martes, 14 de mayo de 2013

UN CRIADO CON MISIÓN


Texto: Gén_24:1-61
Gén 24:1  Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido a Abraham en todo. 2  Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, 3  y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; 4  sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. 5  El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste?
6  Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá. 7  Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. 8  Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. 9  Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.
10  Y el criado tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue, tomando toda clase de regalos escogidos de su señor; y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor.

Cuando miramos a un siervo del Señor, criado o doméstico, que ya hacía las cosas dentro de la casa, era viejo y el más alto en funciones, tuvo su prueba de fuego al ponerle su señor una gran responsabilidad, la más importante que nosotros podamos imaginarnos. Algunos podemos pasar toda la vida como insignificantes hasta que toca hacer algo importante para su Señor.

Quizá no imaginemos que llegará el momento de obrar directamente por la misión, y sin duda no se podrá tener dicha responsabilidad sino hemos hecho las cosas que parecen insignificantes en el servicio, pero que al final nos sirve para ir dando la talla para que nos pongan en tal negocio. Abraham figura del Padre envía a su criado a una gran misión.

Qué pena es estar muchos años y hacerse viejo y nunca graduarse, es como estar en el ejército treinta años y terminar como recluta, esto no es posible, tenemos que llegar a este momento. El doméstico tenía que pasar a una misión fuera de casa y lejos, teniendo que regresar con frutos, con la misión cumplida. Cuando se está dentro de casa como criado se está más controlado por el amo, pero llegará el momento de salir sin supervisión, sin regaños, sin que nos digan lo que tenemos que hacer paso a paso.

EL MÁS VIEJO DE SU CASA.
¿Cómo nos consideramos nosotros como siervos? esta es una pregunta importante, pues algunos en cuanto a tiempo podemos ser mayores que este criado. De alguna manera esta enseñanza es para los más viejos como siervos, pero también para los más nuevos para que puedan saber a dónde se debe llegar.

Eliezer era el mayordomo de su casa Gen_15:2, pero más todavía de ser viejo era quien gobernaba todo lo que tenía, esto desde quizás un par de décadas atrás, lo que puede interpretarse que era un siervo de confianza puesto que siendo criado tenía acceso tanto a lo doméstico así posiblemente en los negocios.

Teniendo tanto tiempo y como criado podemos darnos cuenta que no tenía espacio de menguar en su servicio por cuanto no sería eximido de su obligación, así somos los servidores de Dios que no podemos echarnos para atrás. Algunos piensan que pueden desactivarse, renunciar o pedir que le eximan de responsabilidad. Pero también el líder puede pedirle a un siervo que no haga su servicio para tomarse un tiempo de reflexión y rectificar su servicio, esto es un primer paso para corregir, y en caso extremo pedir que no se continúe en el servicio, esto para tratar de evitar que la persona renuncie no solo al servicio sino también a la iglesia y hasta renunciar al Señor.

¿QUIÉN ACEPTA JURAMENTO?
Cuando el Señor quiere enviar en una misión clave lo hace con juramento, y esto nos debe hacer pensar a nosotros lo que haríamos en ese misma situación, es decir si lo aceptaríamos o lo rechazaríamos; si el Señor nos dijera hagamos un juramento, ¿estaríamos dispuestos a hacerlo? La pregunta es si le pidieron el juramento porque Abraham no valoraba el tiempo de conocerlo y de la función que ejercía como mayordomo, o porque la misión tenía que cumplirla. Abraham confiaba en él, entonces el juramento no era por porque lo consideraba incapaz, sino para que no se despegara de la misión.

Todos debemos mirar la necesidad de juramento para no apartarse de lo que el Señor quiere, esto pareciera que nos sugiere que puede haber un tiempo donde no hay juramento, y la labor era importante en cuanto a acciones, pero llegó el momento de poner otras habilidades a prueba y de salir a hacer la labor, pues siendo criado, o doméstico, llegaba el tiempo de ser enviado, de hacer obra externa.

Solo el siervo maduro o anciano (igual a un gobernante), puede aceptar juramento y ser enviado, y con esto podemos observar aspectos claves para el éxito en la misión, tales como:

1. ENTENDIMIENTO DE LA MISIÓN. Gen_24:3-6 Cuando no somos maduros, no nos dejamos poner misión, esto es clave en el servicio pues nuestra misión no es dejar limpio en la iglesia, o el poner orden, o dar la bienvenida, o hacer las tareas, sino en aquello que como ministerio queremos hacer (misión ministerial), por lo tanto el pensamiento de Eliezer estaba en no dejar que tomara mujer de los cananeos, ni lo dejaría que el hijo de su amo regresara a la tierra de donde había salido.
2. EL SIERVO PIDE AL SEÑOR AUNQUE TENGA INCENTIVOS. Gen_24:12-14 Abraham le da muchos regalos para motivar a la futura novia y su familia, diez camellos le dieron con regalos escogidos. A pesar de esto no se confió con los recursos, así nosotros podemos tener dones y recursos pero no es suficiente, y todo siervo responsable va más allá de lo que mira con sus ojos, pide al Señor señal.
3. CON UN CARÁCTER SOBRIO. Gen_24:21 Cuando las cosas van bien pero todavía no se completa la misión somos tentados a creer que ya llegamos, que ya alcanzamos la victoria. No nos maravillemos y esto afecte nuestra claridad espiritual, sino que podamos guardar, cuidar, proteger lo que el Señor hace y no echarlo a perder.
4. SE GENERA CONFIANZA PARA TENER SEGUIDORES. Gen_24:34-40 Sin duda que el siervo maduro debe generar en otros la confianza para seguirlo, y esto requiere esfuerzo, acciones intencionales, un comportamiento apropiado con palabras que generaron confianza. Con solo decir soy criado de Abraham era para dar confianza, pues no ocultó nada, no se jactó de nada, sino que pudo decir quién era, alguien auténtico, esto habla que no es necesario mentir en la misión.
5. NO SE QUISO QUITAR EL COMPROMISO POR AMOR A SU AMO.  Gen_24:41-52 No era un siervo negligente, porque no hizo la labor solo para salir del compromiso, sino que quería que saliera bien, y al contar el milagro que había sucedido como respuesta de Dios, no le quedó otra a Betuel y su hijo Labán decirle que tomara a Rebeca. Dio gracias al Señor por completar la misión aunque no le dejaría a él una ganancia material, pero era suficiente hacer feliz a Abraham.

Ser un criado viejo y si hemos alcanzado la madurez suficiente nos llevará a tener capacidad para que nos den misión, pero también nos dará la oportunidad de demostrar los cambios en nuestro interior que no hemos visto manifestarse nunca; pero si todavía no hemos llegado al punto de ser enviados no debemos darnos por vencido sino luchar para alcanzar madurez, pues son las tareas pequeñas bien hechas las que nos van dando el peso de madurez necesario.

lunes, 6 de mayo de 2013

INSISTIENDO CONTRA LA VOLUNTAD DE DIOS


Núm 22:8  El les dijo: Reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. 9  Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo? 10  Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme:
11  He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo. 12  Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es. 13  Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.
14  Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros. 15  Volvió Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros;
16  los cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego que no dejes de venir a mí; 17  porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo. 18  Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande. 19  Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová. 20  Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.

Núm 22:28  Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?  Núm 22:29  Y Balaam respondió al asna: Porque te has burlado de mí. ¡Ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te mataría!
Núm 22:30  Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? Sobre mí has cabalgado desde que tú me tienes hasta este día; ¿he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No. Núm 22:31  Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al ángel de Jehová que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclinó sobre su rostro. Núm 22:32  Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delante de mí. Núm 22:33  El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de mí estas tres veces; y si de mí no se hubiera apartado, yo también ahora te mataría a ti, y a ella dejaría viva. Núm 22:34  Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. Núm 22:35  Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Vé con esos hombres; pero la palabra que yo te diga, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.

2Pe 2:15  Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, 2Pe 2:16  y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

En esta porción muy conocida se narra la amenaza que sintieron los moabitas y madianitas, tomando liderazgo Balac rey de los primeros y estaban buscando a Balaam para que maldijera a Israel y pudieran vencerlos pues tenían temor que los atacaran. En esta empresa es que podemos aprender de Balaam quien se enfrenta en un verdadero problema para obedecer al Señor.

La vida cristiana puede tener tiempos de estancamiento que vienen por la dificultad de seguir la voluntad de Dios y aun con el mejor deseo de cambiar no accedemos a soluciones permanentes en nuestra vida, porque estas no dependen de un milagro externo, sino que vienen de cambios conscientes o decisiones acertadas que nos lleven a acciones de obediencia.

¿CUÁL ES NUESTRO ANTECEDENTE?
Sin duda en la situación actual que vivimos casi siempre cuando algo se complica, y que no nos dificulta hacer la voluntad de Dios hoy, es porque tenemos un antecedente que quizá no queramos recordar y evaluar. Cuando estudiamos los hechos en este pasaje podemos entender lo que estaba sucediendo cuando la asna le habla.

Debemos de partir la dificultad que tenemos como hombres de entender y principalmente de aceptar nuestras fallas y las malas decisiones tomadas, y cómo estas nos han llevado a situaciones difíciles, Balaam quizá no se dio cuenta hasta que pudo ver el ángel de Jehová con la espada en la mano y de las mismas palabras del Señor al decirle que le hubiere matado si no se detenía la asna.

Balaam ya había tenido un encuentro con la voluntad de Dios que le manifestaba que se negara a la demanda de Balac rey de Moab quien lo buscaba para que maldijera al pueblo de Israel. El parecer del Señor fue en Num_22:12, cuando le dijo no vayas ni maldigas al pueblo, pues no podía maldecir lo que Dios había bendecido. Podemos darnos cuenta que antes en el v.9 el Señor le pregunta ¿qué varones son estos que están contigo? Acaso no sabía el Señor quienes eran, o se lo preguntaba para hacerle reflexionar que no era buena compañía. Así muchas veces antes de una respuesta de Dios tenemos preguntas que nos deben de llevar a encontrar su sentir.

Este encuentro de la voluntad de Dios demandaba obediencia desde el comienzo. Desgraciadamente a veces no se puede entender que una decisión tomada hoy es más fácil y evitará hacer esa misma decisión mañana cuando las condiciones son mucho más difíciles para obedecer, pues mis propios deseos se pueden enamorar de la mala decisión. Existirán nuevos elementos que nos detendrán y nos pueden incapacitar hacerlo.

A pesar de la primera buena decisión de no ir hubo persistencia de parte de Balaam pues estaba dilatando y tratando de encontrar permiso del Señor y esto es de alguna manera no hacer la voluntad de Dios, más aun cuando da explicación a los enviados (v.13), al decirles no puedo ir porque el Señor no me quiere dejar ir con ustedes, diciendo de otra manera: yo quiero ir pero el Señor no me deja. De igual manera se hace cuando se pone de excusa la iglesia o a los ministros, sin darnos cuenta que lo que estamos haciendo es dando incentivo a los demás para que también insistan con nosotros y tener mejores ofertas.

INSISTENCIA PARA SOBREPONERNOS A DIOS
Cuando entendemos que nos exponemos más cuando tiramos la responsabilidad hacia arriba, podemos llegar a una mala interpretación, pues nuestro enfoque pasa de la obediencia al aval, es decir se deja el esfuerzo por obedecer y se opta por conseguir el permiso.

Balac envía a Balaam nuevamente otro grupo más distinguido de príncipes para ofrecerle beneficios materiales y honra, pero no cede de boca diciendo que aunque le diera una casa llena de plata y oro, no lo haría porque no puede traspasar la palabra del Señor.

Aunque nuestras palabras sean correctas no quiere decir que nuestro sentir sea acorde a nuestras palabras, esto se muestra cuando Balaam hacer pasar una noche para esperar nuevamente la voluntad de Dios cuando en realidad ya sabía cuál había sido la respuesta anterior. De igual manera podríamos estar nosotros calentando situaciones para ver si el Señor cambia de opinión y nos da permiso.

Habiéndoles dicho que no aceptaría una casa llena de plata y oro, les ruega que se queden la noche para saber qué le vuelve a decir el Señor. Esta es la trampa que podemos caer cuando dejamos la voluntad perfecta y forzamos a otra respuesta de Dios, que conociendo nuestro corazón deja que las cosas caminen, pues al manifestarse el Señor le dice que vaya pero que haría lo que él le dijera. El Señor puede permitirnos hacer algunas cosas aunque no esté de acuerdo. El hecho que Dios lo permita no quiere decir que él esté contento por lo que hacemos. Balaam había conseguido aparentemente lo que quería, aunque la oportunidad no significa que nos está dando aval para hacer lo que nosotros queremos.

MADRUGANDO PARA LA DESOBEDIENCIA.
Balaam se levantó de mañana y se marchó con su asna, criados y los príncipes de Moab Num_22:21, de alguna manera seguro en que hacía lo correcto aunque no se imaginaba que el Señor estaba enojado con él por la decisión que hacía, la palabra que aparentemente le permitía ir, se volvía una verdadera prueba, y el Señor quería saber hasta dónde llegaba su desobediencia. Cuánto más cuando le comunicamos a un ministro nuestras decisiones ya tomadas sin permitir su consejo u opinión, y aunque se tenga una espada en la mano ya no se puede detener las decisiones.

Si no podemos avanzar en nuestros propósitos debemos revisar si no estamos en contra de la voluntad de Dios, porque en este caso el ángel de Jehová se puso en el camino con una espada en su mano (estaba furioso por la desobediencia), y esto significa que iba a destruirlo si seguía en ese camino. El único que miraba la realidad era la asna, y se podía pensar que es un animal testarudo, sin embargo estaba haciendo la voluntad de Dios al apartarse. Cuán equivocados podemos estar.

Tres veces fue azotada la asna aunque estaba actuando correctamente pues su acción era de preservación de la vida, mientras la de Balaam era de destrucción, y echándose debajo de Balaam este se enojó, y siendo castigada nuevamente habló preguntado: ¿por qué me azotas? La asna representa aquellos que nos acompañan en las malas decisiones y se vuelven víctimas de maltrato por no tener alternativa más que seguirnos, este puede ser el caso de los hijos o cónyuges que no pueden detener por las buenas, ni con la razón las decisiones equivocadas.

La asna era víctima a pesar de haber sido siempre de utilidad como se lo dijo a Balaam, pues había cabalgado desde siempre y nunca se le había echado. Con esta reflexión explica que no había sido por gusto, y fue en ese momento que puede ver que el Señor estaba en el asunto cuando le abre los ojos espirituales. El conocer la realidad fue con riesgo de morir, pues la desobediencia hizo que llegara la advertencia del Señor. Que el Señor nos ayude a verlo cuando se está oponiendo a lo que hacemos mal.

¿QUÉ HABÍA MOVIDO A BALAAM A DESAFIAR E INSISTIR?
La respuesta la tenemos en 2Pe_2:15-16, pues lo que movió a Balaam fue el premio que obtendría por decir maldición, y esto era la razón por la que se movía. Si somos desobedientes a la voluntad de Dios es porque existe algo en nosotros que nos hace insistir. Así también nosotros podemos insistir en lo incorrecto porque no examinamos que existe un deseo que queremos saciar.

Para Balaam era el premio por el que insistía, esta sigue siendo una realidad, en un tiempo donde lo material puede inundar el deseo del hombre y esto hacer que se vuelva nuestra prioridad y nuestro corazón se incline a la desobediencia.

sábado, 27 de abril de 2013

Vuélvete y te restauraré


Texto: Jeremías_15:15-21

Jer 15:15  Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta.
16  Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
17  No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación.
Jer 15:18  ¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió curación? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?
19  Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jer 15:20  Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.
21  Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.


Cuando se ha caminado bien en el Señor y hay un alejamiento de él, se puede creer que todo sigue bien y no darnos cuenta. En esta porción nos da a entender que existía algún alejamiento a pesar que no se revela en qué consistió en sus detalles, porque quizá no son importantes, lo que sí lo fue es el hecho del alejamiento. Esto muestra que no se necesita evaluar lo que aleja, sino las consecuencias del alejamiento y lo que tenemos que hacer para volvernos.

Un profeta como Jeremías también podía alejarse del Señor en cuanto a su propósito, cuánto más nosotros, por esto el profeta le dice tú lo sabes Señor, pues lo que a una la hace sentir como víctima de sus enemigos, para el Señor puede ser diferente y que sea justamente donde estemos fallando, pues es consecuencia de nuestras malas decisiones y acciones.

Jeremías se queja por los enemigos que se habían levantado, justificando su proceder al decir que no se había sentado en compañía de burladores, y que esos enemigos le llegaron o le buscaron justamente por el oficio profético que desarrollaba para el Señor, sin poder mirar hacia adentro en su propio proceder, sobreponiendo los asuntos ministeriales a las fallas personales que no alcanzaba a ver.

El volverse a Dios. Cuando nos damos cuenta que es Jeremías quien se ha alejado pareciera que no es una falta grave, pero el Señor le dice si te convirtieres o si te vuelves, dejando claro que esa era la voluntad del Señor. Jeremías se encontraba en una situación ministerial donde pudo sentirse afectado por lo que ocurría y ser superado tenía que ver y que era testigo en su pueblo, porque el pecado le podía estar afectando de una u otra manera.

Le pudo afectar y como consecuencia puso su criterio personal en los asuntos de Dios, puede desesperar el método de acción del Señor y no ver resultados según lo que esperamos ver como hombres y al hacerlo nos podemos estar apartando sin querer hacerlo al mandato del Señor.  Este es uno de nuestros problemas como creyente, cuando llegamos a creer que se tenemos libertad de hacer lo que queremos pensando que estamos mejorando la obra de Dios, y no lo vemos como una falta a Dios, sin pensar que todo lo que no obedecemos nos aleja.

El cristiano promedio piensa que solo pecando deliberadamente nos alejamos de Dios porque no se considera pecado la falta de obediencia más aún cuando hacemos algo correcto. Alejarse de Dios tiene dos orígenes: el primero es no escuchar a Dios (al no congregarnos estamos dejando de escuchar su voluntad), y el segundo momento es cuando ya conocemos su voluntad o lo que quiere que hagamos y no lo hacemos o lo hacemos parcialmente o de manera aumenta. Jeremías se había alejado posiblemente al mirar el sufrimiento de su pueblo, dejándose seducir a otro tipo de peticiones de apoyo espiritual en cosas que sabiendo que no estaban conforme al plan de Dios, haciéndose flexible a sus peticiones, y esto pudo estarle afectando. Su cara podía no estar mirando a Dios sino a la petición de los hombres. Como ministros somos afectados en peticiones que sabemos de entrada que están en contra de la voluntad de Dios y a su Palabra, y sin embargo a veces no nos hayamos con valentía de no darles la oportunidad de esperanza de respuesta en el Señor.

La restauración viene al volverse. Restauración es necesaria porque ya existen daños en las personas que no se pueden arreglar ellos solos con el tiempo o por nuestra propia acción. El dolor no pasa hasta que viene la acción del Señor, se siente perpetuo ese dolor como si nunca va a terminar, desahuciada la herida como si no existe nada que la pueda sanar, ¿por qué no se termina, por qué no sana?

Estas respuestas están en la obra del Señor, siempre y cuando nos volvemos a Él, así la restauración es imposible si no permitimos que Dios obre en nosotros, y esto se inicia mirando o volteando nuestra mirada nuevamente a él. La autogestión en el ministro es engañosa al creer que por realizar acciones en la obra de Dios, necesariamente se está en la voluntad de Dios, y esto puede hacer daños permanentes por esta forma de obrar, que necesiten restauración.

La situación de Jeremías era difícil pues no se sentía estable, ya que miraba como espejismo la salida de sus problemas, esto debemos tomarlo en cuenta cuando sentimos que no salimos y estamos viendo cosas que parecen que sí son muestra de estar en ese camino pero sin embargo continuamos en el problema, las aguas las miraba buenas, estables, pero eran engañosas porque variaban. El volverse es porque estamos mirando en la dirección equivocada según nuestra propia humanidad.

Entresacar lo bueno de lo vil. Esta fue parte de la recomendación del Señor y debe ser una labor de aquel que quiere restauración, es un esfuerzo de enfocarse en lo bueno, en sacar lo valioso y lo noble y sobreponerlo a lo indigno, a aquello en lo que somos flojos moralmente. Si nos damos cuenta este esfuerzo se volverá una tendencia de lo que deseamos, y para esto se requieren varias cosas, de lo contrario hablaremos cosas sin fruto, o bobadas estériles (una de las traducciones de vil), y en eso se notará dónde estamos en el proceso de restauración. Como personas, cristianos o ministros existen en nuestra vida cosas valiosas que son menos, cuando estamos alejados de Dios y que nuestro éxito está en ese enfoque de atención en las cosas que hacemos bien.

Se debe tener discernimiento para darnos cuenta de las cosas que verdaderamente agradan a Dios para hacerlas sobresalir, repetirlas, mejorarlas, hacerlas un hábito en nuestra vida. Si servimos bien no dejar de hacerlo, sino más bien mejorarlo, y en lo que somos flojos apartarlo, quizá no lo podemos eliminar, quizá no se pueda quemar ni tirar, pero el Señor sabe que si nos ocupamos de lo precioso tendremos oportunidad.

No nos convertiremos a ellos. Esta es la tercera recomendación tan simple pero a la vez difícil de seguir, cuando nos alejamos del Señor, no imitar, no seguir más que al Señor. Esto se manifestará en la estabilidad, no debemos ceder, es el poder de mantenernos en nuestra forma de vivir, en lo que creemos, en nuestra fe en el Señor. No dejar que se sobreponga lo malo que otros practican, es no dejar que crezca o evolucione lo vil o lo malo en nosotros.

Apartarnos de las posibilidades de ser afectados por terceros, es necesario porque es suficiente la batalla que libramos internamente, como para tener que luchar con las tendencias malas de otros que influencian nuestras vidas. Las influencias determinan hasta dónde nos dejaremos afectar; la persona sabia puede ponerse esa meta, pues el Señor puede ayudarnos a cambiar amistades y modelos de influencia.

Beneficios de la restauración. Al volvernos al Señor aun en lo más mínimo que nos háyanos alejado traerá un beneficio grande que encadena otras bendiciones. Primero estar delante del Señor, esto es un privilegio grande pues nos hace gozar de su presencia, y esto no quiere decir que hemos sido limpiados completamente, pero existe la posibilidad de una cadena de bendiciones.

Del esfuerzo nuestro al hacer que prevalezca lo bueno en nuestra vida nos permite hablar lo que el Señor quiere, porque usaría la boca de Jeremías como también la nuestra y esto es una gran responsabilidad. Este es el paso que sigue cuando nos van restaurando nosotros adquirimos capacidades para que prevalezca lo bueno y su palabra nos es dada como confianza de Dios de n nuestra restauración.

Se llega a alcanzar con estos esfuerzos en el proceso –volverse a Dios, el hacer prevalecer lo bueno y no permitir mala influencia- llegar a ser como un muro fortificado de bronce, y esto no es nada más que el ministerio del Señor en la vida de Jeremías como en la nuestra, no poder ser destruida, sino que no permitiría escapar  a aquellos que quieren hacer el mal, porque alcanzaría a ser un muro de juicio de Dios, donde chocarían y podrían entender que era asunto de Dios y no de hombre, lo que nos hará más seguros para no flexibilizar ninguna obra que no sea la de Dios.