
Para Ana existían algunas causas de esa amargura, una que era el problema de fondo y la segunda causa que dependía de la primera pues si esta se resolvía no había razón para la segunda. Esta son las que le entristecían:
Su esterilidad. Esta es una causa que resalta la impotencia por cuanto no se puede hacer ningún esfuerzo por mejorar la situación. Algunos nos preguntamos por qué nunca hemos disfrutado o alcanzado nuestros sueños, aunque nos hallamos esforzado. No debería haber culpa en la esterilidad como para entristecer.
La rivalidad. Esta tenía razón a causa de la esterilidad pues era lo único que le podía dar ventaja a su rival, esta debilidad le acarreaba llenarse de un sentimiento de fracaso. Todo esto no lo podía controlar aunque su marido la amaba y le daba lo mejor sobre su rival Penina. Las Peninas no tienen poder y lo único que hacen es molestar o provocar para que no pidamos y nos enfoquemos en pedirle al Señor. Su marido le decía que él era mejor que diez hijos, pero eso no le convencía a causa de la amargura.

SALIENDO DE LA AMARGURA: ORACIÓN Y SOMETIMIENTO
1.     La decisión clave para Ana fue acercarse a Dios, pudo decir hasta aquí porque no quería ni comer y el malestar lo llevaba hasta el templo. Las Peninas son aquellas que tratan de bloquearnos cada vez que buscamos a Dios, Ana rompió con esa historia repetitiva.
Dejó de pelear con sus fuerzas y este acercamiento que lo hizo postrándose trajo el desahogo de su amargura la cual se le permitió con el llanto, algunas personas no pueden llorar delante de Dios y no puede ser que solo el sufrimiento provoque llanto, y es que al acercarnos a Dios es la mejor decisión. Para que la oración llegue a él nos permite descargarnos para que no haya estorbo y podamos alcanzar la intimidad. Si estamos con enojo tenemos que recibir de parte del Señor ese alivio que permita llegar a él.
2.     El siguiente paso fue hacer un voto, una promesa que si Dios cumplía su parte (que le diera un hijo varón), Ana tenía que pagar la suya, es decir que la promesa era entregar al niño dedicado al Señor toda su vida y sería nazareo. Este voto no la dejaría con pérdida como algunos pensamos porque al destete lo entregó, pero las satisfacciones como hijo las tuvo en abundancia pues fue sacerdote, profeta y juez.
3.     Lo más significativo y que superó los dos pasos anteriores fue someterse a la ministración del sacerdote Elí, pues la confundió como una mujer ebria, pero la respuesta de Ana fue sin amargura al contestar: no señor mío son una mujer atribulada de espíritu, es decir que ha pasado por durezas y situaciones difíciles, no dijo estoy amargada. He derramado mi alma delante del Señor, fue su explicación, es decir me he podido desvaciar.
Esto le trajo la respuesta de Dios usando al sacerdote dentro de su ministración, gracias a que se había vaciado y el Señor le había permitido hablar de manera correcta al sacerdote.

LA ORACIÓN EN EL ÉXITO
El éxito al haber salido de esa situación lo expresa Ana en 1S 2:1, estas características son claras para quien ha pasado una situación difícil y alcanza la bendición, pues hay un cambio en las diferentes áreas de su vida como lo describe el capítulo 2.
·         Mi corazón: dijo Ana que su corazón se regocijó en Jehová, comparado a aquel tiempo cuando estaba amargada y no podía saltar de contenta como después de recibir un milagro.
·         Mi poder se crece en el Señor: esta situación de poder la pudo sentir al saborear la victoria, la obra que Dios le permitió obtener. Así nos agrandamos en el Señor, cuando se supera la amargura en la oración, nos sentimos con su poder aunque sin separar los pies de la tierra.
·         Mi boca: esto nos señala un área importante para el hombre: el hablar. Lo que decimos limita o expande las oportunidades de operar del Espíritu Santo, porque cuando tenemos temor nuestra boca no demuestra confianza en el Señor, pero ahora Ana podía hablar contra sus enemigos que la habían amargado, es decir que ya no estaba bajo ese yugo.

Entonces se pudo alegrar en la salvación otorgada por el Señor, la libertad que le había dado, la prosperidad que llegaba a su alma aunque no tenga que ver con lo material, su estado de bienestar era de plenitud alegría y paz.

miércoles, 3 de julio de 2013

LA INCONFORMIDAD TRAE DESAFÍOS

Texto: Josué 17:14-18
14 Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué nos has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que Jehová nos ha bendecido hasta ahora?
15 Y Josué les respondió: Si sois pueblo tan grande, subid al bosque, y haceos desmontes allí en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, ya que el monte de Efraín es estrecho para vosotros.
16 Y los hijos de José dijeron: No nos bastará a nosotros este monte; y todos los cananeos que habitan la tierra de la llanura, tienen carros herrados; los que están en Bet-seán y en sus aldeas, y los que están en el valle de Jezreel.
17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrás una sola parte, 18 sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.

Cuando pensamos en las cosas en las que no estamos conformes en nuestra vida nos puede hacer sentir mal por creer que no estamos alcanzando la bendición, o simplemente por no tener o estar como quisiéramos, esto puede crear insatisfacción en el ser humano, pues las expectativas propias no se ajustan a la realidad que vivimos. Esto puede ser inalcanzable y no es la carrera en la que el cristiano debe estar.

El Señor cumple la promesa de la tierra prometida, y da a las tribus de José que eran parte de ella, pero a estos les parecía que ese cumplimiento no estaba completo; así nosotros hoy podemos sentirnos no con la bendición completa porque nos podemos enfocar en lo que nos falta y no en lo que recibimos de Dios. Lo que no entendemos es que la inconformidad puede traer desafíos de parte de Dios a nuestra vida (para ayudarnos a salir de ahí), y si no los superamos estaremos sufriendo por lo que no debemos.

LAS RAZONES DE LA INCONFORMIDAD
Definitivamente tendremos siempre razones por las cuales creemos que nos hace falta algo, y por la cual sentirnos inconformes en las diferentes situaciones de la vida. Las expectativas pueden superar a la realidad que Dios nos permite vivir. Podríamos dividir as razones de la inconformidad en dos grandes grupos:
1. Las causas razonadas externadas. Estas son las que hablamos y expresamos y que consideramos lógicas y que cumplen un propósito y utilidad. Aquí los de la tribu de José tenían dos causas:
a) Somos un pueblo tan grande, esto es un sentido de correspondencia que dice que si nuestras necesidades son grandes también así debe ser la promesa que las satisfaga.
b) Porque Dios nos ha bendecido hasta ahora. El hecho de ser un pueblo grande es evidencia que es porque el Señor los ha bendecido y por tanto merecen lo que les falta.
2. Las causas del alma. Esto es lo que mueve a expresar las anteriores, es lo que realmente está sucediendo internamente aunque  no se diga.
a) Lo que creemos que merecemos, está en el fondo de esto pues estaban diciendo que merecían más de tierra por su origen y la bendición que habían dado a todo Israel a través de José. Tenemos un origen de José quien el Señor le bendijo y le permitió introducir a Israel y toda su linaje en Egipto y muestra de esa bendición es el número que somos.
b) El exceso de autoestima. Su grandeza no estaba relacionada solo al tamaño de las tribus de José y su necesidad para alojar a tanta gente sino que su grandeza era de otro tipo. Esa grandeza parece sugerir que se refería al orden como tribus y no por el número de personas que la componían.
Parte del problema es la falta de fe, esto nos hace pensar que esa falta o lo incompleto es una situación final en nuestra vida de la cual no podremos salir y que nunca cambiarán las cosas. Si las tribus de Efraín y Manasés hubieran tenido fe hubiesen planteado de otra manera su petición.

BAJANDO NUESTRA GRANDEZA CON UN DESAFÍO
Esta es la manera que Dios usa para que el cristiano pueda poner los pies sobre la tierra. Todos necesitamos que nos hagan ver las cosas de la manera real, que equivale o es el fundamento o el inicio para construir lo espiritual. El hombre que busca construir lo espiritual con los deseos y el sentir de su alma como fundamento, fácilmente se puede derrumbar. Con las mismas palabras que expresaron de grandeza con ellas mismas les fue puesto el desafío, por lo que tenemos que cuidar lo que hablamos.

Algo simple y lógico, si son un pueblo tan grande suban al bosque y hagan desmontes donde viven los ferezeos y los refaítas Josué 17:15. Sonaba lógico para Josué pero también sabía lo que estaba hablando al decirles que fueran a despejar en ese bosque, esto era una verdadera prueba.

La reacción fue lo que muchos podemos constatar cuando somos confrontados, esto era un no te lo daré, tómalo tú mismo, y la respuesta fue lo que dice en Josué 17:16:
1. Tu respuesta de ese lugar no es suficiente, no alcanza, esto quizá por dentro estaba diciendo que no era la forma en que lo quería pues había que trabajar, y quizá esperaba simplemente que se lo dieran reduciendo lo de sus hermanos, no lo quería peleando.
2. Si voy más allá del monte a los que habitan la tierra en la llanura tienen carros herrados, esto descubría un temor oculto, pues la primera excusa era: de todos modos no nos sirve hacer desmontes ya que es muy pequeño, pero en realidad era temor a ese desafío.

 EL DESAFÍO ERA CON PROMESA DE TRIUNFO
Josué era un hombre de Dios y le representaba, por lo que le estaba diciendo a las tribus de José no era para descalificarlos, ni desanimarlos, si no que era para empujarlos a obtener la parte que les podía estar faltando, en este caso falta de disposición al trabajo y a enfrentar al enemigo. Así también nosotros necesitamos enfrentarnos a los temores para obtener la bendición completa que creemos nos falta.

Hoy hay también una palabra de ánimo para nosotros pues su misericordia puede llevarnos de una inconformidad que nos hace pedir y sufrir, a una situación donde nos animamos a ir a buscar lo que Dios nos promete. La palabra de Josué era de ánimo en varias direcciones o áreas en las que también podemos nosotros estar afectados:
1. Eres gran pueblo. Nuestro origen es Dios, somos parte de un linaje bueno, un linaje de Dios. No es lo que hace sentir grande sobre las demás personas.
2. Tienes grande poder. La fuerza y la capacidad y vigor es suficiente para que hagas esa labor de ir y tomar esa tierra. Nosotros a veces nos sentimos débiles pero hay gran poder que Dios pone en nosotros, tanta palabra de Dios y todo el potencial de Dios está en nosotros y Josué les dice tienen ya esa capacidad solo falta el deseo de hacerlo.
3. No tendrás una sola parte. No es un ánimo para crear ambición sino para que supieran que el Señor puede dar la primera parte y después tenemos que multiplicarla. La roca se ponía como señal o mojón por lo que le darían no solo una parte sino varias. Si Dios nos da la seguridad hoy que tendremos otra parte, ¿nos detendríamos?

Las palabras de fe llegaban a sus oídos para que se alojaran a su corazón: aquel monte será tuyo hasta el límite más lejano, no te derrotarán aunque tengan carros herrados, y aunque sean más fuertes. Qué diferencia de ánimo tenían comparado con Caleb, que siendo de 80 años dijo yo lo tomaré ese monte aunque haya gigantes.

Estoy seguro que Josué, como figura de Cristo, no abandonaría a las tribus de José si salían a la guerra, pero notamos que no se compromete a ir con ellos, pues existen desafíos que son solo nuestros y tenemos que enfrentarlos valientemente, pero el Señor está en el asunto.

viernes, 21 de junio de 2013

QUE EL DESIERTO NO SEA EN VANO

Texto: Deuteronomio 29:1-20 (RV1960)
Dt 29:1 Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb. 2Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra, 3las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas. 4Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. 5Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie. 6No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra; para que supierais que yo soy Jehová vuestro Dios. 7Y llegasteis a este lugar, y salieron Sehón rey de Hesbón y Og rey de Basán delante de nosotros para pelear, y los derrotamos; 8y tomamos su tierra, y la dimos por heredad a Rubén y a Gad y a la media tribu de Manasés. 9Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis. 10Vosotros todos estáis hoy en presencia de Jehová vuestro Dios; los cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los varones de Israel; 11vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de tu campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tu agua; 12para que entres en el pacto de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios concierta hoy contigo, 13para confirmarte hoy como su pueblo, y para que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha dicho, y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. 14Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, 15sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros. 16Porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por las cuales habéis pasado; 17y habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo. 18No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, 19y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed. 20No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo;

El pueblo de Israel antes de salir del desierto fue juramentado con un pacto porque trataba que el desierto no pasara solo como una experiencia sino que fuera un cambio en la vida. De igual manera el cristiano debe tener claridad que la experiencia del desierto que pudo haber traído sufrimiento no debe solo ser parte del pasado sino que se vuelva en cambios permanentes en nuestras vidas.
A pesar de esto muchos desiertos no tienen los resultado previstos por el Señor, echando a perder de nuestra parte ese plan. El pacto tenía bendición de prosperidad en todo lo que hicieran, esta era confirmación como su pueblo, sin embargo quien no cumpliera sería borrado y quitado y sufrirá de las plagas y enfermedades pues el Señor no le perdonaría.
La advertencia para no fracasar estaba basada en ser verdadero seguidor del Señor, y un síntoma muy claro es que si alguien siente una falsa bendición, o una falsa sensación de satisfacción en el evangelio que les lleva a hacer sentir comodidad, confiados de que la manifestación de bendición continuará aunque no se cumpla el pacto. Así hoy puede alguien sentirse y aun decirlo repetidamente bendecido pero solo en lo que nosotros queremos y no en lo que el Señor nos quiere bendecir, porque lo material es una parte de la bendición y tampoco es un buen indicador de bendición.
USTEDES HAN VISTO
En Egipto, ustedes vieron pruebas, señales, grandes maravillas, el pueblo miró todo lo que había hecho el Señor para sacarlos. El cristiano sabe que el Señor ha hecho muchas cosas para sacarnos del mundo, pero es necesario que no olvidemos todo lo que hizo, esto es solo para los que han salido del mundo, quienes todavía permanecen no alcanzan a ver todo lo que el Señor hace por nosotros.
Mucho cristiano tiene una memoria corta, humanamente hablando, y no recuerda lo que Dios ha hecho por él; esto es grave pues nos deja sin ningún temor a él, pues podemos llegar a tener en poco su obra, como aquel hijo desagradecido que no puede ver el esfuerzo (en este caso humano), que su padre o madre ha hecho por su vida. Hay quienes esperan cada vez cosas mayores pero no existe ni una pizca de compromiso.
ENTENDEMOS LO QUE HIZO EN NOSOTROS
Para entender debemos tener corazón, ojos para ver más allá y darnos cuenta, y oídos (heb. ozén) para atender y obedecer (heb. shamá) v.4. Para quienes no están en el Señor de corazón no pueden tener esa capacidad.
La evidencia: el Señor les dio vestidos y calzado que no envejecieron, no habéis comido pan ni bebisteis vino ni sidra, llegando hasta este lugar les dice Moisés y todavía con esas desventajas, pelearon y derrotaron a sus enemigos.
La interpretación de todo eso: Toda esta evidencia no es clara para ellos, están en la bendición y no la ven. Esta bendición es de muchas formas, podemos señalar lo que es muy claro:
Te cambié la comida: no te di pan sino maná. Esto nos habla de las lecciones de vida pues no solo de pan vivirá el hombre, hoy esto es también una realidad pues el maná representa el verbo de Dios que es Cristo, y que es suficiente para saciar cualquier necesidad.
No vino ni sidra: el desierto es precisamente no solo la escasez de agua comida y las cosas que dan comodidad, sino también de lo que nos medios e instrumentos que facilitan pecar. Muchos están en un desierto pero este no hace su efecto porque se ingenian para seguir pecando, pero quien verdaderamente está en un desierto está limitado de esos medio para pecar, Israel no tenía vino ni sidra, lo que hizo abstemios obligados a quienes tenían ese falla. Algunos desiertos son para limitarnos pero padres, cónyuges, etc. entorpecen el proceso.
Victoria sobre: A pesar de no tener las mejores condiciones para la guerra sin embargo pudieron vencer sobre Sehón que significa tempestuoso, Hesbón que significa estratagema, inteligencia o razón, Og (girar) rey de Basán (serpiente que domina las profundidades del mar), esto nos habla de las victorias que les permitió tener sobre la violencia física, la inteligencia del mal, y sobre el dominio que gobierna el mundo.
Existe casi siempre mayor atención a lo que nos falta y no en lo que tenemos, pues Moisés les señala que ni la ropa ni los zapatos se les acabó, la ropa estiraba si engordaban (contradictoriamente se puede ganar peso en el desierto), las prendas se adaptaban a ellos si los pies se deformaban con juanetes los zapatos también. Esto es una bendición que aunque parecen pequeñas son importantes porque nada de lo básico les faltó, y había motivos para agradecerles.
LA CONFIRMACIÓN DEL PACTO, ¿PARA QUÉ?
Para quienes estaban alejados de Dios o tenían intención en el corazón de hacerlo, era necesario acercarlos, rescatarlos a través del entendimiento, aclarando lo que realmente había hecho, y así tener claridad del pacto que estaban haciendo. La raíz de amargura y veneno puede salir de lo que se ha vivido en el desierto y eso nos puede eliminar, tenemos que salir sanos y sin queja, si se mira el desierto como maldición o como castigo podemos caer en esa hiel y ajenjo.
Para entrar a la tierra prometida y tener prosperidad era necesario cumplir este pacto, capitalizar lo espiritual; todo aquel que no había entendido ese pacto pudo conocer de parte de Dios a través de Miosés lo que tenía que significar para cada uno de ellos. Así también para nosotros quizá nos sacarán como una sola tanda del desierto pero no necesariamente porque hemos aprendido la lección sino porque se acabó el tiempo. Esto era lo que pasaba con Israel, salían y el pacto trataba de emparejar y asegurar que no fallaran al salir del desierto.

Para el que persistía en creer que aun con este juramento que llevaba maldición al no cumplirlo, y pensaba que aun no haciendo lo correcto, todo le saldría bien, el Señor se pronuncia y dice que no le perdonará por estar advertido y tener juramento, exponiéndose a ser borrado como cristiano. Lamentablemente hoy parece que hay más temor en no alcanzar bendición material a ser borrado del libro de la vida.