martes, 21 de mayo de 2013

PONIENDO DILIGENCIA: REPARANDO GRIETAS


2Cr 24:4  Después de esto, aconteció que Joás decidió restaurar la casa de Jehová.
5  Y reunió a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: Salid por las ciudades de Judá, y recoged dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia.
6  Por lo cual el rey llamó al sumo sacerdote Joiada y le dijo: ¿Por qué no has procurado que los levitas traigan de Judá y de Jerusalén la ofrenda que Moisés siervo de Jehová impuso a la congregación de Israel para el tabernáculo del testimonio?
7  Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios, y además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehová.
8  Mandó, pues, el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera, a la puerta de la casa de Jehová;
9  e hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén, que trajesen a Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto a Israel en el desierto. 10  Y todos los jefes y todo el pueblo se gozaron, y trajeron ofrendas, y las echaron en el arca hasta llenarla.
2Re 12:5  recíbanlo los sacerdotes, cada uno de mano de sus familiares, y reparen los portillos del templo dondequiera que se hallen grietas. 6  Pero en el año veintitrés del rey Joás aún no habían reparado los sacerdotes las grietas del templo.
7  Llamó entonces el rey Joás al sumo sacerdote Joiada y a los sacerdotes, y les dijo: ¿Por qué no reparáis las grietas del templo? Ahora, pues, no toméis más el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las grietas del templo. 8  Y los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni tener el cargo de reparar las grietas del templo.
9  Mas el sumo sacerdote Joiada tomó un arca e hizo en la tapa un agujero, y la puso junto al altar, a la mano derecha así que se entra en el templo de Jehová; y los sacerdotes que guardaban la puerta ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová.

Un problema moderno es la falta de diligencia, esto también se le llama ser negligente, o perezoso para obrar rápidamente con los que nos toca cumplir. Los jóvenes están en buena edad para aprender y no sufrir por la falta de diligencia, pues hoy pareciera que no se ve esta necesidad pues se encuentran muchas excusas para no hacerlo, pues se dice que no hay oportunidades de trabajo, también que no vale la pena tanto esfuerzo para tan poco de ingresos, y aun otros piensan que no son los responsables de su bienestar, porque no existen condiciones de parte del estado.

En esta porción se nos habla de gente que estaba instituida en la obra de Dios, como era la tribu de Leví, quienes tenían el sacerdocio y el cuidado del templo, esto nos dice de personas con las capacidades y los atributos para realizar dicha obra, sin embargo se les pasaba por alto que la casa del Señor tenía grietas que había que reparar.

Cualquiera piensa que es lógico entender que una grieta no debe estar en nuestras casas, porque entonces cualquiera entraría sin nuestro consentimiento, nos robarían, aun correríamos peligro de perder la vida. A nosotros por esas grietas se nos escapa la bendición, los recursos, la seguridad, la paz, y si no hacemos nada podemos quedarnos solo lamentando la falta de bendición.

LA ORDEN DE DIOS Y DEL REY
En este pasaje queda clara la voluntad del rey de restaurar el templo del Señor, pero cualquiera que recibe la orden puede equivocarse pensando que venía solo del rey y decir que era únicamente voluntad humana, y como muchas veces no alcanzamos a ver más allá no podemos obedecer con facilidad, pues también era la voluntad de Dios. Así también se puede sentir que me están obligando quien tiene autoridad pero no alcanzamos a ver que hay otro arriba de esa autoridad.

La ley les obligaba a dar una ofrenda para restaurar el templo (Exo_30:11-16), pero quien tuvo que intervenir en el orden correcto fue el rey Joás, para que los sacerdotes y levitas actuaran, pues no lo estaban haciendo como debían; ese era parte de su oficio repara con sus manos para lo cual les daban los recursos del pueblo. Por esto como cabeza la primera obligación era del sumo sacerdote Joiada, luego los demás sacerdotes y levitas.

La cadena tiene doble sentido: de Dios que lo estableció como ley a través de Moisés, luego al rey que le correspondía velar por que se cumpliera, y después hasta el último levita, terminando en esa cadena con el pueblo que tenía que dar la ofrenda. Pero también puede venir en el otro sentido, esto quiere decir que si los levitas hubieran obrado con diligencia, aunque el sumo sacerdote no estuviera haciendo bien su labor no hubiera intervenido el rey, pero como ninguno hizo su labor tuvo que intervenir el rey Joás, y si este no lo hace queda en manos de Dios.

Nos cuesta entender esto, por ejemplo el hijo tiene que hacer las cosas que le piden y que conoce que son necesarias, si estudia tiene que por lo menos aprobar las materias cursadas, pero si es diligente tendrá notas sobresalientes. Cuando esto no se cumple le toca a sus padres actuar para que se restablezca esa obligación, para que los frutos lleguen en el futuro. En el servicio a Dios es lo mismo, la intervención llega para restablecer la diligencia.

CONSECUENCIAS DE NO OBRAR CON DILIGENCIA
El rey había dado una orden de restaurar la casa de Jehová, y llamó a los involucrados para que fuesen por las ciudades de Judá a recoger el dinero de todo Israel, esto permitiría que cada año se reparara adecuadamente. Habían grietas en la casa de Dios (2Re_12:5), pero los sacerdotes se había acostumbrado a ver la casa arruinada; así nos puede ocurrir a nosotros si ya no miramos las cosas que hay que arreglar y no ponemos diligencia, y decimos todavía que todas las cosas están bien, cuando si nos preguntan es para que podamos explicar y parte de esa explicación es que entendamos la necesidad y urgencia de esa obra. Si decimos que todo está bien no estamos dejando espacio para adquirir diligencia.

La realidad es que no pusieron diligencia en la orden que les fue dada por el rey, y pasó no sabemos exactamente cuánto tiempo pero de seguro más del necesario, entonces el rey llama al sumo sacerdote Joiada para reclamarle por la deficiencia. Esto es a primera vista penoso para Joiada pero en el fondo que nos llamen y nos digan lo que no va bien de lo que hacemos es a la larga bueno pues podremos corregir y buscar hacer cambios. A veces creemos que somos diligentes y no lo somos, sino que hay pereza o hay acomodamiento, estancamiento, nos sentimos bien como estamos.

El Señor no nos ha llamado a desempeñar un ministerio para que nos sintamos bien, o para tener beneficios, sino para hacer su obra en obediencia, por esto el rey Joás quita la responsabilidad a los sacerdotes a quienes les pagaban pero no avanzaban. Estaban trabajando por día y no por obra, y en el ministerio se debe trabajar por obra, para que todo esté hecho en su momento y seamos bendecidos.

Estos sacerdotes perdieron el privilegio de obrar con sus manos y tuvieron que darle esa labor a gente que lo haría sin poner reparo ni detenerse en la obra. Cuando no somos diligentes viene alguien mejor que nosotros a ocupar el lugar, y nosotros solo nos apartaremos y quizá después nos lamentemos, si es que hay espíritu. La bendición que viene por el obrar con nuestras manos se nos puede ir por negligencia, pues no depende de nuestra capacidad o inteligencia, porque al final se termina cediendo a la negligencia pues es más fuerte y no se puede soportar. En otras palabras podemos ser muy capaces o creernos muy inteligentes pero si no obramos oportunamente, seremos desplazados, ¡qué pena!

TRAIGAN LOS FIELES LA OFRENDA AL ARCA
El sumo sacerdote sabía que algo estaba pasando en esta labor, pues no había diligencia y quizá pensó en varias causas y hasta quizá que la ofrenda no era suficiente. Algo pasaba que no estaba bien, pues cuando los resultados no son buenos debemos de buscar las alternativas de solución de parte de Dios que nos permitan solucionar el problema. Conociendo que fue por negligencia y que aquellos quizá no hicieran bien la obra de recolectar la ofrenda, propuso la solución, y esta fue poner un arca con un agujero en la tapa en la entrada del templo, ya no tenían que ir al pueblo a recoger la ofrenda, lo más seguro que al mirar la negligencia de los levitas el pueblo no quería ofrendar esto les servía de excusa.

Pasar de impuesto u obligación a lo voluntario es una acción que vale la pena probar pues se llega a conocer la fidelidad del pueblo y de la gente que de verdad está en la obra del Señor, aquellas personas que no solo están de palabra sino que llegan a la acción real. Antes se enviaba a solicitar, hoy traerían al templo voluntariamente, apelando a la conciencia y a la fidelidad, más que a la obligación, pues era fácil saber quién tenía que pagar y si por censo supuestamente sería más factible.

El resultado fue grande pues se llenaba el arca y se volvía a llenar, esto nos habla que si el negligente es apartado o es restaurado se arregla el problema, pues el pueblo también estaba negligente para darle a Dios. Debemos pensar qué es lo que nos hace negligentes para escapar de ahí, pues el ocioso o negligente la pereza le hace caer en profundo sueño, que no le permite vivir su realidad, y esa alma negligente padecerá hambre, y el hambre es peligrosa porque puede llevar a hacer otras cosas para suplir la necesidad.

No es tiempo de dejarnos gobernar por esa potestad que no nos permite hacer lo que podemos hacer aunque no seamos expertos, pero algo viene a nuestra alma y nos detiene, ya sea en nuestro pensamiento, o en lo emocional, o aun incapacidades en el cuerpo que se oponen. Que el Señor nos libre de ser como aquellos sacerdotes que fueron apartados. Hay grietas en nuestra vida que hay que reparar pues somos templos de Dios, que las veamos claramente y que tengamos un sentido de urgencia para repararlas.

martes, 14 de mayo de 2013

UN CRIADO CON MISIÓN


Texto: Gén_24:1-61
Gén 24:1  Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. 2  Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, 3  y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; 4  sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. 5  El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?
6  Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá. 7  Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. 8  Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. 9  Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.
10  Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.

Cuando miramos a un siervo del Señor, criado o doméstico, que ya hacía las cosas dentro de la casa, era viejo y el más alto en funciones, tuvo su prueba de fuego al ponerle su señor una gran responsabilidad, la más importante que nosotros podamos imaginarnos. Algunos podemos pasar toda la vida como insignificantes hasta que toca hacer algo importante para su Señor.

Quizá no imaginemos que llegará el momento de obrar directamente por la misión, y sin duda no se podrá tener dicha responsabilidad sino hemos hecho las cosas que parecen insignificantes en el servicio, pero que al final nos sirve para ir dando la talla para que nos pongan en tal negocio. Abraham figura del Padre envía a su criado a una gran misión.

Qué pena es estar muchos años y hacerse viejo y nunca graduarse, es como estar en el ejército treinta años y terminar como recluta, esto no es posible, tenemos que llegar a este momento. El doméstico tenía que pasar a una misión fuera de casa y lejos, teniendo que regresar con frutos, con la misión cumplida. Cuando se está dentro de casa como criado se está más controlado por el amo, pero llegará el momento de salir sin supervisión, sin regaños, sin que nos digan lo que tenemos que hacer paso a paso.

EL MÁS VIEJO DE SU CASA.
¿Cómo nos consideramos nosotros como siervos? esta es una pregunta importante, pues algunos en cuanto a tiempo podemos ser mayores que este criado. De alguna manera esta enseñanza es para los más viejos como siervos, pero también para los más nuevos para que puedan saber a dónde se debe llegar.

Eliezer era el mayordomo de su casa Gen_15:2, pero más todavía de ser viejo era quien gobernaba todo lo que tenía, esto desde quizás un par de décadas atrás, lo que puede interpretarse que era un siervo de confianza puesto que siendo criado tenía acceso tanto a lo doméstico así posiblemente en los negocios.

Teniendo tanto tiempo y como criado podemos darnos cuenta que no tenía espacio de menguar en su servicio por cuanto no sería eximido de su obligación, así somos los servidores de Dios que no podemos echarnos para atrás. Algunos piensan que pueden desactivarse, renunciar o pedir que le eximan de responsabilidad. Pero también el líder puede pedirle a un siervo que no haga su servicio para tomarse un tiempo de reflexión y rectificar su servicio, esto es un primer paso para corregir, y en caso extremo pedir que no se continúe en el servicio, esto para tratar de evitar que la persona renuncie no solo al servicio sino también a la iglesia y hasta renunciar al Señor.

¿QUIÉN ACEPTA JURAMENTO?
Cuando el Señor quiere enviar en una misión clave lo hace con juramento, y esto nos debe hacer pensar a nosotros lo que haríamos en ese misma situación, es decir si lo aceptaríamos o lo rechazaríamos; si el Señor nos dijera hagamos un juramento, ¿estaríamos dispuestos a hacerlo? La pregunta es si le pidieron el juramento porque Abraham no valoraba el tiempo de conocerlo y de la función que ejercía como mayordomo, o porque la misión tenía que cumplirla. Abraham confiaba en él, entonces el juramento no era por porque lo consideraba incapaz, sino para que no se despegara de la misión.

Todos debemos mirar la necesidad de juramento para no apartarse de lo que el Señor quiere, esto pareciera que nos sugiere que puede haber un tiempo donde no hay juramento, y la labor era importante en cuanto a acciones, pero llegó el momento de poner otras habilidades a prueba y de salir a hacer la labor, pues siendo criado, o doméstico, llegaba el tiempo de ser enviado, de hacer obra externa.

Solo el siervo maduro o anciano (igual a un gobernante), puede aceptar juramento y ser enviado, y con esto podemos observar aspectos claves para el éxito en la misión, tales como:

1. ENTENDIMIENTO DE LA MISIÓN. Gen_24:3-6 Cuando no somos maduros, no nos dejamos poner misión, esto es clave en el servicio pues nuestra misión no es dejar limpio en la iglesia, o el poner orden, o dar la bienvenida, o hacer las tareas, sino en aquello que como ministerio queremos hacer (misión ministerial), por lo tanto el pensamiento de Eliezer estaba en no dejar que tomara mujer de los cananeos, ni lo dejaría que el hijo de su amo regresara a la tierra de donde había salido.
2. EL SIERVO PIDE AL SEÑOR AUNQUE TENGA INCENTIVOS. Gen_24:12-14 Abraham le da muchos regalos para motivar a la futura novia y su familia, diez camellos le dieron con regalos escogidos. A pesar de esto no se confió con los recursos, así nosotros podemos tener dones y recursos pero no es suficiente, y todo siervo responsable va más allá de lo que mira con sus ojos, pide al Señor señal.
3. CON UN CARÁCTER SOBRIO. Gen_24:21 Cuando las cosas van bien pero todavía no se completa la misión somos tentados a creer que ya llegamos, que ya alcanzamos la victoria. No nos maravillemos y esto afecte nuestra claridad espiritual, sino que podamos guardar, cuidar, proteger lo que el Señor hace y no echarlo a perder.
4. SE GENERA CONFIANZA PARA TENER SEGUIDORES. Gen_24:34-40 Sin duda que el siervo maduro debe generar en otros la confianza para seguirlo, y esto requiere esfuerzo, acciones intencionales, un comportamiento apropiado con palabras que generaron confianza. Con solo decir soy criado de Abraham era para dar confianza, pues no ocultó nada, no se jactó de nada, sino que pudo decir quién era, alguien auténtico, esto habla que no es necesario mentir en la misión.
5. NO SE QUISO QUITAR EL COMPROMISO POR AMOR A SU AMO.  Gen_24:41-52 No era un siervo negligente, porque no hizo la labor solo para salir del compromiso, sino que quería que saliera bien, y al contar el milagro que había sucedido como respuesta de Dios, no le quedó otra a Betuel y su hijo Labán decirle que tomara a Rebeca. Dio gracias al Señor por completar la misión aunque no le dejaría a él una ganancia material, pero era suficiente hacer feliz a Abraham.

Ser un criado viejo y si hemos alcanzado la madurez suficiente nos llevará a tener capacidad para que nos den misión, pero también nos dará la oportunidad de demostrar los cambios en nuestro interior que no hemos visto manifestarse nunca; pero si todavía no hemos llegado al punto de ser enviados no debemos darnos por vencido sino luchar para alcanzar madurez, pues son las tareas pequeñas bien hechas las que nos van dando el peso de madurez necesario.

lunes, 6 de mayo de 2013

INSISTIENDO CONTRA LA VOLUNTAD DE DIOS


Núm 22:8  El les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. 9  Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo? 10  Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme:
11  He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo. 12  Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. 13  Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.
14  Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros. 15  Volvió Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros;
16  los cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego que no dejes de venir a mí; 17  porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo. 18  Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande. 19  Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová. 20  Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.

Núm 22:28  Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?  Núm 22:29  Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!
Núm 22:30  Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No. Núm 22:31  Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro. Núm 22:32  Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí. Núm 22:33  El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva. Núm 22:34  Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. Núm 22:35  Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Vé con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.

2Pe 2:15  Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, 2Pe 2:16  y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

En esta porción muy conocida se narra la amenaza que sintieron los moabitas y madianitas, tomando liderazgo Balac rey de los primeros y estaban buscando a Balaam para que maldijera a Israel y pudieran vencerlos pues tenían temor que los atacaran. En esta empresa es que podemos aprender de Balaam quien se enfrenta en un verdadero problema para obedecer al Señor.

La vida cristiana puede tener tiempos de estancamiento que vienen por la dificultad de seguir la voluntad de Dios y aun con el mejor deseo de cambiar no accedemos a soluciones permanentes en nuestra vida, porque estas no dependen de un milagro externo, sino que vienen de cambios conscientes o decisiones acertadas que nos lleven a acciones de obediencia.

¿CUÁL ES NUESTRO ANTECEDENTE?
Sin duda en la situación actual que vivimos casi siempre cuando algo se complica, y que no nos dificulta hacer la voluntad de Dios hoy, es porque tenemos un antecedente que quizá no queramos recordar y evaluar. Cuando estudiamos los hechos en este pasaje podemos entender lo que estaba sucediendo cuando la asna le habla.

Debemos de partir la dificultad que tenemos como hombres de entender y principalmente de aceptar nuestras fallas y las malas decisiones tomadas, y cómo estas nos han llevado a situaciones difíciles, Balaam quizá no se dio cuenta hasta que pudo ver el ángel de Jehová con la espada en la mano y de las mismas palabras del Señor al decirle que le hubiere matado si no se detenía la asna.

Balaam ya había tenido un encuentro con la voluntad de Dios que le manifestaba que se negara a la demanda de Balac rey de Moab quien lo buscaba para que maldijera al pueblo de Israel. El parecer del Señor fue en Num_22:12, cuando le dijo no vayas ni maldigas al pueblo, pues no podía maldecir lo que Dios había bendecido. Podemos darnos cuenta que antes en el v.9 el Señor le pregunta ¿qué varones son estos que están contigo? Acaso no sabía el Señor quienes eran, o se lo preguntaba para hacerle reflexionar que no era buena compañía. Así muchas veces antes de una respuesta de Dios tenemos preguntas que nos deben de llevar a encontrar su sentir.

Este encuentro de la voluntad de Dios demandaba obediencia desde el comienzo. Desgraciadamente a veces no se puede entender que una decisión tomada hoy es más fácil y evitará hacer esa misma decisión mañana cuando las condiciones son mucho más difíciles para obedecer, pues mis propios deseos se pueden enamorar de la mala decisión. Existirán nuevos elementos que nos detendrán y nos pueden incapacitar hacerlo.

A pesar de la primera buena decisión de no ir hubo persistencia de parte de Balaam pues estaba dilatando y tratando de encontrar permiso del Señor y esto es de alguna manera no hacer la voluntad de Dios, más aun cuando da explicación a los enviados (v.13), al decirles no puedo ir porque el Señor no me quiere dejar ir con ustedes, diciendo de otra manera: yo quiero ir pero el Señor no me deja. De igual manera se hace cuando se pone de excusa la iglesia o a los ministros, sin darnos cuenta que lo que estamos haciendo es dando incentivo a los demás para que también insistan con nosotros y tener mejores ofertas.

INSISTENCIA PARA SOBREPONERNOS A DIOS
Cuando entendemos que nos exponemos más cuando tiramos la responsabilidad hacia arriba, podemos llegar a una mala interpretación, pues nuestro enfoque pasa de la obediencia al aval, es decir se deja el esfuerzo por obedecer y se opta por conseguir el permiso.

Balac envía a Balaam nuevamente otro grupo más distinguido de príncipes para ofrecerle beneficios materiales y honra, pero no cede de boca diciendo que aunque le diera una casa llena de plata y oro, no lo haría porque no puede traspasar la palabra del Señor.

Aunque nuestras palabras sean correctas no quiere decir que nuestro sentir sea acorde a nuestras palabras, esto se muestra cuando Balaam hacer pasar una noche para esperar nuevamente la voluntad de Dios cuando en realidad ya sabía cuál había sido la respuesta anterior. De igual manera podríamos estar nosotros calentando situaciones para ver si el Señor cambia de opinión y nos da permiso.

Habiéndoles dicho que no aceptaría una casa llena de plata y oro, les ruega que se queden la noche para saber qué le vuelve a decir el Señor. Esta es la trampa que podemos caer cuando dejamos la voluntad perfecta y forzamos a otra respuesta de Dios, que conociendo nuestro corazón deja que las cosas caminen, pues al manifestarse el Señor le dice que vaya pero que haría lo que él le dijera. El Señor puede permitirnos hacer algunas cosas aunque no esté de acuerdo. El hecho que Dios lo permita no quiere decir que él esté contento por lo que hacemos. Balaam había conseguido aparentemente lo que quería, aunque la oportunidad no significa que nos está dando aval para hacer lo que nosotros queremos.

MADRUGANDO PARA LA DESOBEDIENCIA.
Balaam se levantó de mañana y se marchó con su asna, criados y los príncipes de Moab Num_22:21, de alguna manera seguro en que hacía lo correcto aunque no se imaginaba que el Señor estaba enojado con él por la decisión que hacía, la palabra que aparentemente le permitía ir, se volvía una verdadera prueba, y el Señor quería saber hasta dónde llegaba su desobediencia. Cuánto más cuando le comunicamos a un ministro nuestras decisiones ya tomadas sin permitir su consejo u opinión, y aunque se tenga una espada en la mano ya no se puede detener las decisiones.

Si no podemos avanzar en nuestros propósitos debemos revisar si no estamos en contra de la voluntad de Dios, porque en este caso el ángel de Jehová se puso en el camino con una espada en su mano (estaba furioso por la desobediencia), y esto significa que iba a destruirlo si seguía en ese camino. El único que miraba la realidad era la asna, y se podía pensar que es un animal testarudo, sin embargo estaba haciendo la voluntad de Dios al apartarse. Cuán equivocados podemos estar.

Tres veces fue azotada la asna aunque estaba actuando correctamente pues su acción era de preservación de la vida, mientras la de Balaam era de destrucción, y echándose debajo de Balaam este se enojó, y siendo castigada nuevamente habló preguntado: ¿por qué me azotas? La asna representa aquellos que nos acompañan en las malas decisiones y se vuelven víctimas de maltrato por no tener alternativa más que seguirnos, este puede ser el caso de los hijos o cónyuges que no pueden detener por las buenas, ni con la razón las decisiones equivocadas.

La asna era víctima a pesar de haber sido siempre de utilidad como se lo dijo a Balaam, pues había cabalgado desde siempre y nunca se le había echado. Con esta reflexión explica que no había sido por gusto, y fue en ese momento que puede ver que el Señor estaba en el asunto cuando le abre los ojos espirituales. El conocer la realidad fue con riesgo de morir, pues la desobediencia hizo que llegara la advertencia del Señor. Que el Señor nos ayude a verlo cuando se está oponiendo a lo que hacemos mal.

¿QUÉ HABÍA MOVIDO A BALAAM A DESAFIAR E INSISTIR?
La respuesta la tenemos en 2Pe_2:15-16, pues lo que movió a Balaam fue el premio que obtendría por decir maldición, y esto era la razón por la que se movía. Si somos desobedientes a la voluntad de Dios es porque existe algo en nosotros que nos hace insistir. Así también nosotros podemos insistir en lo incorrecto porque no examinamos que existe un deseo que queremos saciar.

Para Balaam era el premio por el que insistía, esta sigue siendo una realidad, en un tiempo donde lo material puede inundar el deseo del hombre y esto hacer que se vuelva nuestra prioridad y nuestro corazón se incline a la desobediencia.