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sábado, 7 de septiembre de 2013

LAS OVEJAS DISPERSADAS

Texto: Jeremas 23:1-4
1 Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebao! dice Jehov. 2 Por tanto, as ha dicho Jehov Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habis cuidado. He aqu que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehov.
3 Y yo mismo recoger el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las ech, y las har volver a sus moradas; y crecern y se multiplicarn. 4 Y pondr sobre ellas pastores que las apacienten; y no temern ms, ni se amedrentarn, ni sern menoscabadas, dice Jehov.

Hoy mucha gente habla de malas experiencias vividas en la vida de las congregaciones cristianas, estas son se refieren a dispersiones las cuales son por efectos propios cuando el cristiano no quiere caminar cuando la palabra de Dios le enfrenta; por otro lado tambin existe dispersin por el efecto ministerial donde el pastor es el principal responsable. Desgraciadamente hoy se habla ms de los malos pastores que de los lobos que sabemos que son malos por naturaleza
El dao sin duda la mayor puede la puede hacer el ministro, por supuesto con alguna complicidad de la oveja. Hoy da vemos cantidad de personas que estn caminando sin rumbo ni direccin, porque lo que una vez tuvieron, hoy ya no lo tienen, y no tienen el mnimo deseo ni las fuerzas para tratar de buscar otro lugar donde regresar.
Para Israel la falla mayor fue la de sus pastores (profetas, sacerdotes, prncipes y el mismo rey), como dice el Seor a travs de Jeremas. El pueblo no fue pastoreado apropiadamente pues aunque tenan la obligacin de hablarles de acuerdo a lo que el Seor demandaba apacentndose a ellos mismos, eso mand al pueblo a la muerte y a otros a la dispersin en la cautividad como dice Jeremas 24:1-3 .


CUIDAR NO ES: DESTRUIR, DISPERSAR Y AHUYENTAR
Cuntas formas existen de cuidar, desde que se es beb recibimos cuido porque no podemos valernos por nosotros mismo, el beb tiene que ser alimentado por su madre, baado, atendido en la salud, con el nico objetivo que alcance crecimiento. En este proceso tenemos que ensearle a quien recin comienza en la vida espiritual desde las cosas ms bsicas hasta las ms importantes, con los aspectos que queremos heredar para la vida, para tomar decisiones correctas cuando les toque. Los pastores de Israel no cuidaron de nadie, no les import que sus las ovejas perdieran la fe, la santidad y el amor, dejndolas como ganado salvaje.
El Seor seala a los pastores de Israel como los que tienen la capacidad de destruir esto tiene muchas formas de hacerlo desde el descarro de la doctrina, hasta meterlo en un evangelio liviano (con una mala interpretacin de la gracia), o uno legalista. Tambin puede haber una destruccin dirigida cuando existe oposicin a los intereses personales que se enquistan en una jerarqua de la iglesia.
La dispersin viene porque no se pastorea para llevar al Seor, sino en otra direccin, esto sin que se d cuenta la oveja, porque su visin es dbil, entonces no se da cuenta hasta que est en problemas que no puede solventar. La dispersin tiene que ver con la divisin o individualismo favoreciendo a que se quede perdida sin poder regresar, ya que el aislamiento la privacin dificulta la obra de Dios. Los pastores de Israel no permitieron ver a Dios y cada uno se dispers en lo propio, unos edificaban como si nada pasaba, creyendo que Dios estaba con ellos.
Algunos pastores pueden alejar a las ovejas verdaderas, y otras que no lo son se quedan, las propias del Seor son ahuyentadas, parece ser que algunas sensibles son alejadas y esto es correcto cuando el que debe cuidar las maltrata y ahuyenta, ero tambin existen casos donde el pastor cuida pero la oveja es demasiado sensible que no soporta la palabra la obra ministerial.
El reflejo correcto es que la oveja se acerque, que le busque para que le reconozca y pueda ayudarle, pero aqu el profeta habla de la oveja que es ahuyentada por malos pastores, le teme porque algn dao ha recibido, o porque infunde temor o demasiado respeto, u otras cosas peores.


MI REBAO
El rebao se refiere al lugar donde se mantienen las ovejas, el potrero, el pasto o su prado, esto da la sensacin de pertenencia al lugar, pues no existe otro mejor, y as mira el Seor el mejor lugar para cada uno de nosotros, no el que nosotros escogemos, as los pastores tuvieron que entender que ese era el mejor lugar para las ovejas del Seor, pero tuvo que buscarles otro lugar en cautividad porque no haba espacio con los malos pastores y en Babilonia era mejor que en Israel, esto era lamentable que para sacudir a los malos pastores tuvieron que ser sacados de esta forma.
Nadie que maltrata se imagina que las ovejas tienen dueo, y que otro revisar su labor como pastor, su obra ser evaluada por el Seor y aunque exista mucho esfuerzo no significa que se justifique el maltrato, ni ninguna obra que est fuera del amor.
Cuando no se tiene claridad que el Seor es el nico que puede disponer y corregir y hasta cambiar o eliminar pastor, se corre peligro. Si comparamos lo delicado que es hacerse cargo de nios que no son los nuestros, as es de delicado pastorear un rebao ajeno, porque se tendr que dar cuenta de todo lo que se hace, sea bueno o malo.


AY PARA LOS MALOS PASTORES
Aqu un ay, que es una expresin de dolor, porque no es para menos la falla, por lo que no podemos pensar que se justifica en las acciones realizadas. Aquellos pastores de Israel al recibir juicio hubieran querido no ser nunca los lderes para aquel pueblo.
De esos malos pastores la mayora no salieron a la cautividad porque no eran buenos higos (alguno fue llevado pero para escarnio), fueron dejados para escarnio, refrn, maldicin y por ejemplo. Este fue el fin aunque tuvieron su tiempo de poder donde se enseoreaban del pueblo, pero todo eso termin. Su fin no fue glorioso, esto es una buena razn para temer a esta labor tan delicada pero a la vez de gran honor.


HAY REMANENTE EN LAS DISPERSAS
El Seor las recoger, sin duda bajo la revelacin de los higos buenos (del captulo 24 del libro de Jeremas, el Seor ir por ellas, esto es tratar que se junten cerrndoles el paso y acorralndolas con el tiempo y en un lugar donde podra tener el control. As el Seor har con estas ovejas, porque es necesario que estn juntas aunque sea en Babilonia, no deben quedarse solas porque pueden perecer. Este retorno lo har con el remanente.
l las ech lejos para poderlas recoger, en Babilonia, y al preguntarse porqu tuvieron que ser echadas hasta ese lugar podramos ver que era la nica manera, para que cuando se sintieran solas, desprotegidas, aisladas, reconociendo que se haban perdido y que necesitaban volver al rebao. Quiz en ese lugar ya estaran cansadas de caminar, en lugar extrao donde no podran tocar esas canciones alegres sino que colgaran sus arpas, y el Seor les despertara para que le buscaran nuevamente de corazn.
Volveran a sus moradas al aprisco o redil donde se sientan cmodos, donde sientan que es su casa, pues en los lugares que han andado nunca se sintieron bien, aunque podra ser que algunos se sintieran cmodos en la cautividad, esos no regresaran, pero el que es oveja necesitar su propia morada y no una guarida. El cristiano verdadero aunque est disperso tarde o temprano sentir la necesidad de congregarse y alguien Dios usar para acercarse nuevamente a su lugar.
Cmo sabrn que es su morada? Porque ah crecern y se multiplicarn. Esta es una gran promesa para aquel que aunque culpable o no de su situacin fue manipulado por malos pastores, son ovejas de los higos buenos entonces al regresar a su morada que anhelan vern cmo se vuelven frtiles y perdern el temor, y se multiplicarn.

La promesa del Seor en el Pastor de pastores es dar todo el cuido para que sientan seguridad, ya no se espantarn (ni por legalismo ni por libertinaje), ni se perder ninguna. Aqu es donde queremos participar como ayuda del Seor para que su misin se cumpla en su totalidad. Mucho cristiano no naci en determinada congregacin por lo que puede preguntarse si est creciendo y multiplicndose pues es la promesa del Seor, de lo contrario algo anda mal y tenemos el reto de seguir, de avanzar y de no dejarnos estancar.

miércoles, 25 de abril de 2012

La dispersión dentro del rebaño


Jua 10:11 Yo soy el buen pastor;(A) el buen pastor su vida da por las ovejas.
Jua 10:12  Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
Jua 10:13  Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.
Jua 10:14  Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
Jua 10:15  así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.
Jua 10:16  También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Estamos viviendo un tiempo de una dispersión interna, es decir una dispersión que no es al estilo de diáspora de los judíos que estaban en persecución, ni de la dispersión que venía como un castigo, sino una dispersión dentro de la misma iglesia, dentro del mismo rebaño.

La dispersión está hoy vigente en la iglesia gentil donde se percibe un aislamiento por aspectos externos o internos, como el temor, o por el individualismo que nos es inculcado de maneras elegantes por la misma sociedad, por ejemplo el afán por ser competitivo, y aunque estemos cercanos a otros hermanos, existe tendencia a actuar aisladamente aun en las cosas de la fe. El cristiano quiere hoy resultados y respuestas de Dios sin intervención de nadie, ni del ministro, ni del líder ni de ningún hermano.

El problema del individualistas se refleja hasta para pedir, y no miramos las cosas comunes que si pueden resolver de manera general y nos darían bienestar a todos. Esto es real pues la sorpresa que nos llevamos cuando conocemos los problemas reales de las personas es similar y hasta repetidos muchos de ellos, y las soluciones están al alcance, pero como estamos empeñados en nuestro propio mundo de soluciones no los alcanzamos a ver lo que Dios tiene a través del ministro.

Si miramos las soluciones podríamos distinguir varios niveles de solución: a través de la predicación y enseñanza, soluciones a través de la oración, soluciones a través de la consejería, y soluciones generales. Esta última la menos frecuente que observemos hoy día.

El efecto rebaño. Es difícil hoy día hablar de los beneficios que se tiene el ser parte del rebaño del Señor, pues siempre estamos limitados a la crítica de aquellos que posiblemente están pensando que la libertad está en tener las características, opciones y decisiones individuales y no esperan que nadie les diga lo que deban hacer y mucho menos tener un efecto de bendición como congregación como rebaño. Existe preferencia en pertenecer a otros tipos de organizaciones que pertenecer al rebaño del Señor.

Desgraciadamente los resultados y temores que algunos tienen de lo que han observado y vivido les puede dejar fuera de la bendición como rebaño. Este efecto no lo alcanzamos a percibir y llegamos a creer que solo existe una bendición individual y no global. En la antigüedad era fácil darse cuenta que existía una bendición generalizada como nación, porque los problemas los atacaban a todos de manera general como en 2Cr_20:1-12, donde Josafat como pastor de Israel busca a Dios y les bendice a todos como rebaño, como nación.

Cuando está establecido el rebaño (más si es grande), se puede hacer un mal uso al sentir poder, más si se tiene un rebaño que reconoce y acepta, que recibe lo espiritual, pudiendo llegar a convertirse en una tentación de creer que se está autorizado para utilizar el rebaño como un medio para otros fines, del cual se aprovecharán aquellos que no piensan en bendecir o que son asalariados.

Cuando el Señor bendecía como rebaño terminaba en un avivamiento, y esto es algo colectivo y no individual, y aquí nos podemos preguntar que si estamos solo en lo individual y la iglesia está dispersa en el redil, ¿cuándo llegará el avivamiento? Parece que estamos lejos cuando existen rebaños dispersos que no entiende el juntos y unánimes.

El peligro de esta dispersión es que hoy se han formado grandes congregaciones con gente dispersa, siendo capaces de atraer todo lo disperso. La gente dispersa está sujeta y tiene la necesidad de ser atraída, porque se necesita la ayuda del Señor, sin embargo también es  vulnerable a ser engañada por los temores que se afianzan en la dispersión, por esto algunos ya no pueden buscar dirección y caer en un nivel de ser cazadas o lazadas a lo salvaje del marketing religioso. Debemos pedir dirección a Dios para que el disperso alcance seguridad pero también libertad para tomar decisiones y no simplemente suplir la necesidad de pertenecer, porque de esto dependerá su restauración.

El lobo y los daños. Primero hay que definir al lobo, y en 1Sa_17:34-36 David compara al león y al oso con el filisteo enemigo del rebaño de Israel. David siendo pastor entendía que era una labor igual a lo que hizo con el rebaño de su padre, es la situación Cristo como hijo del Padre que cuida las ovejas y que es el único que tiene la capacidad de quitarle de las pauses la oveja arrebatada.

El primer daño del lobo son las que arrebata o de la que se apodera –porque solo se lleva una a la vez- y es la oveja que se lleva el lobo que puede tener dos resultados una es que sea comida y la otra que sea rescatada. David las rescataba y esto es lo que sorprende de él porque lo aprendió del Señor. El lobo solo puede llevarse una no puede matarlas a todas, entonces ¿con quién lo hace? Con la más fácil, la débil, la enferma, la distraída, la que se queda.

El segundo daño entonces es la dispersión, porque mientras se vuelve a tener el efecto rebaño pasará algún tiempo, y si la falla fue de un asalariado entonces devolver la confianza tomará un tiempo más largo, esto dependerá si la dispersión es dentro del redil o fuera de él. Cuando se dispersa dentro será rápida su agregación, pero si está fuera queda a la deriva del depredador y los daños pueden encallarse, pues se ha sabido de hermanos que se encierran en el daño y no quieren volver a congregarse.

El que se asusta. Pueden existir dos asustados por la presencia del lobo: la oveja y el pastor asalariado. El que es asalariado huye porque tiene miedo y no se quiere exponer porque las ovejas no son de él, dice el Señor. Este efecto es porque no siente compromiso de nada, tirar la toalla no es porque el rebaño en muy pequeño y no vale la pena, sino más bien por el temor al lobo y solo le interesa la paga.

También por el otro lado existen ovejas que se asustan al ver que la cosa es seria, y que puede llegar a ser presa cuando se está débil, distraída, o cuando se es desobediente. El impacto sobre las demás ovejas es clave porque algunos se apercibirán pero otras se sentirán con temor que les pase lo mismo y esto precisamente las vuelve presa.

Daños de mayor plazo cuando se queda afectada la oveja y no se recupera y no se sana, termina aislándose y volviéndose individualista porque llega a creer que las cosas se resuelven de manera individual, y no con el cuido general del pastor.

El Señor conoce las ovejas y sus ovejas le conocen. Parece que el mutuo conocimiento en estos tiempos, por el mismo individualismo, no se da, pues existe un muro de "no te metas conmigo". Esto está afectando que mucho pueblo no esté siendo restaurado después de alguna dispersión.

La voz del pastor es clave para devolver la unidad y el efecto rebaño, no existe otro medio, porque los que reconocen volverán a congregarse, mientras que las que no, seguirán de seguidores a medias o de lejos, haciendo más estorbo que ayudando algunas veces. Esta es la realidad porque los que no se acercan con la voz del pastor no tendrán oportunidad de vida aunque estén en el redil.

Por otro lado la voz desconocida será también un dispersante, les dará temor, se sentirán amenazado, y llegará a tener un efecto similar al del lobo, por esta razón el mensaje que viene de Dios, y la doctrina se vuelven los que dan el timbre de voz al ministro. Dar el mensaje de Dios y la doctrina del Señor no es la voz propia del pastor terrenal sino la voz del Pastor de pastores, por esto no podemos tener voz propia.

Existen ovejas que no son de este redil y que habrá que atraerlas, debemos saber que tenemos esa labor con las dispersas y con las que todavía no conocen del Señor, y por lo tanto no debemos menguar porque el rebaño o la manada crecerá si damos a conocer la voz de Dios, para que las que escuchan se acostumbren a su voz y no permitan voces desconocidas.

La pregunta es válida: ¿pertenecemos al rebaño del Señor o estamos dispersos?