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lunes, 11 de marzo de 2013

Eres herencia para el Señor


Texto: Sal_127:1-5

La prosperidad viene de Jehová
Cántico gradual; para Salomón.
Sal 127:1  Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican;
Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.
Sal 127:2  Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño.
Sal 127:3  He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.
Sal 127:4  Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.
Sal 127:5  Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado
Cuando hablare con los enemigos en la puerta.


Quiero compartir con ustedes el mensaje con motivo de los quince años de mi hija mayor, un evento especial en el cual es difícil expresar lo que deseamos, pero no debe ser solo deseos sino que deben estar basados en el consejo de Dios para la vida de la cumpleañera pero también de nosotros como padres que necesitamos de mucha sabiduría.

Cuando se trata de dar consejo a una joven tenemos que pensar en muchos aspectos que deberán servir para su vida,  para esa nueva etapa, la cual se caracteriza en la necesidad de que todo lo que se ha capitalizado durante su infancia no lo olviden, ya que cada vez como padres perdemos el tipo de control que antes ejercíamos en ellas, ya no se puede tener la misma presencia, no se puede intervenir como lo hacíamos cuando era una niña.

Esta es una etapa intermedia entre la niñez y la madurez, donde se toman decisiones claves para la vida como son: seguir al Señor y no ceder a las deferentes presiones, que quieren estudiar, si se comprometerán con un sueño importante en sus vidas, si harán el esfuerzo necesario, definirán las bases para sus vidas de adultos y para la construcción de una familia para Dios.

PARA LOS PADRES
En la porción bíblica se habla para todos los involucrados pero como padres necesitamos una palabra porque el trabajo no termina, sin embargo el tratamiento será diferente porque han ido adquiriendo su forma de ver las cosas y necesitaremos ser más sabios para seguir siendo el apoyo que ellas necesitan. Como padres queremos hacer las cosas bien y el consejo de Dios para nosotros nos lo ofrece en tres grandes aspectos:

1. LA CASA SE DEBE DE EDIFICAR CON EL SEÑOR. Si él no está en nuestra casa todo lo que hagamos para edificar será en vano, para que nuestro trabajo se mantenga en nuestros hijos. Esto significa que tiene que ser el fundamento para que seamos el tipo de apoyo que ellas necesitan y que a pesar de las dificultades, las tentaciones y los peligros el fundamento del Señor les hará resistir. Cuántos padres pueden por muy buenas intenciones que se tengan estar haciendo nada por no tomar en cuenta al Señor en sus decisiones.
2. EL SEÑOR ES EL MEJOR VIGILANTE. Si nosotros queremos ser guardas sin confiar en el Señor, no podremos cuidar bien alejados del Señor, por esto no debemos enfocar la confianza en la joven, sino en la confianza en el Señor. Si el Señor guarda nosotros lo haremos mejor, pero si nosotros lo hacemos y no lo hace el Señor, entonces será en vano nuestro trabajo, esí será efectivo la labor de cubrir a nuestros hijos.
3. EL AFAN POR DARLES TODO LO MATERIAL NO GARANTIZA EL ÉXITO. Preocuparse y afanarse por brindarles todo lo material sin que les falte nada no asegura que todo saldrá bien porque esto puede robarnos y tomar todas nuestras energías, para que cuando tengamos que hacer lo importante en ellos ya no tengamos ánimos para ellas. Aunque les demos todas las cosas, nos puede hacer creer que hemos cumplido y alejarnos, pero debemos considerar que nada podrá sustituir nuestra presencia, nuestras palabras, nuestra cercanía. Muchas personas tienen que ceder a la presión material para suplir sus necesidades teniendo que salir del país para seguir siendo proveedores pero no deben olvidar que puede existir un precio alto si nos alejamos. Por esto dice el Señor que nos dará sueño para que no nos matemos trabajando y podremos confiar que él suplirá nuestras necesidades.

MI HERENCIA, TU HERENCIA
Los jóvenes deben creer que son herencia del Señor y esto tiene muchas implicaciones, pues no solo es lo que Dios nos da, sino también lo que tenemos que devolverle al él. Este fue el caso de Abraham cuando recibe la promesa de Isaac, pero luego Abraham lo entrega al Señor en holocausto, aunque el Señor detuvo antes de consumarse proveyendo un cordero. El Señor nos da y nosotros lo moldeamos con su ayuda de acuerdo a su palabra para devolvérselos para engrandecer su reino. Este es un tiempo de gran valor para el Señor y de galardón para aquella joven que se guarda pura, que es un ejemplo para los demás jóvenes y que le puede servir en su obra.

Son de gran valor porque es el fruto del vientre, ese es una recompensa, no una carga, esto es posible cuando lo primero que se ha hablado se cumple, es decir cuando estamos en el Señor edificando, vigilando, y sin afán material; serán una recompensa, aunque la palabra hebrea “sakár” significa además de recompensa y galardón, alquiler, lo que nos dice de que no es nuestro para siempre sino que esa recompensa tiene que devolverse a él.

Si es un galardón alquilado sabemos entonces que tenemos que devolverlo, así como lo hizo Abraham, porque la herencia que queremos no son nuestros genes o herencia manifestada en su físico sino la herencia del conocimiento del Señor en sus vidas, porque deben ser entregados con los caracteres de Cristo para que sean simiente de Dios, ese es nuestro trabajo y queremos hacerlo, el Señor quiere descendencia para él.

RECOMENDACIONES FINALES
1. Esperamos que valores que todos los días de tu vida hemos tratado de seguir al Señor y esa es la base para edificar en tu vida, esto es lo mejor que has podido recibir.
2. Te hemos cuidado hasta este día pero confiamos más en el Señor que en nuestro esfuerzo, porque él te guiará en todo, y cuando tengas dudas puedes preguntarle y pedir las fuerzas para obedecer.
3. Quizá no hayas recibido todas las cosas materiales que hubieras deseado, pero hemos tratado de darte lo necesario para formarte para la vida en la enseñanza del Señor.
4. Eres nuestro premio que el Señor nos ha dado pero también sabemos que así como han sido puestos en ti genes nuestros como padres, queremos los genes de Dios estén en tu espíritu, para que reconozcas que tienes otra naturaleza y la ventaja del Señor.
5. Nuestro amor no es suficiente para tu éxito, depende de cuán cerca estés del Señor y que puedas obedecerlo en todo para que tu vida camine mejor de lo que esperas.

viernes, 31 de agosto de 2012

Yo soy tu parte y tu heredad



Núm 18:20  Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
Núm 18:21  Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
Deu 10:8  En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy,
Deu 10:9  por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos; Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.)

¿Quién no quiere recibir una herencia?, y si nos dieran a escoger lo que quisiéramos recibir, creo que estaríamos influenciados a pedir de acuerdo a nuestras necesidades y no de acuerdo a una visión de largo plazo. El corto plazo en nuestra mente es muchas veces una trampa que no nos deja alcanzar las metas de largo plazo que el Señor sabe que necesitamos alcanzar y que están preordenadas para nosotros.

Lo normal es pensar en lo que nos darán de herencia y no en quien nos la dará, pero esto es precisamente lo que el Señor quiere hacer cambiar en nosotros, pues una forma que muchas veces miramos lo incorrecto, por ejemplo un joven cree que cuando se case le darán amor, comprensión, y todas las cosas que parece ser propias de ese cambio de estado de vida, pero no piensa en que, lo más importante será que esa mujer sea compañía para siempre y que pueda disfrutar al tenerla cerca. De igual manera quería hacer el Señor con los levitas, y lo mismo quiere hacer con nosotros, que veamos que es mejor estar con él, todo lo demás no debería importarnos porque de eso él se va a encargar.

Hoy muchos no pueden heredar bien, y hay un deseo también del Padre celestial de hacerlo bien pero los hijos que van a heredar algunas veces no quieren vivir para heredar, pues existe el interés de solo recibir sin importar que tienen que saber administrar lo que se recibe para no perderlo rápidamente, pues existen muchos casos donde alguien recibe y lo despilfarra y lo pierde, y en lugar de llegar a ser de bendición se vuelve frustración. El Señor en la parábola de los talento se la quita a quien la guardó, reprochándole que mejor hubiere sido mejor darla a los banqueros para al menos haber recibido los intereses; aquí se muestra que es importante aprender a trabajar porque ese talento le fue quitado y pasó a quien administró mejor.

De la tribu de Leví fueron tomados los sacerdotes y los que apoyaban el servicio, cantores, porteros, etc. que participaban como ayuda les llamaban levitas. Nosotros hoy somos sacerdotes del Señor si realmente ministramos y nos disponemos para hacerlo (muchos han guardado sus vestiduras y no las usan), por esta razón podemos y debemos conocer lo que tenemos como herencia de parte de Dios.

Qué significa Levi. En la tribu de Leví representa algo importante en cuanto a la herencia en comparación con las demás tribus de Israel y para comprender mejor esto se debe examinar el origen de la tribu que vino del tercer hijo Jacob con Lea.

Leví: significa unido, sujetado juntado, adherido, apegado a Dios. Hijo de Lea que le puso ese nombre porque dijo "esta vez se unirá mi marido conmigo" Gen_29:34. Para Lea entonces era la esperanza de conseguir la unión a su marido por el nacimiento de su tercer hijo Leví, así también los levitas tenían que estar unidos a Dios, porque era la esperanza para unir al pueblo con Dios.

La unión de aquel tiempo de la tribu de Leví representaba la cercanía que tenían con Dios a través de la ministración en el templo donde podían tener acceso a la presencia de Dios en el lugar Santo, privilegio que tenía únicamente esta tribu, pues nadie más podía acercarse al Señor sin morir. Hoy día nosotros tenemos ese privilegio de acercarnos por su hijo Jesucristo.

Apartado por Dios. Sin duda como dice Deu_10:8  el Señor apartó en su tiempo a Leví, siendo este un acto de exclusión de lo que las otras tribus tenían que hacer porque estaban siendo apartados o sacados de las otras para cumplir ciertas funciones:

Llevar el arca del pacto. Mover el arca del pacto donde se manifestaba Dios no podía ser llevado por cualquiera, por lo que se tenía que levantar y llevar al hombro, y aunque esto parezca ilógico, el Señor nos da el privilegio de llevar su presencia, nosotros y únicamente nosotros somos los responsables de llevar esa presencia pero solo si vamos donde él dice que vallamos y no donde nosotros queremos ir. Si la columna de fuego o la nube se movían los levitas se levantaban y desarmaban y cargaban el tabernáculo del Señor.
Servir en su presencia. Este es el servicio al Señor que muchas veces no percibimos que él nos mira en todo momento, y más aún nada pasa desapercibido, todo lo mira, lo externo, nuestra actitud, pensamiento, nuestro corazón. El sacerdote tenía cuidado de no ministrar con un corazón equivocado, inclusive podía morir si no se cuidaba.
Bendecir su nombre. Esto no es más que pronunciar bendiciones en su nombre, somos levantados para bendecir a otros pero no en nosotros sino en el nombre del Señor. El sacerdote tenía que ser imparcial con las personas y tenía que bendecir a todos. Si tenemos esa capacidad de bendecir aun a los enemigos estaremos cumpliendo con una función sacerdotal.

Este privilegio no lo tenían las demás tribus, sin embargo esto tenía un precio que tenían que pagar, al menos humanamente, o lo que su mente les hacía pensar que era un sacrificio pero a la verdad no lo era.

Leví no tiene herencia. Lo anterior era la razón por la cual Leví no tenía herencia como las demás tribus, porque tenía que dedicar el tiempo y sus fuerzas, con todo su corazón al Señor. No podía distraerse en las cosas que los demás se desgastaban, sino que estar completos para el Señor.

Entonces el Señor les dice algo que era para alegrarse para creérselo, para decir ya estuvo, ya la hice, estoy a salvo, no me preocuparé por nada en la vida: ¡yo soy tu porción y tu herencia”. Esto muchas veces no lo podemos dimensionar pues tiene dos tiempos el actual y el futuro. Cuando le dicen a Aarón de la tierra de ellos no tendrás heredad, quizá si nosotros hubiésemos estado allí nos hubiéramos entristecido, y qué cara hubiéramos puesto nosotros al escuchar “Yo soy tu parte y tu heredad”. Nos hubiéramos quedado con los beneficios o con el dador de los beneficios.

Lejos de la implicación en el ánimo de Aarón con su hermano Moisés que eran Coatitas de la tribu de Leví, no pensaban en recibir una parte de las que estaban repartiendo, lo tenían claro. Existía una diferencia entre la porción y la heredad.

Porción: viene de una palabra hebrea que significa  "liso" por alusión a las piedras lisas usadas para echar suerte a la hora que estaban asignando las porciones a repartir. Esta era la parte actual, la presente tu porción tu parte, tu territorio, lo que te toca recibir. El Señor les dijo: yo soy para ti esa porción.
Heredad: esto era lo que les era dejado como legado, el hijo hereda tierras y casa para ocupar cuando el padre falta, se tomaba posesión mientras se vive pues no se le puede heredar a un muerto. Entonces el Señor estaba diciéndoles también yo soy tu herencia, es decir tu futuro, aquí tenemos herencia más allá pues se heredará también en la vida eterna, así como lo que hemos heredado por nuestro Señor Jesús. Somos coherederos en Cristo.

Algunos podemos perder los beneficios por lo que queremos hoy, no perdamos lo mejor porque no nos hará falta nada pues el que hereda está tratando de darnos conforme a lo que prospera nuestra alma y luego recibiremos lo mucho, pues si en lo poco somos fieles en lo mucho nos pondrán. Cuántos por querer solo esos beneficios no llegan a conocer al Señor que da los beneficios. Cuántos podríamos interesarnos en la herencia y no en el que da la herencia, pues por esta razón muchos son desheredados.

Por esto el Señor le quita ese obstáculo de la mente a Aarón y a la tribu de Leví al decirles que no tienen parte ni heredad como los demás del pueblo, que se enfocaran en Él, y que allí estaría todo para ellos, porque siempre disfrutaría de los frutos de la tierra y de todos los beneficios pero nunca se sentirían dueños de nada. Esto debe ser una realidad aceptada más aun por los ministros del Señor pues la obra no es para recibir una porción más grande que los demás ni para recibir la mejor herencia material, sino que somos llamados para estar cerca de él, y disfrutar de llevar en nuestros hombros su presencia, servirle y bendecir al pueblo, lo demás son solo añadiduras que el Señor quiere darnos.

La decisión es hoy, para amar al que da y preferir estar con el testador, porque si estamos con él no nos faltará nada, estaremos seguros, pues todas las cosas vendrán cuando él lo quiera.