viernes, 31 de agosto de 2012

Yo soy tu parte y tu heredad



Núm 18:20  Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
Núm 18:21  Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
Deu 10:8  En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy,
Deu 10:9  por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos; Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.)

¿Quién no quiere recibir una herencia?, y si nos dieran a escoger lo que quisiéramos recibir, creo que estaríamos influenciados a pedir de acuerdo a nuestras necesidades y no de acuerdo a una visión de largo plazo. El corto plazo en nuestra mente es muchas veces una trampa que no nos deja alcanzar las metas de largo plazo que el Señor sabe que necesitamos alcanzar y que están preordenadas para nosotros.

Lo normal es pensar en lo que nos darán de herencia y no en quien nos la dará, pero esto es precisamente lo que el Señor quiere hacer cambiar en nosotros, pues una forma que muchas veces miramos lo incorrecto, por ejemplo un joven cree que cuando se case le darán amor, comprensión, y todas las cosas que parece ser propias de ese cambio de estado de vida, pero no piensa en que, lo más importante será que esa mujer sea compañía para siempre y que pueda disfrutar al tenerla cerca. De igual manera quería hacer el Señor con los levitas, y lo mismo quiere hacer con nosotros, que veamos que es mejor estar con él, todo lo demás no debería importarnos porque de eso él se va a encargar.

Hoy muchos no pueden heredar bien, y hay un deseo también del Padre celestial de hacerlo bien pero los hijos que van a heredar algunas veces no quieren vivir para heredar, pues existe el interés de solo recibir sin importar que tienen que saber administrar lo que se recibe para no perderlo rápidamente, pues existen muchos casos donde alguien recibe y lo despilfarra y lo pierde, y en lugar de llegar a ser de bendición se vuelve frustración. El Señor en la parábola de los talento se la quita a quien la guardó, reprochándole que mejor hubiere sido mejor darla a los banqueros para al menos haber recibido los intereses; aquí se muestra que es importante aprender a trabajar porque ese talento le fue quitado y pasó a quien administró mejor.

De la tribu de Leví fueron tomados los sacerdotes y los que apoyaban el servicio, cantores, porteros, etc. que participaban como ayuda les llamaban levitas. Nosotros hoy somos sacerdotes del Señor si realmente ministramos y nos disponemos para hacerlo (muchos han guardado sus vestiduras y no las usan), por esta razón podemos y debemos conocer lo que tenemos como herencia de parte de Dios.

Qué significa Levi. En la tribu de Leví representa algo importante en cuanto a la herencia en comparación con las demás tribus de Israel y para comprender mejor esto se debe examinar el origen de la tribu que vino del tercer hijo Jacob con Lea.

Leví: significa unido, sujetado juntado, adherido, apegado a Dios. Hijo de Lea que le puso ese nombre porque dijo "esta vez se unirá mi marido conmigo" Gen_29:34. Para Lea entonces era la esperanza de conseguir la unión a su marido por el nacimiento de su tercer hijo Leví, así también los levitas tenían que estar unidos a Dios, porque era la esperanza para unir al pueblo con Dios.

La unión de aquel tiempo de la tribu de Leví representaba la cercanía que tenían con Dios a través de la ministración en el templo donde podían tener acceso a la presencia de Dios en el lugar Santo, privilegio que tenía únicamente esta tribu, pues nadie más podía acercarse al Señor sin morir. Hoy día nosotros tenemos ese privilegio de acercarnos por su hijo Jesucristo.

Apartado por Dios. Sin duda como dice Deu_10:8  el Señor apartó en su tiempo a Leví, siendo este un acto de exclusión de lo que las otras tribus tenían que hacer porque estaban siendo apartados o sacados de las otras para cumplir ciertas funciones:

Llevar el arca del pacto. Mover el arca del pacto donde se manifestaba Dios no podía ser llevado por cualquiera, por lo que se tenía que levantar y llevar al hombro, y aunque esto parezca ilógico, el Señor nos da el privilegio de llevar su presencia, nosotros y únicamente nosotros somos los responsables de llevar esa presencia pero solo si vamos donde él dice que vallamos y no donde nosotros queremos ir. Si la columna de fuego o la nube se movían los levitas se levantaban y desarmaban y cargaban el tabernáculo del Señor.
Servir en su presencia. Este es el servicio al Señor que muchas veces no percibimos que él nos mira en todo momento, y más aún nada pasa desapercibido, todo lo mira, lo externo, nuestra actitud, pensamiento, nuestro corazón. El sacerdote tenía cuidado de no ministrar con un corazón equivocado, inclusive podía morir si no se cuidaba.
Bendecir su nombre. Esto no es más que pronunciar bendiciones en su nombre, somos levantados para bendecir a otros pero no en nosotros sino en el nombre del Señor. El sacerdote tenía que ser imparcial con las personas y tenía que bendecir a todos. Si tenemos esa capacidad de bendecir aun a los enemigos estaremos cumpliendo con una función sacerdotal.

Este privilegio no lo tenían las demás tribus, sin embargo esto tenía un precio que tenían que pagar, al menos humanamente, o lo que su mente les hacía pensar que era un sacrificio pero a la verdad no lo era.

Leví no tiene herencia. Lo anterior era la razón por la cual Leví no tenía herencia como las demás tribus, porque tenía que dedicar el tiempo y sus fuerzas, con todo su corazón al Señor. No podía distraerse en las cosas que los demás se desgastaban, sino que estar completos para el Señor.

Entonces el Señor les dice algo que era para alegrarse para creérselo, para decir ya estuvo, ya la hice, estoy a salvo, no me preocuparé por nada en la vida: ¡yo soy tu porción y tu herencia”. Esto muchas veces no lo podemos dimensionar pues tiene dos tiempos el actual y el futuro. Cuando le dicen a Aarón de la tierra de ellos no tendrás heredad, quizá si nosotros hubiésemos estado allí nos hubiéramos entristecido, y qué cara hubiéramos puesto nosotros al escuchar “Yo soy tu parte y tu heredad”. Nos hubiéramos quedado con los beneficios o con el dador de los beneficios.

Lejos de la implicación en el ánimo de Aarón con su hermano Moisés que eran Coatitas de la tribu de Leví, no pensaban en recibir una parte de las que estaban repartiendo, lo tenían claro. Existía una diferencia entre la porción y la heredad.

Porción: viene de una palabra hebrea que significa  "liso" por alusión a las piedras lisas usadas para echar suerte a la hora que estaban asignando las porciones a repartir. Esta era la parte actual, la presente tu porción tu parte, tu territorio, lo que te toca recibir. El Señor les dijo: yo soy para ti esa porción.
Heredad: esto era lo que les era dejado como legado, el hijo hereda tierras y casa para ocupar cuando el padre falta, se tomaba posesión mientras se vive pues no se le puede heredar a un muerto. Entonces el Señor estaba diciéndoles también yo soy tu herencia, es decir tu futuro, aquí tenemos herencia más allá pues se heredará también en la vida eterna, así como lo que hemos heredado por nuestro Señor Jesús. Somos coherederos en Cristo.

Algunos podemos perder los beneficios por lo que queremos hoy, no perdamos lo mejor porque no nos hará falta nada pues el que hereda está tratando de darnos conforme a lo que prospera nuestra alma y luego recibiremos lo mucho, pues si en lo poco somos fieles en lo mucho nos pondrán. Cuántos por querer solo esos beneficios no llegan a conocer al Señor que da los beneficios. Cuántos podríamos interesarnos en la herencia y no en el que da la herencia, pues por esta razón muchos son desheredados.

Por esto el Señor le quita ese obstáculo de la mente a Aarón y a la tribu de Leví al decirles que no tienen parte ni heredad como los demás del pueblo, que se enfocaran en Él, y que allí estaría todo para ellos, porque siempre disfrutaría de los frutos de la tierra y de todos los beneficios pero nunca se sentirían dueños de nada. Esto debe ser una realidad aceptada más aun por los ministros del Señor pues la obra no es para recibir una porción más grande que los demás ni para recibir la mejor herencia material, sino que somos llamados para estar cerca de él, y disfrutar de llevar en nuestros hombros su presencia, servirle y bendecir al pueblo, lo demás son solo añadiduras que el Señor quiere darnos.

La decisión es hoy, para amar al que da y preferir estar con el testador, porque si estamos con él no nos faltará nada, estaremos seguros, pues todas las cosas vendrán cuando él lo quiera.

jueves, 23 de agosto de 2012

Los pasos hacia la idolatría


1Co 10:7  Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.
Éxo 32:1  Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.(A)
Éxo 32:2  Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.
Éxo 32:3  Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; 4  y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición.(B) Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5  Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. 6  Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.(C)
7  Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8  Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
9  Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.

La idolatría parece ser hoy día que no es un problema para el pueblo de Dios, pero será que Dios no mira ningún tipo de idolatría en su pueblo? Precisamente esta es una reprensión del Señor no solo en el antiguo pacto sino también en el nuevo pacto a través del apóstol Pablo. Y esta no es por gusto es que somos los cristianos los que debemos guardarnos de la idolatría y nadie más. El Señor advertía a Israel a no ser idólatras, y pareciera que en estos tiempos no existiera adoración a otros dioses de parte del cristiano.

Considera quizá el cristiano moderno que es libre de todo tipo de idolatría pero en realidad lo que pudiera estar sucediendo que se tiene la mira en otras personas por esta falta grave, porque siempre es más difícil ver hacia dentro lo que está ocurriendo en nuestras propias vidas, y en nuestros hogares. Mucho menos podríamos creer que nosotros podríamos estar facilitando la idolatría en otros por ser complacientes con aquellos que amamos.

La palabra idolatría tiene su origen en el griego eídolon que significa imagen, ídolo, forma, aspecto o vista, y latris: asalariado, siervo, ministrar o rendir homenaje. El darle ese homenaje o acreditarle al ídolo o imagen algún poder o influencia sobre nosotros (siervo del ídolo), es hacerlo un dios, compitiendo directamente con el Señor. Existen muchos tipos de ídolos y quizá lo menos frecuente es uno de madera o metal, sino que puede existir más inclinación por uno de carne y huesos, inclusive un ministro del Señor o aun un ministerio. 

¿Cuál fue el detonante de la idolatría? Podemos observar que fue lo que hizo que se desatara la idolatría en el pueblo, y nos damos cuenta que la impaciencia de no ver o tener la imagen de Moisés los alteró como tanto como para pedirle a Aarón. Moisés tenía cuarenta días de estar en el monte y el Señor le había dado ya las tablas, sin embargo la desesperación no les dejó recibir la bendición de que regresara. Muchas reacciones nuestras no son de buscar respuesta de Dios sino de sustitución, como que ponemos un plazo al Señor y si no actúa en ese tiempo hacemos lo que nosotros creemos que es mejor, si le hubieran dicho a Aarón: no viene Moisés proclamemos ayuno se hubieran asustado al ver que su respuesta era contestada rápidamente.

Cuando Moisés estaba con ellos miraban a Moisés como el que llevaba la bendición que les servía y no miraban al Señor, entonces Moisés era el ídolo de ellos. Debemos entonces poner atención de no ser impacientes cuando no vemos lo que quisiéramos ver, porque puede dar lugar o inclinarse a la idolatría. Para algunas personas que no siguen a Dios no pueden ver más que personas y aunque el ministro se quiera hacer invisible para que se pueda ver al Señor que va delante de todos, no se quiere mirar porque están acostumbrados a ver imágenes.

La ausencia de Moisés les hizo pedir dioses que era un deseo que realmente estaba en sus corazones. Los ídolos eran necesario para que fueran delante de ellos, pero si no es el Señor quien va delante de nosotros (el problema fue que ellos nunca lo vieron), otras formas se propondrán para ocupar su lugar, lo que las convierte en ídolos.

Ante la demanda de ídolo, ¿cuál es la respuesta? Aarón había quedado a cargo y cuando el principal no está se quiere aprovechar del segundo, y este se sintió presionado y no pudo resistir a la demanda; Aarón no pudo detener la fuerza del idólatra, porque si les hubiese dicho que no podía darles lo que pedían haciéndoles ver a estos -aunque no eran todos los israelitas pero parecía que dominaban al pueblo-  que el Señor era el que iba adelante y no Moisés, quizá no se hubieran detenido pero no habrían sido arrastrados otros al ver que como líder les propuso un ídolo.

Cuando le decimos a otra persona que no debe poner por delante lo que no es Dios nuestro Señor, pueden tener una reacción dura y pedir explicación, y esa es la oportunidad de ministrar al Señor. No se debe permitir ni dejar espacio para que ocurra esto Aarón fue perdonado por esta concesión grave, no debemos tenerle miedo al idólatra.

Podemos entonces observar que la idolatría se consolida siguiendo ciertos pasos y que no solo llega y se queda, veamos algunos hitos que se dieron en el pueblo de Israel:

El primer paso es aceptar el ídolo propuesto. El ídolo válido hecho de algo que aparenta gran valor: el oro; esto fue lo que hizo Aarón pedir el oro que tenían para darle credibilidad al ídolo, porque para las personas entre más difícil obtenerlo y más caro pareciera que tiene más valor. Además se despojaron de algo personal como los zarcillos, algo cercano, quizá algo que apreciaban o amaban.

Pero el material era una cosa y la imagen que tenía que dársele era otra, por esto le dio forma haciéndolo un becerro de fundición. Una figura que les gustara, que les pareciera gracioso, que pudieran verlo y contemplarlo. Aquí está el peligro de que nos presenten imágenes o una vista que no podemos despreciar, porque el enemigo nos pondrá algo que amamos, quizá nuestro cónyuge o un hijo que toma un lugar que no le corresponde y es el de ir adelante.

El segundo paso fue elevarlo del suelo. Del valor de oro que tenía que era único, lo pasaron a otro mayor nivel al decir: estos son tus dioses que te sacaron de Egipto. Una frase que parece insignificante pero la sustitución del Señor es muy grave. Alguien puede decir sin pensarlo que el atender al ídolo que ama es lo más importante y ahí ya tenemos un problema.

Le hicieron altar, esto quiere decir que lo elevaron, y esto es lo que sucede cuando le damos relevancia a algo que no lo tiene, por ejemplo si le damos ese lugar estamos no atribuyendo beneficios que no tiene, si alguien dice que es necesario que atienda a su cónyuge pero no deja al Señor a un lado está haciéndole altar. Esto es acomodar el ídolo para llevarlo al siguiente paso que es darle sacrificio (sangre), y presentarle ofrenda de paz.

El tercer paso: creer que estaban ofreciendo al Señor.  Pensar que estamos haciendo lo bueno o lo correcto con el ídolo es un gran problema, porque quien puede detener de esto. Si vemos en este nivel se consolida el engaño, pues su conciencia torcida no les permitía identificar al Señor como Dios.

Nadie puede detener a alguien cuando su corazón necesita un ídolo, Moisés era su ídolo, porque quien no puede ver y seguir al Señor terminará siguiendo ídolos o imágenes que le parecerán que tiene poder para seguir.

Madrugaron  y la ofrenda de paz que parte era quemada y parte comida o compartida para regocijarse por estar en paz con el Señor. Esto era de admirar, como podían estar contentos sin ver a su líder y sin reconocer al Señor. Es urgente no dejar que nadie ni nada se ponga delante de nosotros en lugar de nuestro Dios, por esto si no se puede reconocer la obra del Señor se corre un gran peligro y debemos pedirle al Señor ser agradecidos.

Las consecuencias fueron graves a pesar de interceder por ellos y su hermano Aarón Moisés calentó y desfiguró el becerro, lo molió, lo esparció en el agua la cual tuvo que beber el pueblo, por lo que era imposible recuperar el oro porque iría a la letrina. Este es el destino del ídolo y la forma que el Señor tiene que hacer para quitarlo de en medio, sin embargo otros tuvieron que morir, y otros que fueron perdonados aunque fueron arrastrados a adorar, sería l última vez que Moisés podía intervenir intercediendo por ellos, la próxima sería su fin.

Nosotros tenemos la bendición de conocer el origen y secuencia de la idolatría y podemos renunciar a esas inclinaciones y esforzarnos para mirar al Señor que siempre tiene que ir delante de nosotros.

jueves, 16 de agosto de 2012

Rompiendo la asimetría en las relaciones


Texto:Mal_1:6-14
Mal 1:6  El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? 7  En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. 8  Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio,(C) ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.
9  Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.
10  ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. 11  Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.
12  Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable. 13  Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová. 14  Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.

Cuando miramos las relaciones entre las personas es claro que se identifican las desigualdades, y así miramos parejas que están desequilibradas, donde uno lleva una gran carga y la otra parte solo vive, se beneficia y a veces con todo se queja. En las relaciones familias existen desigualdades con el peligro de transmitir sin quererlo el modelo a otros en la familia. Los hijos son los que pueden heredar muchas veces por conveniencia este tipo de relación totalmente desequilibrada con una asimetría que no se compensa por ningún lado.

El joven tiene la bendición si vive en el Señor, de poder avanzar para tener un sentido equilibrado de sí mismo, es decir que su autoestima no esté abultada ni demasiada reducida. Es aquí donde nos cuesta entender por qué se aceptan relaciones totalmente asimétricas, pensando en primer lugar en aspectos como la fe, y la vida de fe. El yugo desigual es amplio y aunque comienza por aceptar una asimetría, se manifestará en muchos aspectos de la vida.

A través de la palabra el Señor nos enseña lo que se puede tolerar, pero también lo que se debe rechazar, lo que puede arruinar las relaciones; cómo es que se acepta el yugo desigual, porque no se nace con el yugo puesto, en algún momento nos lo dejamos poner. Algunos pensaron que podrían soportar esa asimetría, otros pensaron que la situación cambiaría y otros con más atrevimiento creyeron que podían hacer cambiar a la otra persona, olvidando que el Señor es quien puede tocar el corazón.

Existen sin embargo relaciones familiares que vienen dentro del paquete, para el caso de la relación Padre-hijo, donde el padre acepta al hijo con ilusión; la asimetría va en beneficio del hijo y el hijo solo espera atención y beneficios. También está la relación de siervo-Señor donde hay aceptación mutua aunque se sabe también que habrá compensación obligatoria para que funcione esa relación.

Relaciones que traen beneficios: padre- hijo, madre-hijo, esposo-esposa, siervo-señor, amigo(a) - amigo(a). De todas las relaciones las más críticas son relaciones familiares pues tienen los mayores beneficios aunque se presentan los mayores desafíos a pesar que debería ser fácil porque en medio está el amor. Esto es en parte es cierto si se cumplen las condiciones apropiadas, pues aunque se ame si no se cumplen podemos hacer infeliz a la otra parte. El Señor presenta aquí este caso de los sacerdotes en el libro de Malaquías, donde exige algo en la relación, para que no pensemos que tiene que ser asimétrica la relación.

¿Cuáles son los beneficios en las relaciones? Son muy variados y en la pareja es el complemento que nos hará crecer en amor y nos hará sentirnos completos y realizados en aspectos emocionales, en pocas palabras nos pueden dar felicidad. Otros beneficios son más difíciles de reconocer, sino que con el tiempo nos va haciendo conscientes, desgraciadamente entre más tiempo transcurra podemos perder la oportunidad para emparejar cualquier asimetría que exista.

Lo que se demanda en la relación. El Señor demanda honra, o temor, que se manifestará en otras cosas como respeto, tolerancia, lealtad, etc. La honra es sentir un peso o compromiso de no fallar a la otra parte, la más obvia de respeto está en la relación del hijo con el padre, donde la asimetría de beneficios de padre hacia el hijo solo se compensa con la honra. Al hijo no se le exige que devuelva en el mismo orden los beneficios que tiene, sino que se le pide allane la asimetría con honra.

La honra es la manera de devolver los beneficios que se tienen de la otra parte, si el hijo estudia y su padre está pagando y esforzándose en mantenerlo, el hijo debe sentir peso por ese beneficio y tratar de no fallar en los resultados, si esto no se da se estará afectando la relación. ¿Es lo mismo con el Señor? Sí. El también espera que nosotros le honremos y que esté él siempre le veamos por encima de lo que nos da.

La otra relación que el Señor habla es la del siervo y su señor, donde es más crítica, pues el siervo no necesariamente tiene que amar a su señor, pues todo lo hace por el pago o retribución. En la relación de padre-hijo se puede honrar cuando se ama, pero puede ser que el hijo haga bien las cosas no por amor y querer honrar sino que lo hace por el temor. Aquí es clave si tenemos corazón de hijo o de siervo, pues vemos a un hijo pródigo que dijo he perdido mi condición de hijo (aunque era lo contrario), por lo tanto volveré como siervo, pero el padre lo recibió como hijo por su cambio de actitud; lo que estaba pasando que cuando se creyó con derechos y exigía lo que creía que era de él, realmente actuaba como siervo, y cuando se arrepintió actuaba como hijo. Por otro lado el hermano siempre fue siervo y no hijo, pues no pudo alegrarse por su hermano, sino que al contrario reprochó su recibimiento, y el temor en que vivía no le permitió comerse ni un cabrito. El hijo está agradecido por el favor del padre, y el siervo recibe solo lo justo.

Por desgracia si estamos en cualquier relación debería el que no puede amar, al menos hacer las cosas correctas por temor, para vivir en la casa del padre.

La mejor relación: el agrado mutuo. Algunos podemos tener problemas para agradar a otros, esto porque nuestro egoísmo no nos deja mirar aquello que es como un reflejo, que lo que hagamos por agradar a otros se traducirá en bienestar para nosotros porque despertará la necesidad de la otra parte para agradarnos.

Aunque esto parece simple no lo es, por la impotencia del hombre y el Señor nos dice que es necesaria "su piedad" para hacernos el favor para quitar la parálisis que nos impide agradar a otro y no solo a nosotros mismos. Existe una dificultad para hacer las cosas correctamente, pues el enfoque actual es mirarnos a nosotros mismos, el satisfacer nuestras necesidades como prioridad y no entender las necesidades de los demás y mucho menos en esforzarnos agradar a quienes debemos agradar, por no decir con los que tenemos obligación.

Se puede llegar al límite. En el verso 10 habla que sería mejor que cerraran el templo, que se terminara la farsa que también los desgata inútilmente. La Nueva Versión Internacional dice en ese mismo verso: ¡Cómo quisiera que alguno de ustedes clausurara el templo, para que no encendieran en vano el fuego de mi altar! Ya me cayeron mal decía y no aceptaré nada de sus manos. Los sacerdotes llevaron al límite la relación con Dios y el Señor les dice es mejor que cierren el templo para que no ministren por gusto porque de verdad no me agrado de ustedes.

Mantener una relación que le falta la honra, o en su defecto el temor no dará ningún fruto; el Señor se cansó y les pide que terminen la farsa. Esto es grave pues si algunas relaciones se mantienen a veces es por beneficios materiales que obliga a la otra parte a mantenerse, aunque realmente sea la parte que está dando los mayores beneficios, sin embargo el que da lo material está pensando lo contrario. Cuántas personas quedan atrapadas en esto.

Se puede estar tirando y tensando la relación cuando no existe ningún esfuerzo para agradar, y esto puede llevarnos al límite de la desesperación por el desgaste, porque si el Señor se cansa de este tipo de relación, cuánto más como hombres. Qué el Señor nos haga el favor de pedir piedad para aplicarnos en poner agrado en las relaciones que tienen valor a nuestras vidas.

El desprecio de mi mesa. Dicen que asco la comida, y el Señor les da a entender que ese asco no debería existir pues los sacerdotes comían lo que ellos mismos permitían que les llevaran: animales robados, cojos y enfermos, quizá sea por la misma conciencia les hace sentir asco. Lo que el Señor sirve siempre es bueno, pero los sacerdotes que obviaban ministrar al Señor como se debía, no habiendo enseñado lo correcto de lo que se debía ofrendar recibían lo peor y después se quejaban. Algunos desprecian a su cónyuge cuando fueron ellos mismos los que arruinaron la relación o por lo menos no permitieron que se solucionara el problema. Se cumple que se recibe o cosecha lo que se siembra, ni tan siquiera hubo temor al Señor por lo tanto se puede estar recibiendo lo que no esperábamos. El sacerdote que aceptaba sacrificar el animal que se veía enfermo, cuando se preparaba la mesa estaría diciendo ¡qué asco!

Trampa es la que se hace cuando se cambia la calidad de lo que debería agradar, cuando no se hace lo que se promete. Si decimos que regalaremos un anillo de oro y después se lleva uno de un material inferior, ¿agradará esto a una persona? ¿Al príncipe al jefe te atreverás a regalarle una fruta que sabemos que está podrida? Entonces por qué lo haríamos con los que “amamos”. El desprecio es consecuencia de lo que se hemos sembrado, pues para agradar se necesita dar lo mejor porque luego viene la recompensa y puede ser muy buena o también desagradable.

Me desprecias dice el Señor y hasta sientes fastidio pero esto es por la mala ofrenda que traes para agradarme; algunos pueden decir esta relación no funciona, me aburre porque no queremos hacer las cosas que agradan; se tiene que comenzar con lo pequeño y poco a poco se irá creciendo en agrado mutuo. Pero no debemos olvidar que el agrado se acabará si no se tiene agradecimiento a Dios, y también a las personas que nos ayudan.

¿Qué estamos haciendo para mejorar nuestras relaciones y cómo estamos agradando? No existe salida más que agradar y quien no alcance para hacerlo, el Señor puede concederle el favor por piedad.