viernes, 7 de septiembre de 2012

Tierra deseable al Señor


Luc 8:15  Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.
Mat 13:23  Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
Mal 3:12  Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
Stg 5:7  Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.
Pro 8:19  Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado;
Y mi rédito mejor que la plata escogida.

Hoy día el trabajo para saber si rinde es medido con índices de productividad, y todos nos vemos enfrentados a ellos y quien no rinde o se acerca a los costos esperados queda fuera de los empleos. Esta es una ley de productividad que no es más que la capacidad de dar la mayor cantidad de frutos a un costo cada vez menor. Somos deseables al ser más productivos y rechazados si no tenemos producción. Aun nuestro Señor cuando buscó fruto en la higuera y al no encontrarlos la maldijo y ésta sus discípulos la vieron después seca.

El punto es no quedarnos sin fruto, pues la parábola nos habla de darlos a 30, 60 o a 100; esto quiere decir que lo importante es dar fruto, mejor si es 100 y no 30, pero ese rendimiento dependerá de lo que alcancemos a dar de acuerdo a las capacidades que vamos adquiriendo de parte de Dios. La gran ventaja es que la fuente de esas capacidades no representan costos para nosotros, solo es disponernos.

Pero, cómo hacer para enseñarles a quienes amamos para que también entren en la productividad del Señor, pues muchos pueden ser muy productivos para trabajar pero en lo espiritual que es la obediencia al Señor muchas veces no lo desean, y luego muchos esperan ver grandes resultados por el solo hecho de visitar una iglesia. De hecho queremos beneficios con poco esfuerzo pues esto es lo que nos venden los medios y el mismo sistema, que el más listo es aquel que sin trabajar tiene muchos beneficios en la vida.

La teoría del más listo trata de confundir inclusive menospreciando la gracia del Señor con la cual el Señor nos brinda beneficios que recibimos sin merecerlo y sin costo material, pero esto no significa que no tengamos que poner de nuestra parte para ser productivos o llevar frutos espirituales; tampoco la productividad del Señor está en contradicción con la fe, pues la misma fe exige obras, de lo contrario es muerta dice el apóstol.

Entonces, ¿a qué se refiere la palabra cuando nos habla de dar mucho fruto y cuáles son los requisitos para llevarlos? ¿De dónde salen los buenos frutos o dónde se producen? ¿La tierra productiva es la misma tierra deseable?

Llevar frutos para ser buena tierra, tierra deseable. La buena tierra se vuelve tierra deseable cuando lleva frutos; ésta es como dice Malaquías Mal_3:12, aquella donde el devorador no podrá destruir el fruto, ni tampoco faltará fruto por esterilidad de la vid (nótese que la esterilidad no es de la tierra sino de la vid, es decir de lo que se sembró), la semilla que se siembra es buena y no se permitirá recibir otro tipo de semilla. Estas dos causas evitan que seamos una buena tierra y por ende que nadie la desee. Es difícil llegar a ser buena tierra y deseable cuando no se prepara el corazón, más cuando hemos sido rechazados y no creemos que podemos superarlo, creyendo que es irreversible.

La buena tierra es aquella que admiran los demás, pero esa admiración debe servir para inspirar a otros, y que no nos afecte en nuestro orgullo, de lo contrario estoy en peligro de ser afectado por los beneficios que tengo hoy, pero que pronto puedo llegar a perder porque está afectando mi alma. Si no somos tierra deseable para Dios no importa si parece ser que lo somos para otros.

Pero ¿qué es la buena tierra? El de corazón bueno y recto (o  noble), como dice en Mat_13:23; el de corazón bueno es entonces el que oye la palabra y tiene la rectitud o nobleza para aceptar la palabra, que es el entenderla. Para entender se necesita humildad de corazón y aceptar que necesitamos de ella, no es cuestión de inteligencia humana sino de actitud, porque la inteligencia sin obediencia me pone en peligro. Lo que queda es actuar en ese entendimiento para que los frutos lleguen a nuestra vida.

Entonces somos nosotros la buena o mala tierra, cuando es buena todos pueden ver la razón por la que es buena: los frutos. Cuando existen frutos todos quieren esa tierra, algunos se equivocan cuando ven una plantación con producción abundante pensando, que es porque es buena tierra en sí misma, pero pueden existir piedras que no se ven hasta que uno se acerca, las piedras se han apartado y ordenado donde acomodando la semilla.

Si nos miran con fruto no quiere decir que seamos perfectos, pero los defectos y limitaciones son superados. La buena tierra es precisamente porque se ha querido escuchar y aceptar la palabra para pasar de ser mala tierra a buena tierra, la atención de la planta es una obediencia que nos llevará a hacer lo mejor.

Se necesita paciencia y voluntad. La paciencia o perseverancia o aguante producen buenos frutos. Esta paciencia pasa por tener buena voluntad de escuchar y aceptar la palabra de Dios y los medios que el Señor usa para darnos a conocer lo que espera y quiere de nosotros.

Por esto tener un espíritu largo es necesario, ya que no tener los frutos esperados cuando los necesitamos no quiere decir que no estén allí, lo que sucede es que si los frutos están en en la semilla, y no dejamos de sembrar, de abonar, de preparar, de hacer las cosas hasta que llegue el fruto. Lo que significa que si no podemos ver en la semilla el fruto (si no se alcanza a ver la sandía cuando vemos la insignificante semilla), entonces no tenemos fe, y esto nos afectará para salir adelante de cualquier situación de la vida.

Habrá un fruto final. En Stg_5:7, nos habla que sin duda al final se manifestará un fruto final  en la venida del Señor, pues ahí se echará de ver si realmente hemos sido buena tierra o si solo ha sido pantalla. Esto a lo que nos obliga es a no cansarnos de sembrar y cuidar, hasta que venga el fruto final.

El labrador es un obrero que solo sabe trabajar y esforzarse, no es de un momento, o  tratando de hacer el mínimo esfuerzo y esperando lo máximo. Quizá el labrador no es el más inteligente ante los demás, o quien tiene más educación, sino que es uno que está dispuesto, que tiene una gran voluntad, tanto así que puede hacerle frente al desánimo cuando llega, y no deja de salir de su casa al campo, aunque llueva, haga mucho sol, aunque se sienta enfermo o se sienta triste.

Está esperando que llegue la lluvia temprana que le ayudará a crecer (dar tamaño y volumen) a la plantación, a desarrollarse (preparación antes de fruto), pero también debemos nosotros también esperar pues habrá una lluvia tardía que ayudará a que demos fruto, a que se llene y alcance tamaño y peso el fruto. Esta es la promesa del Señor, la primera es vistosidad y admiración, pero la segunda son logros. A veces solo nos conformamos con tener la primera y nos debilitamos en la fe y obediencia, y perdemos lo mejor: los frutos.

¿Cuál es nuestra motivación? Por esto dice que es mejor el fruto del Señor y no el fruto materialista Pro_8:19, esto no es fácil entenderlo, nos cuesta asimilarlo, porque solo en las crisis, cuando falta, cuando no está lo que antes mal administramos, es cuando nos damos cuenta que lo que nos mantiene no es lo material, sino algo que el Señor nos está dando y que posiblemente no lo entendemos hasta que vienen frutos nuevamente. Los frutos pueden ser abundante en este tiempo y con escasez de recursos puede haber abundancia, entonces entendemos un ley grande en nuestra vida. Los frutos pueden ser en todo tiempo y no deben afectarnos, pero esto depende de nuestra motivación que no es más que nos acordemos del Señor y de sus promesas.

Los frutos del Señor son mejores y además ganamos mejores intereses celestiales, porque así como el dueño del capital tiene que confiar donde deposita su dinero, buscando lo más sólido y confiable y luego recoge su ganancia a través de lo que gana de intereses. Entre más confiable la inversión menos tasa de interés, pero en el Señor lo que le confiamos no es nada con valor, pues solo es un escuchar y aceptar su voluntad, esto tiene beneficios en sí mismo, al instante, en este siglo, pero el Señor además de eso nos dará beneficios por haber tenido fe, nos compensa con intereses mejores que la plata escogida para este tiempo y para el siglo venidero.

Somos productivos en frutos como oro y además con réditos como plata escogida, algo doble que nos vuelve tierra deseable para Dios, porque el querrá seguir dándonos abundantemente pasando de 30 a 60 y de 60 a 100.

viernes, 31 de agosto de 2012

Yo soy tu parte y tu heredad



Núm 18:20  Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
Núm 18:21  Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
Deu 10:8  En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy,
Deu 10:9  por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos; Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.)

¿Quién no quiere recibir una herencia?, y si nos dieran a escoger lo que quisiéramos recibir, creo que estaríamos influenciados a pedir de acuerdo a nuestras necesidades y no de acuerdo a una visión de largo plazo. El corto plazo en nuestra mente es muchas veces una trampa que no nos deja alcanzar las metas de largo plazo que el Señor sabe que necesitamos alcanzar y que están preordenadas para nosotros.

Lo normal es pensar en lo que nos darán de herencia y no en quien nos la dará, pero esto es precisamente lo que el Señor quiere hacer cambiar en nosotros, pues una forma que muchas veces miramos lo incorrecto, por ejemplo un joven cree que cuando se case le darán amor, comprensión, y todas las cosas que parece ser propias de ese cambio de estado de vida, pero no piensa en que, lo más importante será que esa mujer sea compañía para siempre y que pueda disfrutar al tenerla cerca. De igual manera quería hacer el Señor con los levitas, y lo mismo quiere hacer con nosotros, que veamos que es mejor estar con él, todo lo demás no debería importarnos porque de eso él se va a encargar.

Hoy muchos no pueden heredar bien, y hay un deseo también del Padre celestial de hacerlo bien pero los hijos que van a heredar algunas veces no quieren vivir para heredar, pues existe el interés de solo recibir sin importar que tienen que saber administrar lo que se recibe para no perderlo rápidamente, pues existen muchos casos donde alguien recibe y lo despilfarra y lo pierde, y en lugar de llegar a ser de bendición se vuelve frustración. El Señor en la parábola de los talento se la quita a quien la guardó, reprochándole que mejor hubiere sido mejor darla a los banqueros para al menos haber recibido los intereses; aquí se muestra que es importante aprender a trabajar porque ese talento le fue quitado y pasó a quien administró mejor.

De la tribu de Leví fueron tomados los sacerdotes y los que apoyaban el servicio, cantores, porteros, etc. que participaban como ayuda les llamaban levitas. Nosotros hoy somos sacerdotes del Señor si realmente ministramos y nos disponemos para hacerlo (muchos han guardado sus vestiduras y no las usan), por esta razón podemos y debemos conocer lo que tenemos como herencia de parte de Dios.

Qué significa Levi. En la tribu de Leví representa algo importante en cuanto a la herencia en comparación con las demás tribus de Israel y para comprender mejor esto se debe examinar el origen de la tribu que vino del tercer hijo Jacob con Lea.

Leví: significa unido, sujetado juntado, adherido, apegado a Dios. Hijo de Lea que le puso ese nombre porque dijo "esta vez se unirá mi marido conmigo" Gen_29:34. Para Lea entonces era la esperanza de conseguir la unión a su marido por el nacimiento de su tercer hijo Leví, así también los levitas tenían que estar unidos a Dios, porque era la esperanza para unir al pueblo con Dios.

La unión de aquel tiempo de la tribu de Leví representaba la cercanía que tenían con Dios a través de la ministración en el templo donde podían tener acceso a la presencia de Dios en el lugar Santo, privilegio que tenía únicamente esta tribu, pues nadie más podía acercarse al Señor sin morir. Hoy día nosotros tenemos ese privilegio de acercarnos por su hijo Jesucristo.

Apartado por Dios. Sin duda como dice Deu_10:8  el Señor apartó en su tiempo a Leví, siendo este un acto de exclusión de lo que las otras tribus tenían que hacer porque estaban siendo apartados o sacados de las otras para cumplir ciertas funciones:

Llevar el arca del pacto. Mover el arca del pacto donde se manifestaba Dios no podía ser llevado por cualquiera, por lo que se tenía que levantar y llevar al hombro, y aunque esto parezca ilógico, el Señor nos da el privilegio de llevar su presencia, nosotros y únicamente nosotros somos los responsables de llevar esa presencia pero solo si vamos donde él dice que vallamos y no donde nosotros queremos ir. Si la columna de fuego o la nube se movían los levitas se levantaban y desarmaban y cargaban el tabernáculo del Señor.
Servir en su presencia. Este es el servicio al Señor que muchas veces no percibimos que él nos mira en todo momento, y más aún nada pasa desapercibido, todo lo mira, lo externo, nuestra actitud, pensamiento, nuestro corazón. El sacerdote tenía cuidado de no ministrar con un corazón equivocado, inclusive podía morir si no se cuidaba.
Bendecir su nombre. Esto no es más que pronunciar bendiciones en su nombre, somos levantados para bendecir a otros pero no en nosotros sino en el nombre del Señor. El sacerdote tenía que ser imparcial con las personas y tenía que bendecir a todos. Si tenemos esa capacidad de bendecir aun a los enemigos estaremos cumpliendo con una función sacerdotal.

Este privilegio no lo tenían las demás tribus, sin embargo esto tenía un precio que tenían que pagar, al menos humanamente, o lo que su mente les hacía pensar que era un sacrificio pero a la verdad no lo era.

Leví no tiene herencia. Lo anterior era la razón por la cual Leví no tenía herencia como las demás tribus, porque tenía que dedicar el tiempo y sus fuerzas, con todo su corazón al Señor. No podía distraerse en las cosas que los demás se desgastaban, sino que estar completos para el Señor.

Entonces el Señor les dice algo que era para alegrarse para creérselo, para decir ya estuvo, ya la hice, estoy a salvo, no me preocuparé por nada en la vida: ¡yo soy tu porción y tu herencia”. Esto muchas veces no lo podemos dimensionar pues tiene dos tiempos el actual y el futuro. Cuando le dicen a Aarón de la tierra de ellos no tendrás heredad, quizá si nosotros hubiésemos estado allí nos hubiéramos entristecido, y qué cara hubiéramos puesto nosotros al escuchar “Yo soy tu parte y tu heredad”. Nos hubiéramos quedado con los beneficios o con el dador de los beneficios.

Lejos de la implicación en el ánimo de Aarón con su hermano Moisés que eran Coatitas de la tribu de Leví, no pensaban en recibir una parte de las que estaban repartiendo, lo tenían claro. Existía una diferencia entre la porción y la heredad.

Porción: viene de una palabra hebrea que significa  "liso" por alusión a las piedras lisas usadas para echar suerte a la hora que estaban asignando las porciones a repartir. Esta era la parte actual, la presente tu porción tu parte, tu territorio, lo que te toca recibir. El Señor les dijo: yo soy para ti esa porción.
Heredad: esto era lo que les era dejado como legado, el hijo hereda tierras y casa para ocupar cuando el padre falta, se tomaba posesión mientras se vive pues no se le puede heredar a un muerto. Entonces el Señor estaba diciéndoles también yo soy tu herencia, es decir tu futuro, aquí tenemos herencia más allá pues se heredará también en la vida eterna, así como lo que hemos heredado por nuestro Señor Jesús. Somos coherederos en Cristo.

Algunos podemos perder los beneficios por lo que queremos hoy, no perdamos lo mejor porque no nos hará falta nada pues el que hereda está tratando de darnos conforme a lo que prospera nuestra alma y luego recibiremos lo mucho, pues si en lo poco somos fieles en lo mucho nos pondrán. Cuántos por querer solo esos beneficios no llegan a conocer al Señor que da los beneficios. Cuántos podríamos interesarnos en la herencia y no en el que da la herencia, pues por esta razón muchos son desheredados.

Por esto el Señor le quita ese obstáculo de la mente a Aarón y a la tribu de Leví al decirles que no tienen parte ni heredad como los demás del pueblo, que se enfocaran en Él, y que allí estaría todo para ellos, porque siempre disfrutaría de los frutos de la tierra y de todos los beneficios pero nunca se sentirían dueños de nada. Esto debe ser una realidad aceptada más aun por los ministros del Señor pues la obra no es para recibir una porción más grande que los demás ni para recibir la mejor herencia material, sino que somos llamados para estar cerca de él, y disfrutar de llevar en nuestros hombros su presencia, servirle y bendecir al pueblo, lo demás son solo añadiduras que el Señor quiere darnos.

La decisión es hoy, para amar al que da y preferir estar con el testador, porque si estamos con él no nos faltará nada, estaremos seguros, pues todas las cosas vendrán cuando él lo quiera.

jueves, 23 de agosto de 2012

Los pasos hacia la idolatría


1Co 10:7  Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.
Éxo 32:1  Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.(A)
Éxo 32:2  Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.
Éxo 32:3  Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; 4  y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición.(B) Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5  Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. 6  Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.(C)
7  Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8  Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
9  Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.

La idolatría parece ser hoy día que no es un problema para el pueblo de Dios, pero será que Dios no mira ningún tipo de idolatría en su pueblo? Precisamente esta es una reprensión del Señor no solo en el antiguo pacto sino también en el nuevo pacto a través del apóstol Pablo. Y esta no es por gusto es que somos los cristianos los que debemos guardarnos de la idolatría y nadie más. El Señor advertía a Israel a no ser idólatras, y pareciera que en estos tiempos no existiera adoración a otros dioses de parte del cristiano.

Considera quizá el cristiano moderno que es libre de todo tipo de idolatría pero en realidad lo que pudiera estar sucediendo que se tiene la mira en otras personas por esta falta grave, porque siempre es más difícil ver hacia dentro lo que está ocurriendo en nuestras propias vidas, y en nuestros hogares. Mucho menos podríamos creer que nosotros podríamos estar facilitando la idolatría en otros por ser complacientes con aquellos que amamos.

La palabra idolatría tiene su origen en el griego eídolon que significa imagen, ídolo, forma, aspecto o vista, y latris: asalariado, siervo, ministrar o rendir homenaje. El darle ese homenaje o acreditarle al ídolo o imagen algún poder o influencia sobre nosotros (siervo del ídolo), es hacerlo un dios, compitiendo directamente con el Señor. Existen muchos tipos de ídolos y quizá lo menos frecuente es uno de madera o metal, sino que puede existir más inclinación por uno de carne y huesos, inclusive un ministro del Señor o aun un ministerio. 

¿Cuál fue el detonante de la idolatría? Podemos observar que fue lo que hizo que se desatara la idolatría en el pueblo, y nos damos cuenta que la impaciencia de no ver o tener la imagen de Moisés los alteró como tanto como para pedirle a Aarón. Moisés tenía cuarenta días de estar en el monte y el Señor le había dado ya las tablas, sin embargo la desesperación no les dejó recibir la bendición de que regresara. Muchas reacciones nuestras no son de buscar respuesta de Dios sino de sustitución, como que ponemos un plazo al Señor y si no actúa en ese tiempo hacemos lo que nosotros creemos que es mejor, si le hubieran dicho a Aarón: no viene Moisés proclamemos ayuno se hubieran asustado al ver que su respuesta era contestada rápidamente.

Cuando Moisés estaba con ellos miraban a Moisés como el que llevaba la bendición que les servía y no miraban al Señor, entonces Moisés era el ídolo de ellos. Debemos entonces poner atención de no ser impacientes cuando no vemos lo que quisiéramos ver, porque puede dar lugar o inclinarse a la idolatría. Para algunas personas que no siguen a Dios no pueden ver más que personas y aunque el ministro se quiera hacer invisible para que se pueda ver al Señor que va delante de todos, no se quiere mirar porque están acostumbrados a ver imágenes.

La ausencia de Moisés les hizo pedir dioses que era un deseo que realmente estaba en sus corazones. Los ídolos eran necesario para que fueran delante de ellos, pero si no es el Señor quien va delante de nosotros (el problema fue que ellos nunca lo vieron), otras formas se propondrán para ocupar su lugar, lo que las convierte en ídolos.

Ante la demanda de ídolo, ¿cuál es la respuesta? Aarón había quedado a cargo y cuando el principal no está se quiere aprovechar del segundo, y este se sintió presionado y no pudo resistir a la demanda; Aarón no pudo detener la fuerza del idólatra, porque si les hubiese dicho que no podía darles lo que pedían haciéndoles ver a estos -aunque no eran todos los israelitas pero parecía que dominaban al pueblo-  que el Señor era el que iba adelante y no Moisés, quizá no se hubieran detenido pero no habrían sido arrastrados otros al ver que como líder les propuso un ídolo.

Cuando le decimos a otra persona que no debe poner por delante lo que no es Dios nuestro Señor, pueden tener una reacción dura y pedir explicación, y esa es la oportunidad de ministrar al Señor. No se debe permitir ni dejar espacio para que ocurra esto Aarón fue perdonado por esta concesión grave, no debemos tenerle miedo al idólatra.

Podemos entonces observar que la idolatría se consolida siguiendo ciertos pasos y que no solo llega y se queda, veamos algunos hitos que se dieron en el pueblo de Israel:

El primer paso es aceptar el ídolo propuesto. El ídolo válido hecho de algo que aparenta gran valor: el oro; esto fue lo que hizo Aarón pedir el oro que tenían para darle credibilidad al ídolo, porque para las personas entre más difícil obtenerlo y más caro pareciera que tiene más valor. Además se despojaron de algo personal como los zarcillos, algo cercano, quizá algo que apreciaban o amaban.

Pero el material era una cosa y la imagen que tenía que dársele era otra, por esto le dio forma haciéndolo un becerro de fundición. Una figura que les gustara, que les pareciera gracioso, que pudieran verlo y contemplarlo. Aquí está el peligro de que nos presenten imágenes o una vista que no podemos despreciar, porque el enemigo nos pondrá algo que amamos, quizá nuestro cónyuge o un hijo que toma un lugar que no le corresponde y es el de ir adelante.

El segundo paso fue elevarlo del suelo. Del valor de oro que tenía que era único, lo pasaron a otro mayor nivel al decir: estos son tus dioses que te sacaron de Egipto. Una frase que parece insignificante pero la sustitución del Señor es muy grave. Alguien puede decir sin pensarlo que el atender al ídolo que ama es lo más importante y ahí ya tenemos un problema.

Le hicieron altar, esto quiere decir que lo elevaron, y esto es lo que sucede cuando le damos relevancia a algo que no lo tiene, por ejemplo si le damos ese lugar estamos no atribuyendo beneficios que no tiene, si alguien dice que es necesario que atienda a su cónyuge pero no deja al Señor a un lado está haciéndole altar. Esto es acomodar el ídolo para llevarlo al siguiente paso que es darle sacrificio (sangre), y presentarle ofrenda de paz.

El tercer paso: creer que estaban ofreciendo al Señor.  Pensar que estamos haciendo lo bueno o lo correcto con el ídolo es un gran problema, porque quien puede detener de esto. Si vemos en este nivel se consolida el engaño, pues su conciencia torcida no les permitía identificar al Señor como Dios.

Nadie puede detener a alguien cuando su corazón necesita un ídolo, Moisés era su ídolo, porque quien no puede ver y seguir al Señor terminará siguiendo ídolos o imágenes que le parecerán que tiene poder para seguir.

Madrugaron  y la ofrenda de paz que parte era quemada y parte comida o compartida para regocijarse por estar en paz con el Señor. Esto era de admirar, como podían estar contentos sin ver a su líder y sin reconocer al Señor. Es urgente no dejar que nadie ni nada se ponga delante de nosotros en lugar de nuestro Dios, por esto si no se puede reconocer la obra del Señor se corre un gran peligro y debemos pedirle al Señor ser agradecidos.

Las consecuencias fueron graves a pesar de interceder por ellos y su hermano Aarón Moisés calentó y desfiguró el becerro, lo molió, lo esparció en el agua la cual tuvo que beber el pueblo, por lo que era imposible recuperar el oro porque iría a la letrina. Este es el destino del ídolo y la forma que el Señor tiene que hacer para quitarlo de en medio, sin embargo otros tuvieron que morir, y otros que fueron perdonados aunque fueron arrastrados a adorar, sería l última vez que Moisés podía intervenir intercediendo por ellos, la próxima sería su fin.

Nosotros tenemos la bendición de conocer el origen y secuencia de la idolatría y podemos renunciar a esas inclinaciones y esforzarnos para mirar al Señor que siempre tiene que ir delante de nosotros.