lunes, 20 de febrero de 2012

La Conquista completa

Jue 1:11 De allí fue a los que habitaban en Debir, que antes se llamaba Quiriat-sefer.
Jue 1:12 Y dijo Caleb: El que atacare a Quiriat-sefer y la tomare, yo le daré Acsa mi hija por mujer. Jue 1:13 Y la tomó Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb; y él le dio Acsa su hija por mujer.
Jue 1:14 Y cuando ella se iba con él, la persuadió que pidiese a su padre un campo. Y ella se bajó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué tienes?
Jue 1:15 Ella entonces le respondió: Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
Conquistar implica obtener algo a través de una batalla, es decir apostándole a ganar y en este proceso se tiene que arriesgar, lo cual obliga a tener valentía al hacer las cosas, por esta razón no existen muchos conquistadores, pues no hay disposición de arriesgar algo, todos quisiéramos obtener los beneficios de la conquista, de ser posible gratis.

El soñador difícilmente conquista porque espera que las cosas sucedan solo porque sí, y no es que no puedan ocurrir cosas buenas sin hacer nada, pero eso es cuando el Señor lo quiere hacer, pero no podemos estar pensando siempre que esa será su voluntad, pues quiere también que seamos valientes para conquistar, porque llega el momento de hacerlo para avanzar en la vida.

En este pasaje vemos una conquista de Otoniel quien fue el primer juez sobre Israel, después de la muerte de Josué. Era la primera acción de conquista que realizaba, una que tenía recompensa pues se trataba de la futura esposa a quien venciera. Algunos no nos atrevemos a conquistar como si el Señor no lo quisiera; pero si dudamos debemos consultarle al Señor, y entonces conoceremos la verdad. Si es una conquista obligatoria y el Señor nos respalda tenemos que enfrentarla porque también tendrá recompensa.

La conquista tiene que representar algo. No es conquista cuando no representa nada para nosotros, o cuando ya la hemos alcanzado. La actitud de triunfo y del poder de Dios estriba en su respaldo para que vayamos de victoria en victoria.

Aunque Debir es la abreviatura de Lodebar (según diccionario bíblico), que significa: lugar sin pasto, lo que indica que el lugar no era lo mejor que digamos, porque donde no hay pasto no se puede pastar animales y entonces, no hay leche, ni crema, ni carne. El lugar fue llamado antes Quirat-sefer que significa poner piso o lugar de ramas, lo que puede llevarnos a pensar que había el lugar se había vuelto improductivo.

Entonces, ¿qué fue lo que motivó a Otoniel a conquistar y pelear contra Quirat-sefer, si este no era un lugar de abundancia? lo que lo motivó entonces fue que Caleb le daría a Acsa su hija por mujer. Si miramos de otra manera el Señor puede poner la motivación para que busquemos la conquista, pues conoce lo que desea nuestra alma.

El hombre de Dios que no conquista es porque no ha puesto atención a la motivación que Dios le da, en el caso de nuestro Señor Jesucristo la motivación por su iglesia le llevó a decir heme aquí envíame a mí, por eso conquistó la muerte y el hades, para darnos vida eterna, un lugar de pastos verdes. Otoniel figura de Cristo se motiva por la iglesia Acsa, teniendo que conquistar la tierra para el Padre.

Comenzar conquistando para otros la experiencia de Otoniel (aunque al final fue para él mismo y su esposa), eso nos puede pasar a muchos, porque esto es parte del trato que necesitamos, ya que el dueño de los sequedales que conquistó eran para Caleb, así también el Señor conquistó para el Padre, para devolver su reino usurpado. Pero llega el momento que nos daremos cuenta que estamos conquistando lo propio, cuando estemos preparados, entonces iremos de victoria en victoria. El reino al final es para nuestro Señor que conquistó.

Otoniel convence a Acsa a pedir tierra. Muchas veces somos convencidos a pedir al padre lo que nos falta, y no nos debe dar pena. Acsa se iría de su casa, y tenía que superar la pena de pedirle a su padre Caleb, y Otoniel le persuadió (la palabra también significa perforar), esto da la idea de alguien que insiste en un punto hasta que se rompe. Pedir a su padre tierras implicaba visión, propósito, y futuro, esto debería estar presente en nuestras peticiones importantes.

El Señor nos motiva a pedirle al Padre donde esparcir (heb. sade), esto es un terreno que se convertiría el lugar donde podrían trabajar; así también nosotros debemos pedir un lugar donde trabajar, porque no podemos pasar desocupados, tenemos que ser inteligentes en pedir algo para trabajar y dejar de pedir solo para satisfacer necesidades inmediatas. Los beneficios de la tierra llegarían después, pero sabían que el origen estaba ahí; el padre se podía sentir contento y feliz porque no le pidieron oro ni plata, sino donde trabajar. Algunos podemos quejarnos pero si tenemos donde trabajar y el Señor nos amplía ese espacio, es porque seguramente quiere que también llegue la cosecha o los resultados.

Acsa tiene mayor visión para pedir también agua. Acsa no quería sequedal, quería también mantenimiento, prosperidad, estabilidad, ganancia. Fue de una verdadera hija de Dios completar la visión de lo que su esposo quería, y tuvo la valentía de pedir no solo la tierra, porque se dio cuenta que era seca y que no le daría gran cosa, entonces pidió también agua para hacerla producir y dar de beber a su ganado.

El cristiano actual pide muchas veces heredad sin darse cuenta que no tiene agua, lo que significa que queremos las cosas sin lo mejor: la palabra de Dios y las otras cosas que la harán producir. Cualquier bendición espiritual que el Señor nos dé, debe tener de su agua para que produzca y si no la tenemos miraremos que la bendición no rinde, que no nos alegra ni complace. Cuando alguien tiene tierras y no las trabaja por falta de agua, rápidamente pensamos en el desperdicio del recurso.

Nótese que Acsa solo pide la tierra primero, pero no pide el agua, sino hasta que se marcha y el padre se la conceden. El nombre de su padre Caleb significa forzado o aullar, habla de su naturaleza determinada, y creo que cuando le pidió pudo haber pensado: esta es mi hija, es lista o sagaz.

El Padre nos quiere bendecir siempre, y por esta razón concede la petición con mayor cobertura que la esperada. Acsa buscó la ocasión más apropiada, que era al partir, porque al despedirse de su padre podía ser afectado por sentimientos que le ablandaran el corazón. Por eso cuando se baja del asno pregunta: ¿qué te pasa? tratando de identificar la razón por la que se había bajado del asno.

Desgraciadamente algunos queremos atención para pedir pero no nos queremos bajar del asno o del carro, esto significa que debemos ser oportunos y humildes para pedir, porque aunque fuera su padre y podía decírselo desde arriba (además de ser mujer), era mejor hacerlo desde abajo. Ella le dice: dame una bendición (beraká), esta es una solicitud importante, porque de esto dependía su prosperidad.

Caleb le concede las fuentes de arriba y las fuentes de abajo. Las fuentes de arriba, elevar o elevado (palabra de raíz ilí o alá), y las fuentes de abajo o de debajo o profundas las segundas. Estas son las dos tipos de fuentes o aguas que necesitamos para ser bendecidos. Las aguas de arriba no necesitan esfuerzo para que lleguen donde las necesitamos, así muchas veces de estas aguas ya ni pedimos por ellas porque llegan a voluntad. Mientras que las aguas de abajo pueden estar profundas, por lo que requiere esfuerzo para ser servidas. Así también el Señor nos dará palabra directamente sin esfuerzo, pero otras veces necesitaremos hacer algo para obtenerla. Por esto para algunos el congregarse regularmente representa un esfuerzo para obtener esas aguas, y debemos disfrutarlas, porque tienen otro sabor, y no estar en queja por el esfuerzo, esto es centrarnos en el beneficio y no en el esfuerzo.

Existe importancia en la forma en que pedimos porque el Padre nos quiere dar completa la bendición, la que llega voluntariamente y la que requiere nuestro esfuerzo. El que conquista debe estar motivado de lo que quiere, pues de lo contrario no podrá ir de victoria en victoria.

lunes, 13 de febrero de 2012

¿Qué nos mueve, el amor o el temor?

1Jn 4:16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
1Jn 4:17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.
1Jn 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
1Jn 4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
1Jn 4:20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
1Jn 4:21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

Col 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
Col 3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.


Cuando Dios creó al hombre y la mujer estos eran perfectos primero porque el pecado no había entrado en ellos, pero también tenían la capacidad de reflejar y devolver el amor de Dios, esto los hacía diferentes, pues cuando pecaron y el Señor llamó al hombre Adán respondió: (en Génesis3:10), Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

Después del pecado pudieron ver las consecuencias inmediatamente al verse desnudos, es decir sin cobertura, pero también la voz que antes podían escucharla y agradarles, ahora no la soportaba porque tuvieron miedo de su desnudez, y esto les hizo esconderse. Esta historia se repite cuando dejamos su amor, cayendo en temor y sentimos que debemos escondernos, porque no nos sentimos dignos.

No corresponder el amor al Señor nos mete en el miedo a él, y al temor a las demás cosas que no deberíamos temer. Cuando nuestra relación se deteriora con el Señor, parece que las demás cosas se agigantan y no podemos contra ellas porque perdemos fuerzas y unción.

Por el temor muchos podemos dejar de hacer lo que debemos de hacer, algunos pueden llegar al final de sus Dias y arrepentirse por no haber hecho cosas porque sintieron temor, por esto es necesario pedir ayuda al Señor porque si es a causa de la separación con él es fácil regresar, porque el problema no es de él que no quiera recibirnos, sino de nosotros que le hemos buscado de corazón.

El permanecer en Dios es permanecer en amor. Esta es una verdad que abarca nuestras vidas, pues nadie puede decir que está en el Señor, si no permanece en su amor. La clave está en quedarse en el amor, y el quedarse no es algo pasivo sino que implica el poner de nuestra parte, es perseverar, es decir hacer todo nuestro esfuerzo, porque pareciera que el hombre quiere ser escurridizo en esto, y no quiere devolverle amor a nadie.

Solo el amor nos hace madurar pues el amor va cambiándonos si estamos en él, cuando niños debemos amar y en teoría es más fácil hacerlo, cuando jóvenes también se nos exige el amor para no desviarnos, y como adultos en la pareja también, pues el amor nos hará crecer, y como padre es lo mismo. Por esto cuando hemos perdido el amor y lo recuperamos, nos es devuelto la cordura, y nuestras acciones comienzan a tener medidas y orden.

El problema es creer que si no amamos no pasa nada, es decir creer que por ser opcional y no obligatorio (el devolver amor), podemos posponerlo cuando nos de la gana hacerlo, cuando lo que estamos haciendo es arriesgándolo todo. El cónyuge que cree que no tiene obligación de amar a la pareja (aunque se supone que por esta razón se unió), pueden pasar los años y todo seguirá igual, se arriesga a perder su pareja y familia. Nadie puede permanecer sino ama.
El otro lado de esta verdad es que el no permanecer en amor nos lleva al temor, y en esto debemos meditar y observar nuestra vida.


En el amor no hay temor. Esto se ve reflejado en nuestras decisiones, porque cuando el amor de Dios está vivo en nosotros es cuando lo correspondemos con acciones, y no tenemos ningún miedo al obrar, pues nos guía el querer agradarle y su misericordia.

Pero cuantas cosas son hechas por el hombre no porque ame sino porque se ama a sí mismo y siente la necesidad de su carne egoísta, esta es la razón que nos podemos meter en problemas, tomando decisiones equivocadas. Por ejemplo aun con las bendiciones de Dios las podemos volver una maldición para nosotros cuando tomamos malas decisiones.

Podemos sentir temor en las cosas que el Señor nos ha dado por amor, al sentir que las podemos perder, este es el caso de las cosas materiales, porque ya no nos estamos ocupando de devolver el amor sino en no perder lo material, entonces el temor se apodera de nosotros y nos hace esclavos de las bendiciones que fueron en su momento.


El temor lleva en sí castigo. Una vez el temor se apodera de nosotros nos pasará factura si no nos pasamos al lado del amor, esto porque hay castigo en sí mismo, porque el solo hecho de estar en temor nos roba la paz, la seguridad (somos inseguros de lo que hacemos), y finalmente nos dará un golpe significativo. Existen fobias con manifestaciones físicas en el cuerpo que el cristiano debería avocarse al Señor para obtener respuesta.

Romper ese círculo es clave para recuperar las pérdidas, el problema puede ser inadvertido y cuando hacemos decisiones en temor, por seguro nos llevan a equivocaciones, porque el mal está ya adentro y aun nuestras capacidades se pueden ver menguadas. Tenemos que salir de ahí y lo primero es detenerse cuando sentimos un temor en nuestro corazón y pedirle paz al Señor antes de actuar.

En estos errores que cometemos algunos afectan la parte económica, porque vamos en contra de la fe, pues el temor nos ciega, nubla la fe, y estamos a la defensiva y no por obtener una bendición. El temor nos hace preocuparnos en las pérdidas porque sabemos por dentro que algo no está bien, y lo principal es la relación con Dios en esa área. Paremos y hablemos con el Señor.


Todo lo que hacemos para el Señor es de corazón, con amor. Nos podemos preguntar entonces como actuar en todas las cosas cotidianas, bueno una respuesta es debemos hacerlo de corazón. Esto quiere decir que lo máximo para el Señor, por esto debemos hacerlo como para él (Col_3:23), esta es la clave de nuestro éxito, si lo hacemos con el estándar más alto que pueda existir, porque no puede haber nada mejor que para el Señor.

Hacer las cosas de corazón lleva implícito que lo hacemos con amor, y esto nos libra del temor que nos quiere atrapar, escapamos pues y dejamos fuera de acción lo que como persona siempre hemos temido. El amor se adueñará de nuestra vida, dejando fuera toda posibilidad de otros intereses que nos lleven a errar. Dios quiere ayudarnos, quiere que nada nos llene de temor, sino que todo lo hagamos pensando en él.

lunes, 6 de febrero de 2012

Reacciones a la vida

Lev 26:14 Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos
Lev 26:15 y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, …

Lev 26:21 Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados.
Lev 26:22 Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos.
Lev 26:23 Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición, Lev 26:24 yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.
Lev 26:25 Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo. Lev 26:26 Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis.
Lev 26:27 Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición, 28 yo procederé en contra de vosotros con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados.


Las personas tenemos diversas experiencias en la vida, y seguramente quienes aún no han conocido al Jesús como su Señor y Salvador, pensarán que la vida es una cantidad de situaciones que te van enseñando a vivir a como dé lugar.

Para el verdadero cristiano cada situación en la vida debe ser para demostrar y poner en práctica lo que el Señor nos va enseñando, es manifestar que el evangelio funciona, que no es algo imposible como muchos dicen. Desgraciadamente hay cristianos que dicen lo mismo, que algunas cosas son imposibles para ellos, proyectando su debilidad y generalizando.

No solo es vivir en obediencia, sino hacerlo voluntariamente y a pesar de la presión que podamos estar pasando, hacer valer la forma de vivir en el reino que el Señor nos va enseñando, porque existe pueblo de Dios que se va alejando y no le están siguiendo porque solo ven sus propias metas y sus propios sueños, aunque en apariencia están en el mismo camino, pero van en oposición.

En este pasaje se observa las formas de oposición cuando no se siguen las instrucciones de Dios, es decir cuando no se toma en cuenta ni se valora la forma de vivir que Dios nos propone, podemos estar caminando aunque junto al Señor pero en oposición.

Hacia donde sentimos que nos empujan. El Señor tiene pacto con aquellos que lo aceptan, y dentro de ese pacto se garantiza el deseo de Dios de que seamos llevados a una bendición plena, eso es lo que el Señor quiere que venzamos el pecado, que vivamos en obediencia pero voluntariamente, y este es el aprendizaje más difícil pues muchos no sabemos que nos están guiando hacia el bien.

Si estamos en el desierto se puede pensar que lo que vivimos tiene un responsable, y muchas veces la equivocación más grande es creer que el Señor nos ha metido en esas situaciones. Esto es sentir que Dios nos empuja hacia lo equivocado, porque si hay un culpable que creemos no ser nosotros nos hará divagar por mucho tiempo, porque nuestra mente estará en oposición y esto puede ser fatal sino se sale de ahí.

Cuando entendemos que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, sentiremos que los empujoncitos son para acercarnos a él, para que entendamos, para que reaccionemos buscándolo. En esta reacción nuestra mente o nuestra actitud dejan fuera un plan malvados que en nuestra mente ande justificando, y mucho menos pensar que el Señor lo ha diseñado. Para muchos es difícil reconocer las cuerdas humanas y de amor que el Señor tiende para acercarnos, para atraernos cuando nos estamos alejando de sus caminos.

Los que se oponen. Esta categoría es para aquellos que en están con el Señor pero van caminando en oposición, es decir que no es aquel que dejó el camino, sino uno que sigue en el camino pero va en oposición, es decir acompaña pero no está de acuerdo lo que vive, lo que enfrenta. Esto es como decir que no hay opción y que estamos forzados a seguir en el camino sin entender que la oposición traerá consecuencias a nuestra vida.

Este tipo de acompañantes son en verdad no solo un malestar para el que tiene la autoridad principal, que es el Señor, sino que también es un malestar para los demás que van caminando con el Señor, porque estos desaniman a los demás y también influyen negativamente.

En las situaciones difíciles vemos personas reaccionando en obediencia y otro en oposición, pero esta tiene dos tipos de personas: los que están en una oposición con una actitud hostil, y están los opositores pasivos, que son los que no dicen nada, se adaptan, aceptan, pero tienen una actitud contraria a lo que se hace, a lo que se decide, y los mandatos del Señor. Es una oposición que no se refleja, pero que cuando menos se espera se hará manifiesta.

Hasta que cambien nuestras reacciones. Esta es la esperanza del Señor, que cambiemos y para ello nos da oportunidades. El trato que el Señor hace con quienes están en oposición, no es para eliminarlos como lo haría el hombre natural, que al ver amenazada su autoridad o poder, sino que quiere que cambiemos para que el camino se vuelva ligero así como la carga.

En el Lev_26:21 revela que la oposición está ligado a no querer oír, por esta razón muchas personas que solo quieren oír lo que les interesa están, sin darse cuenta cayendo en oposición. Si no tenemos a nadie a quien podamos oír y dejarnos instruir, menos lo estaremos para oír a Dios. Cuando nos sentimos muy superiores como para escuchar a otro estamos sin saberlo caminando en oposición.

La primera acción de Dios con el pueblo fue darles siete veces más plagas según sus pecados, lo que significa que Él es justo porque hay pecado, y principalmente porque existe un propósito mayor que es hacernos reaccionar apropiadamente para volverse a él.

En Lev_26:21 habla de que aún hay quienes no les es suficiente las primeras medidas, y no hay corrección, es decir no se aprendió no hubo lección para la vida espiritual. Si las plagas son golpes o azotes que no son suficientes, entonces en el v. 23-24 habla de herida, de espada, muerte y pestilencia, lo cual se espera que sea suficiente. En el v. 27-28 se llega a la ira pero siempre buscando hasta el final un mejor reacción.

Qué bueno es cuando reaccionamos a la primera, somos bienaventurados porque nuestros pecados no prevalecen y nuestro oído se inclinará al Señor fácilmente, pudiendo ser corregidos y teniendo la oportunidad de seguir adelante en este camino glorioso.