lunes, 3 de junio de 2013

QUE SU AMOR NO TERMINE

Texto: Cnt_2:1-7
Cnt 2:1  Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles.
2  Como el lirio entre los espinos, Así es mi amiga entre las doncellas.
3  Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar. 4  Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor. 5  Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor. 6  Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
7  Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.

Los cristianos necesitamos mucho amor del Señor y a veces pensamos en manifestaciones de su amor que las ponemos en el futuro distante, como lo es la salvación eterna, pero no hablamos del amor inmediato que podemos disfrutar hoy. Esto es como que alguien al casarse piense en los hijos y la familia futura, sin antes fijarse que tiene que ser cultivado el amor hoy, para que el fruto de ese amor sea de bendición.

Existe un celo del Señor por nosotros pues su amor no es correspondido como debiera ser, y en estos cantos podemos distinguir la figura de la pareja enamorada, que es como nosotros deberíamos estar: locos enamorados por él. El amado es el Señor Jesús quien con ayuda del Espíritu Santo nos enamora para que tengamos intimidad con él y no le dejemos, pues la amada es la iglesia que se describe como abundante o humilde a sus propios ojos pero blanca de pureza que es lo que al Señor le importa.

Podemos distinguir el proceso de ese amor desde la declaración de amor, la conquista, la entrega y la parte más importante: que ese amor no cese en nosotros, que no se termine, que no muera, que no despierte hasta que quiera.

LA DECLARACIÓN: ¿QUIÉNES SOMOS Y QUIÉN EL SEÑOR?
Si hacemos la comparación con la pareja existe siempre una declaración de amor que es gradual, tanto en la comunicación como en el corazón. La declaración viene con palabras, no por texteando cualquier cosa, ni por ningún medio electrónico, era algo que se hacía en persona.

Esto es claro para quienes se quieren amar, en la forma en que miramos a la otra parte; cuando miramos a nuestra pareja podríamos hacerlo destacando sus atributos y no enfocarnos en los defectos. Este es el  principio del amor, del cual el Señor quiere entregarnos a nosotros pero como no es solo de una parte sino de dos. El amor cubre multitud de pecados y el Señor nos cubre hablando lo mejor de nosotros como iglesia.

Ella se mira a sí misma como la rosa de Sarón y lirio de los valles, algo que nos habla de sencillez por su abundancia, pero llena de belleza y pureza, pero el le contesta en el verso 2, al decir que la mira como lirio entre los espinos, lo nos habla de la dificultad que él tiene para llegar a ella, así como nosotros el Señor tiene que hacer mucho esfuerzo para llegar a nosotros. Espinos y sangre un gran sacrificio que ha pagado para acceder a nosotros para que podamos entregar nuestro corazón.

La amada mira al amado como el manzano entre los árboles silvestres, en otras palabras se distingue (no es común ni silvestre), pero también tiene beneficios grandes con solo sentarse bajo su sombra, porque los frutos comenzarán a caer sobre nosotros, o a ser tomados fácilmente. Una protección y cobertura grande pues el sol no la fatigará de día, no la quemará ni le hará tener arrugas. Esta visión del amado no es precisamente lo que muchos cristianos miran del Señor pues no hay un sentido de una relación de amor, sino que solo llega a la amistad. Esto es triste porque una es la amada y otros los amigos del novio que se alegran de que él encuentre pareja.

LA CONQUISTA.
No hay duda que aunque ya exista amor entre las partes siempre es necesario el proceso de conquista para que el amor fluya con toda la intensidad e intimidad, pero esto no es lo que hoy vemos en el cristiano, refiriéndonos al esfuerzo que el Señor hace pero que parece ser que no es suficiente para conquistar, porque la novia es muy fría. Todo el esfuerzo para convencerla a que esté con él toda la vida es conquista, y no debería terminar pues siempre habrá algo nuevo que entregar.

El proceso es muy claro en este pasaje pues lo que hace es llevarla a la casa del banquete, donde demuestra que lo de ellos es algo público y no secreto, porque la conquista no le avergüenza a él ni a ella. Cuando se rescataba después que el pueblo conquistaba y quería hacer a una de esas mujeres su esposa, tenía que rapar su cabellera y darle un tiempo para el luto y después llegarse a ella. A nosotros nos han dado un trato no de esclava sino de novia, y aun así nos cuesta, porque no disponemos nuestro oído para recibir banquete de palabra (que permite también seguir amando); la mujer es conquistada por el oído (a un hombre no le deberían repetir tanto), y convendría estar pendiente lo que diga el amado, esto es importante para ella. Hoy mucho cristiano al no congregarse como debiera pierde las palabras dulces a su oído, y nunca llega a ser conquistado.

Enarboló su bandera de amor sobre ella, y una bandera está en lo alto y no se baja se deja arriba para que todos sepan que hay amor entre ellos. Este proceso de conquista es clave porque llega al punto público donde no hay marcha atrás; la amada siendo rescatada es llevada a su lugar seguro es alimentada y puesta la bandera de quien la ha conquistado. Cuando se alcanzó la luna o el monte más alto, se coloca la bandera que demuestra conquista, y en este caso lo único que demuestra que se ha alcanzado algo importante es el amor, y esto nos lleva a preguntarnos si el Señor puede poner bandera sobre nosotros.

LA ENTREGA.
Hoy el cristiano no quiere que sepan que está enamorado del Señor como si fuera algo malo. El amado termina conquistando al describirse el abrazo, la amada está diciendo me yo me estrego a él, no pudo soportar la manifestación de amor hacía ella que termina describiendo que está enferma de amor, o locamente enamorada. Esto es muy bueno para nosotros, pues esa intimidad nos cambiará, pues la mujer está diseñada para tomar de su marido, así como a Eva le fue dado de Adán primero de su cuerpo, una costilla en lo natural, pero después tenía que tomar de lo espiritual de él. Adán duerme y cuando despierta y mira a Eva está enamorado de ella, tanto así que acepta comer del fruto.

QUE NO TERMINE SU AMOR.
Este debe ser nuestro objetivo y es la recomendación del amado, no porque dudara de su amada. Así como en el matrimonio se debe de buscar que nada haga terminar lo que nos mantiene unidos, el vínculo perfecto es el amor, y si nos damos cuenta hay una intención equilibrada de las dos partes y no solo el esfuerzo de una. Por esto el Señor quiere pero para que opere el amor se necesita la parte nuestra.

Por los corzos y ciervas del campo que son cazadas hasta la muerte, si estos duermen son tan ariscos y sensibles a los ruidos y molestias que perciben la presencia de quienes quieren dañarnos.  Así debe ser la sensibilidad del cristiano para no echar a perder ese amor.


No entendemos y hacemos despertar y hacemos velar, no le dejamos dormir en amor profundo, y muchas veces hasta interferimos con otros que están en ese sueño de amor y los vemos enamorados los despertamos, podemos hasta sentir envidia o algo así, y el Señor sabe que no deberíamos intervenir sino dejar hasta que quiera despertar. Prométanme que no le despertarán ni harán que vele por ustedes, porque esto es peligroso y el amado se puede aburrir de esperar.

martes, 21 de mayo de 2013

PONIENDO DILIGENCIA: REPARANDO GRIETAS


2Cr 24:4  Después de esto, aconteció que Joás decidió restaurar la casa de Jehová.
5  Y reunió a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: Salid por las ciudades de Judá, y recoged dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia.
6  Por lo cual el rey llamó al sumo sacerdote Joiada y le dijo: ¿Por qué no has procurado que los levitas traigan de Judá y de Jerusalén la ofrenda que Moisés siervo de Jehová impuso a la congregación de Israel para el tabernáculo del testimonio?
7  Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios, y además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehová.
8  Mandó, pues, el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera, a la puerta de la casa de Jehová;
9  e hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén, que trajesen a Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto a Israel en el desierto. 10  Y todos los jefes y todo el pueblo se gozaron, y trajeron ofrendas, y las echaron en el arca hasta llenarla.
2Re 12:5  recíbanlo los sacerdotes, cada uno de mano de sus familiares, y reparen los portillos del templo dondequiera que se hallen grietas. 6  Pero en el año veintitrés del rey Joás aún no habían reparado los sacerdotes las grietas del templo.
7  Llamó entonces el rey Joás al sumo sacerdote Joiada y a los sacerdotes, y les dijo: ¿Por qué no reparáis las grietas del templo? Ahora, pues, no toméis más el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las grietas del templo. 8  Y los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni tener el cargo de reparar las grietas del templo.
9  Mas el sumo sacerdote Joiada tomó un arca e hizo en la tapa un agujero, y la puso junto al altar, a la mano derecha así que se entra en el templo de Jehová; y los sacerdotes que guardaban la puerta ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová.

Un problema moderno es la falta de diligencia, esto también se le llama ser negligente, o perezoso para obrar rápidamente con los que nos toca cumplir. Los jóvenes están en buena edad para aprender y no sufrir por la falta de diligencia, pues hoy pareciera que no se ve esta necesidad pues se encuentran muchas excusas para no hacerlo, pues se dice que no hay oportunidades de trabajo, también que no vale la pena tanto esfuerzo para tan poco de ingresos, y aun otros piensan que no son los responsables de su bienestar, porque no existen condiciones de parte del estado.

En esta porción se nos habla de gente que estaba instituida en la obra de Dios, como era la tribu de Leví, quienes tenían el sacerdocio y el cuidado del templo, esto nos dice de personas con las capacidades y los atributos para realizar dicha obra, sin embargo se les pasaba por alto que la casa del Señor tenía grietas que había que reparar.

Cualquiera piensa que es lógico entender que una grieta no debe estar en nuestras casas, porque entonces cualquiera entraría sin nuestro consentimiento, nos robarían, aun correríamos peligro de perder la vida. A nosotros por esas grietas se nos escapa la bendición, los recursos, la seguridad, la paz, y si no hacemos nada podemos quedarnos solo lamentando la falta de bendición.

LA ORDEN DE DIOS Y DEL REY
En este pasaje queda clara la voluntad del rey de restaurar el templo del Señor, pero cualquiera que recibe la orden puede equivocarse pensando que venía solo del rey y decir que era únicamente voluntad humana, y como muchas veces no alcanzamos a ver más allá no podemos obedecer con facilidad, pues también era la voluntad de Dios. Así también se puede sentir que me están obligando quien tiene autoridad pero no alcanzamos a ver que hay otro arriba de esa autoridad.

La ley les obligaba a dar una ofrenda para restaurar el templo (Exo_30:11-16), pero quien tuvo que intervenir en el orden correcto fue el rey Joás, para que los sacerdotes y levitas actuaran, pues no lo estaban haciendo como debían; ese era parte de su oficio repara con sus manos para lo cual les daban los recursos del pueblo. Por esto como cabeza la primera obligación era del sumo sacerdote Joiada, luego los demás sacerdotes y levitas.

La cadena tiene doble sentido: de Dios que lo estableció como ley a través de Moisés, luego al rey que le correspondía velar por que se cumpliera, y después hasta el último levita, terminando en esa cadena con el pueblo que tenía que dar la ofrenda. Pero también puede venir en el otro sentido, esto quiere decir que si los levitas hubieran obrado con diligencia, aunque el sumo sacerdote no estuviera haciendo bien su labor no hubiera intervenido el rey, pero como ninguno hizo su labor tuvo que intervenir el rey Joás, y si este no lo hace queda en manos de Dios.

Nos cuesta entender esto, por ejemplo el hijo tiene que hacer las cosas que le piden y que conoce que son necesarias, si estudia tiene que por lo menos aprobar las materias cursadas, pero si es diligente tendrá notas sobresalientes. Cuando esto no se cumple le toca a sus padres actuar para que se restablezca esa obligación, para que los frutos lleguen en el futuro. En el servicio a Dios es lo mismo, la intervención llega para restablecer la diligencia.

CONSECUENCIAS DE NO OBRAR CON DILIGENCIA
El rey había dado una orden de restaurar la casa de Jehová, y llamó a los involucrados para que fuesen por las ciudades de Judá a recoger el dinero de todo Israel, esto permitiría que cada año se reparara adecuadamente. Habían grietas en la casa de Dios (2Re_12:5), pero los sacerdotes se había acostumbrado a ver la casa arruinada; así nos puede ocurrir a nosotros si ya no miramos las cosas que hay que arreglar y no ponemos diligencia, y decimos todavía que todas las cosas están bien, cuando si nos preguntan es para que podamos explicar y parte de esa explicación es que entendamos la necesidad y urgencia de esa obra. Si decimos que todo está bien no estamos dejando espacio para adquirir diligencia.

La realidad es que no pusieron diligencia en la orden que les fue dada por el rey, y pasó no sabemos exactamente cuánto tiempo pero de seguro más del necesario, entonces el rey llama al sumo sacerdote Joiada para reclamarle por la deficiencia. Esto es a primera vista penoso para Joiada pero en el fondo que nos llamen y nos digan lo que no va bien de lo que hacemos es a la larga bueno pues podremos corregir y buscar hacer cambios. A veces creemos que somos diligentes y no lo somos, sino que hay pereza o hay acomodamiento, estancamiento, nos sentimos bien como estamos.

El Señor no nos ha llamado a desempeñar un ministerio para que nos sintamos bien, o para tener beneficios, sino para hacer su obra en obediencia, por esto el rey Joás quita la responsabilidad a los sacerdotes a quienes les pagaban pero no avanzaban. Estaban trabajando por día y no por obra, y en el ministerio se debe trabajar por obra, para que todo esté hecho en su momento y seamos bendecidos.

Estos sacerdotes perdieron el privilegio de obrar con sus manos y tuvieron que darle esa labor a gente que lo haría sin poner reparo ni detenerse en la obra. Cuando no somos diligentes viene alguien mejor que nosotros a ocupar el lugar, y nosotros solo nos apartaremos y quizá después nos lamentemos, si es que hay espíritu. La bendición que viene por el obrar con nuestras manos se nos puede ir por negligencia, pues no depende de nuestra capacidad o inteligencia, porque al final se termina cediendo a la negligencia pues es más fuerte y no se puede soportar. En otras palabras podemos ser muy capaces o creernos muy inteligentes pero si no obramos oportunamente, seremos desplazados, ¡qué pena!

TRAIGAN LOS FIELES LA OFRENDA AL ARCA
El sumo sacerdote sabía que algo estaba pasando en esta labor, pues no había diligencia y quizá pensó en varias causas y hasta quizá que la ofrenda no era suficiente. Algo pasaba que no estaba bien, pues cuando los resultados no son buenos debemos de buscar las alternativas de solución de parte de Dios que nos permitan solucionar el problema. Conociendo que fue por negligencia y que aquellos quizá no hicieran bien la obra de recolectar la ofrenda, propuso la solución, y esta fue poner un arca con un agujero en la tapa en la entrada del templo, ya no tenían que ir al pueblo a recoger la ofrenda, lo más seguro que al mirar la negligencia de los levitas el pueblo no quería ofrendar esto les servía de excusa.

Pasar de impuesto u obligación a lo voluntario es una acción que vale la pena probar pues se llega a conocer la fidelidad del pueblo y de la gente que de verdad está en la obra del Señor, aquellas personas que no solo están de palabra sino que llegan a la acción real. Antes se enviaba a solicitar, hoy traerían al templo voluntariamente, apelando a la conciencia y a la fidelidad, más que a la obligación, pues era fácil saber quién tenía que pagar y si por censo supuestamente sería más factible.

El resultado fue grande pues se llenaba el arca y se volvía a llenar, esto nos habla que si el negligente es apartado o es restaurado se arregla el problema, pues el pueblo también estaba negligente para darle a Dios. Debemos pensar qué es lo que nos hace negligentes para escapar de ahí, pues el ocioso o negligente la pereza le hace caer en profundo sueño, que no le permite vivir su realidad, y esa alma negligente padecerá hambre, y el hambre es peligrosa porque puede llevar a hacer otras cosas para suplir la necesidad.

No es tiempo de dejarnos gobernar por esa potestad que no nos permite hacer lo que podemos hacer aunque no seamos expertos, pero algo viene a nuestra alma y nos detiene, ya sea en nuestro pensamiento, o en lo emocional, o aun incapacidades en el cuerpo que se oponen. Que el Señor nos libre de ser como aquellos sacerdotes que fueron apartados. Hay grietas en nuestra vida que hay que reparar pues somos templos de Dios, que las veamos claramente y que tengamos un sentido de urgencia para repararlas.

martes, 14 de mayo de 2013

UN CRIADO CON MISIÓN


Texto: Gén_24:1-61
Gén 24:1  Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. 2  Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, 3  y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; 4  sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. 5  El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?
6  Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá. 7  Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. 8  Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. 9  Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.
10  Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.

Cuando miramos a un siervo del Señor, criado o doméstico, que ya hacía las cosas dentro de la casa, era viejo y el más alto en funciones, tuvo su prueba de fuego al ponerle su señor una gran responsabilidad, la más importante que nosotros podamos imaginarnos. Algunos podemos pasar toda la vida como insignificantes hasta que toca hacer algo importante para su Señor.

Quizá no imaginemos que llegará el momento de obrar directamente por la misión, y sin duda no se podrá tener dicha responsabilidad sino hemos hecho las cosas que parecen insignificantes en el servicio, pero que al final nos sirve para ir dando la talla para que nos pongan en tal negocio. Abraham figura del Padre envía a su criado a una gran misión.

Qué pena es estar muchos años y hacerse viejo y nunca graduarse, es como estar en el ejército treinta años y terminar como recluta, esto no es posible, tenemos que llegar a este momento. El doméstico tenía que pasar a una misión fuera de casa y lejos, teniendo que regresar con frutos, con la misión cumplida. Cuando se está dentro de casa como criado se está más controlado por el amo, pero llegará el momento de salir sin supervisión, sin regaños, sin que nos digan lo que tenemos que hacer paso a paso.

EL MÁS VIEJO DE SU CASA.
¿Cómo nos consideramos nosotros como siervos? esta es una pregunta importante, pues algunos en cuanto a tiempo podemos ser mayores que este criado. De alguna manera esta enseñanza es para los más viejos como siervos, pero también para los más nuevos para que puedan saber a dónde se debe llegar.

Eliezer era el mayordomo de su casa Gen_15:2, pero más todavía de ser viejo era quien gobernaba todo lo que tenía, esto desde quizás un par de décadas atrás, lo que puede interpretarse que era un siervo de confianza puesto que siendo criado tenía acceso tanto a lo doméstico así posiblemente en los negocios.

Teniendo tanto tiempo y como criado podemos darnos cuenta que no tenía espacio de menguar en su servicio por cuanto no sería eximido de su obligación, así somos los servidores de Dios que no podemos echarnos para atrás. Algunos piensan que pueden desactivarse, renunciar o pedir que le eximan de responsabilidad. Pero también el líder puede pedirle a un siervo que no haga su servicio para tomarse un tiempo de reflexión y rectificar su servicio, esto es un primer paso para corregir, y en caso extremo pedir que no se continúe en el servicio, esto para tratar de evitar que la persona renuncie no solo al servicio sino también a la iglesia y hasta renunciar al Señor.

¿QUIÉN ACEPTA JURAMENTO?
Cuando el Señor quiere enviar en una misión clave lo hace con juramento, y esto nos debe hacer pensar a nosotros lo que haríamos en ese misma situación, es decir si lo aceptaríamos o lo rechazaríamos; si el Señor nos dijera hagamos un juramento, ¿estaríamos dispuestos a hacerlo? La pregunta es si le pidieron el juramento porque Abraham no valoraba el tiempo de conocerlo y de la función que ejercía como mayordomo, o porque la misión tenía que cumplirla. Abraham confiaba en él, entonces el juramento no era por porque lo consideraba incapaz, sino para que no se despegara de la misión.

Todos debemos mirar la necesidad de juramento para no apartarse de lo que el Señor quiere, esto pareciera que nos sugiere que puede haber un tiempo donde no hay juramento, y la labor era importante en cuanto a acciones, pero llegó el momento de poner otras habilidades a prueba y de salir a hacer la labor, pues siendo criado, o doméstico, llegaba el tiempo de ser enviado, de hacer obra externa.

Solo el siervo maduro o anciano (igual a un gobernante), puede aceptar juramento y ser enviado, y con esto podemos observar aspectos claves para el éxito en la misión, tales como:

1. ENTENDIMIENTO DE LA MISIÓN. Gen_24:3-6 Cuando no somos maduros, no nos dejamos poner misión, esto es clave en el servicio pues nuestra misión no es dejar limpio en la iglesia, o el poner orden, o dar la bienvenida, o hacer las tareas, sino en aquello que como ministerio queremos hacer (misión ministerial), por lo tanto el pensamiento de Eliezer estaba en no dejar que tomara mujer de los cananeos, ni lo dejaría que el hijo de su amo regresara a la tierra de donde había salido.
2. EL SIERVO PIDE AL SEÑOR AUNQUE TENGA INCENTIVOS. Gen_24:12-14 Abraham le da muchos regalos para motivar a la futura novia y su familia, diez camellos le dieron con regalos escogidos. A pesar de esto no se confió con los recursos, así nosotros podemos tener dones y recursos pero no es suficiente, y todo siervo responsable va más allá de lo que mira con sus ojos, pide al Señor señal.
3. CON UN CARÁCTER SOBRIO. Gen_24:21 Cuando las cosas van bien pero todavía no se completa la misión somos tentados a creer que ya llegamos, que ya alcanzamos la victoria. No nos maravillemos y esto afecte nuestra claridad espiritual, sino que podamos guardar, cuidar, proteger lo que el Señor hace y no echarlo a perder.
4. SE GENERA CONFIANZA PARA TENER SEGUIDORES. Gen_24:34-40 Sin duda que el siervo maduro debe generar en otros la confianza para seguirlo, y esto requiere esfuerzo, acciones intencionales, un comportamiento apropiado con palabras que generaron confianza. Con solo decir soy criado de Abraham era para dar confianza, pues no ocultó nada, no se jactó de nada, sino que pudo decir quién era, alguien auténtico, esto habla que no es necesario mentir en la misión.
5. NO SE QUISO QUITAR EL COMPROMISO POR AMOR A SU AMO.  Gen_24:41-52 No era un siervo negligente, porque no hizo la labor solo para salir del compromiso, sino que quería que saliera bien, y al contar el milagro que había sucedido como respuesta de Dios, no le quedó otra a Betuel y su hijo Labán decirle que tomara a Rebeca. Dio gracias al Señor por completar la misión aunque no le dejaría a él una ganancia material, pero era suficiente hacer feliz a Abraham.

Ser un criado viejo y si hemos alcanzado la madurez suficiente nos llevará a tener capacidad para que nos den misión, pero también nos dará la oportunidad de demostrar los cambios en nuestro interior que no hemos visto manifestarse nunca; pero si todavía no hemos llegado al punto de ser enviados no debemos darnos por vencido sino luchar para alcanzar madurez, pues son las tareas pequeñas bien hechas las que nos van dando el peso de madurez necesario.