viernes, 19 de abril de 2013

Decid al justo que le irá bien


Isa 3:1  Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua; Isa 3:2  el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; Isa 3:3  el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador.
Isa 3:4  Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores. Isa 3:5  Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.
Isa 3:6  Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina; Isa 3:7  él jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo. Isa 3:8  Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad. Isa 3:9  La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí.
Isa 3:10  Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos.
Isa 3:11  ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado. Isa 3:12  Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.
Isa 3:13  Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos. Isa 3:14  Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas. Isa 3:15  ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo y moléis las caras de los pobres? dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

EL cristiano vive una situación de mucha actividad violenta, pues la sociedad se arruina y eso afecta a todos, y aunque todos somos responsables de alguna manera existen aquellos que Dios señala y a quienes va dirigida esta porción a través del profeta Isaías, quien estaba en una tiempo duro y el pueblo sufría por todos lados aunque el Señor señala la fuente de ese sufrimiento.

Cuando el hombre quiere hacer juicio termina haciéndolo como le conviene, o a favor de aquellos que tienen poder, y es difícil hacer justicia por diferentes presiones donde solo el justo podrá soportarlas. Pero cuando el Señor hace juicio, no se equivocará en señalar responsables de malas actuaciones y decisiones, sin embargo algunas personas creen que el juicio de Dios solo es al final del siglo pero esto no es así, pues lo puede hacer cuando lo crea conveniente.

En esta porción el Señor aclara al pueblo y a nosotros por supuesto, cómo se ha llegado a cierta situación, aclararnos quienes están sufriendo más, y quiénes son los responsables de que se haya llegado a esa situación.  Cuando las cosas van mal casi siempre tiramos la responsabilidad hacia fuera, porque no queremos admitir nuestros errores y responsabilidad.

Si el Señor nos hiciera ver nuestros errores todos ellos desde el pequeño, no lo soportaríamos, sin embargo aquí habla de parte de Dios para que los responsables aprendieran, y también para que el pueblo no volviera a cometer los errores de aquellos. Esto es lo mismo que intentamos hacer cuando somos padres con nuestros hijos, que no cometan nuestros errores.

EL JUICIO DE DIOS.
Cuál fue el castigo para Jerusalén y Judá por los errores que cometieron, porque se rebelaron contra la gloria del Señor, y se jactaban de sus pecados Isa_3:8-9, y no lo disimulaban, no se daban cuenta que se estaban ganando mal para ellos mismos. Era un castigo que como pueblo parece que no es importante, parece que no nos afectará tanto, pero no fue así.

Cuando actuamos mal existe la tentación -si  no hay efectos inmediatos- que no va a pasar nada, que no hay juicio y castigo, y es entonces que se entra en la etapa de confianza con el pecado, y se agrava la situación pues llega el momento que ya no existe vergüenza del pecado, y esto hace más acentuado el camino del mal. Esto fue lo que encendía al Señor de los de Sodoma, que no les importaba, no les avergonzaba decir claramente a Lot que querían conocer carnalmente a sus ángeles huéspedes (Gen_19:4-8).

El perverso o impío, tendrá lamento porque recibirá de acuerdo al mal que hizo con sus manos, esta es la recompensa, porque contrariamente, quien sigue al Señor y le tiene como salvador, no será juzgado por sus obras pues ha sido perdonado y no se acuerda más el Señor de nuestras transgresiones. Sin embargo quien no ha tenido arrepentimiento saldría de su falsa seguridad por medio del juicio que les enviaba.

PARA HACER REFLEXIONAR AL PUEBLO.
El Señor quería llamar la atención al pueblo y quería que le conocieran, que supieran que esas condiciones las estaba provocando él y que era parte de su juicio para hacerlos volver al camino correcto. El pueblo que no andaba como les pedía el Señor tenía que entender que Dios estaba demandándoles, y la manera que lo haría se los declara Isaías.

Una de las acciones de juicio era que les quitaría aquello en lo que confiaban, lo que les daba sustento de pan y de agua, esto tenía la figura en el palo que utilizaban para colgar los aros de pan que siendo algo sencillo les permitía colgarlo, pero si se quitaba se caería, de igual manera el agua les faltaría y les fatigaría el sol. Qué vacío más grande es no contar de pan y agua, y esto conociendo la historia no fue suficiente para que reflexionaran sobre los cambios en sus vidas y la relación con Dios.

Las personas importantes para el pueblo que no eran los gobernantes sino más bien la clase que hacía salir de los problemas, o quienes ayudaban a mejorar al pueblo, la clase de personas que tenían un compromiso con Jerusalén y que eran útiles a la sociedad en general. Las personas que aquí se detallan eran era personas comprometidas en hacer el bien para la nación, porque las personas que se esfuerzan ya sea como artesanos, profesionales, valientes, hombres de guerra, jueces, y servidores de Dios.

Pondré sobre ustedes príncipes jóvenes y muchachos como señores, esto es lo que se puede llegar a ver cuándo estos toman poder por la fuerza, con violencia y por temor los dejan hacer lo que quieren. Esto es lo mismo en lo espiritual, aquellos que no tienen el caminar en el Señor pueden tomar el puesto que no les corresponde, y esto es para llevar castigo y juicio.

Esta situación llevó a una anarquía y la violencia sería la forma de resolver las diferencias entre las personas comunes y corrientes. Esto es lo que vemos ahora en los países, una violencia increíble que se ha metido en toda la sociedad, y el joven se levanta contra el anciano y el villano contra el noble. Esto era parte del juicio, se debe reflexionar el porqué de esto, pues si sucede hoy en nuestras naciones es porque se ha ido deteriorando la sociedad por no seguir al Señor, y por el pecado.

¿Y el juicio es también para todo el que vivía allí? Pues de alguna manera le afectaba a todos, porque cuando se siente agresividad al volante es porque hay un nivel de violencia en nosotros, pero eso pasará, si el Señor está en nosotros, por esto manda decir que “les irá bien” y que comerán del fruto de sus manos. Muchos fueron afectados y ellos podían hasta pensar que el Señor hacía injusticia, pero no es así puesto que no ha sido él quien la ha originado, más bien viene a darles buenas nuevas, ya que envía un buen mensaje para aquellos que podrían pensar que se les está dando el mismo tratamiento, el mensaje es "les irá bien" aunque parezca que todo va mal alrededor de ustedes.

¿QUIÉNES ERAN LOS RESPONSABLES?
Eran los ancianos y los príncipes por haber devorado la viña, esto implicaba que no habían dado buen ejemplo. Los líderes y los gobernantes de aquel tiempo son los que tenían esa responsabilidad y a ellos el Señor les reclama, denuncia y juzga. No quería que les quedara dudas al pueblo de quienes eran.

Los gobernantes de aquel pueblo se llevaron lo que no les correspondía pues consumieron la viña esto se puede dar de dos formas, por fuego o comiendo; el fuego consume y solo deja ceniza y humo que se va al cielo, y cuando se come y devora, no queda más que estiércol pues se despilfarra y la energía y vida solo sirve para hacer el mal y el pecado.

Estamos en medio de las dificultades de una sociedad donde se ha fallado, donde todavía se cree que se pueden resolver los problemas con la violencia, pero no pereceremos junto con ella el Señor nos dice que nos irá bien, nos librará de violencia, sin embargo hará juicio contra aquellos que se han acabado a la gente de bien, y a los que oprimen al pobre dice la palabra.

martes, 9 de abril de 2013

QUITANDO EL BOZAL A LA ESPERANZA


1Co 9:9  Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, 1Co 9:10  o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.
Rom 8:24  Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Rom 8:25  Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
Jer 17:7  Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Jer 17:8  Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Sin duda la esperanza es parte importante del cristianismo, sin embargo corre mucho peligro de ser llevada al límite y pasarnos del tiempo del cumplimiento de las promesas las cuales esperamos, pus existe una esperanza en los temas eternos que son de más largo plazo, pero también aquellos que tendrán cumplimiento en este tiempo.

Desgraciadamente la valiosa esperanza se puede devaluar y hacer que se vuelva un sinónimo de conformismo, como decir tengo esperanza que un día el Señor va a obrar, o decir que estamos en ciertas condiciones porque el Señor así lo quiere, dejando toda la carga al Señor como único responsable de los resultados y del cumplimiento de las promesas.

Ningún hombre o mujer de fe triunfó sin hacer nada, sino por el contrario demandó obediencia, y que aun sin tener capacidades o teniendo miedo el Señor se glorificó en ellos, es entonces que las promesas se materializan y vemos la victoria del Señor. Debemos conocer los aspectos que Dios espera que nosotros entendamos de la esperanza.

ESPERANZA Y PROMESA. Romanos_8:24-25
La esperanza debe ser sin duda el motivador más importante de nuestras vidas, es esperar lo que nos han prometido, y esto tiene que ver con una comunión y un conocimiento de Dios, pues de encontrarnos con Cristo y conocerlo es que llegan las promesas a nuestra vida. Un niño que su padre le promete que lo llevarán a comer helado, es un niño que tendrá desde ese momento una expectativa y quizá hará recordatorios a su padre para que se cumpla la promesa.

Una vida sin promesa es una vida muerta, sin sentido, sin gusto, es caminar por caminar, trabajar por trabajar, dormir por dormir, todo sin ningún sentido ni placer. La promesa hace que esperemos, porque el niño creerá a la promesa aunque parezca exagerada o inalcanzable porque tiene un antecedente de aquel que le promete.

La palabra usada en griego es elpis que significa esperar con anhelo y por lo general con placer, es la expectación que levanta la promesa, que se sostiene por la confianza que se tiene en quien ha prometido. Esto no lo vemos hoy día en el cristiano, por la misma presión puede hacer sentir apagado, sin expectación de lo que va a pasar, puede creer más en la economía mundial y sus malos augurios que esperar que Dios cumpla su promesa. Y  cómo lo hará el Señor, porque cuando Dios actúa para cumplir sus promesas no es ortodoxo y obra en maneras que nos sorprende, y de donde menos esperamos y de las maneras más extrañas cumple.

Hay tantas cosas que todavía no ven nuestros ojos, desde las eternas: la promesa de transformación y resurrección, hasta aquellas cosas que esperamos que ocurran en cualquier momento en nuestras vidas y que urgen.

QUIEN CONFÍA NO DEJARÁ DE DAR FRUTO. Jer_17:7-8
Esperar es un verbo activo y no pasivo, debe de llevar a la acción, por eso es necesario dar fruto y esa es una realidad difícil de practicar, pues normalmente cuando esperamos sentimos que siempre es demasiada la espera y esto puede afectar la confianza. Así un niño puede desanimarse porque cree que la promesa no se va a cumplir, aunque sepa que quien le ha prometido le ama y no le puede llamar mentiroso.

El que confía en el Señor sabe que está en espera activa por tanto será como el árbol que está plantado junto a las aguas, esto significa que no se fatigará, no se marchitará, no se sentirá que se deshidrata, que estará en el punto donde recibe no solo para mantenerse vivo, sino también para producir. Estar junto a la palabra o la ayuda de Dios (aguas), sus raíces crecerán para buscar más agua según necesidad, se moverán, y estando en esa buena posición no sentirá ninguna adversidad, la esperanza no se marchitará. El árbol echará hojas muy verdes que auguran un buen fruto en calidad y cantidad. El fruto será todo el tiempo, todo el año, no será un cristiano de estación, sino permanente en bendición.

Dicho esto el cristiano desanimado, sin ganas de congregarse y trabajar en la obra del Señor no está esperando en él ni confiando, entonces la esperanza se debilita para todas las promesas que necesitamos. Tenemos que ser como el agricultor que trabaja la tierra y siembra para cosechar no solo en la vida eterna sino también mirará frutos en esta.

EL SEÑOR QUIERE QUITAR BOZALES A LA ESPERANZA 1Co_9:10-11
La esperanza que habla el apóstol de un agricultor y su buey que es un pasajero en su esperanza, al cual no se le puede quitar el derecho de gozar de los beneficios de su trabajo. El apóstol Pablo les dice a los de corintio que quien trabaja para la obra también debe tener esperanza de cosechar de su trabajo.

Les cita la ley donde se prohibía poner bozal al buey y será que si estaba para el buey no aplicaba para el hombre, y aunque podía parecer buey porque trabajaba mucho sin quejarse, aplicaba también para él, por esto Pablo reclama su derecho. El buey aunque no dijera he arado he ayudado y hoy me toca trillar entonces comeré algo del grano y quizá no estuviera entusiasmado como si tuviera esperanza, tenía derecho. Al buey no se le debía apagar la esperanza con el bozal, es una ingratitud que sintiera el olor, que lo tocara, que lo sintiera y no lo pudiera comer, así hoy mucho cristiano mira lo que no puede obtener pues no se ha dado cuenta que se ha dejado poner bozal de legalismo, de dureza que a través de palabras le han limitado como que si el Señor no quisiera que alcance sus promesas. Desgraciadamente el dueño no es quien quiere andar poniendo bozales sino otros que se creen dueños.

La esperanza lleva entonces a la acción, a no desmayar, a arar, a trillar, a hacer lo que tenemos que hacer pues si queremos recibir fruto no debemos dejar de hacer las cosas que nos van a servir para que produzca. Algunos podemos cansarnos de regar, de quitar la maleza que nace ella sola y que ahoga y le roba a la planta, necesitamos tratarla bien si no perderemos la labor realizada, porque es acumulativa la vida del cristiano pues el trabajo es el de ahora y no el del pasado, si se ara la tierra bien, se siembra bien, se abona bien, se limpia bien, se cosecha bien, pero si no se cuida la cosecha que se va a trillar, todo el trabajo anterior se perderá.

Se espera un fruto que no vendrá dentro de muchos años, sino que existe esperanza que no tardará más que su ciclo natural, porque si se siembra maíz en nuestro país esperamos la cosecha dentro de 2 meses elotes y a los 4 meses estaría listo para desgranar, pero algunos nos conformamos a esperar más de la cuenta como si fuera otro tipo de fruto. Si es fruto de aguacate sabemos que esperaremos al tercer o cuarto año, de igual manera tenemos que saber el tiempo de las cosas porque hay diferentes esperanzas.

El buey ¿esperaba cosecha o recompensa cuando estaba trillando? Sí, para ese momento no iba a aceptar que le dijeran espérate que lo pesemos y cuando lo tengamos en los sacos te vamos a dar, por esto la ley prohibía poner bozal. El buey era el mismo que les había ayudado a arar, y hacer todas las labores, así también nosotros debemos hacer lo que nos toca hacer para que también tengamos el derecho de ser partícipes de la cosecha.

El Señor ha venido a quitar todo bozal que nos hayan puesto, y que solo nos deja ver el fruto y no disfrutarlo, porque eso es lo que hace que la esperanza se pierda, porque ver el cumplimiento muy cerca y no obtenerlo es desesperanzador, por eso quería el Señor quitar el bozal y decir a aquellos que son especialistas en poner bozal que están en contra de la voluntad de Dios, él quiere cumplirnos.

lunes, 1 de abril de 2013

UNA GENERACIÓN INDIFERENTE


Texto: Luc_7:28-35; 1Co_1:18-25; Mat_11:16-19

Luc 7:28  Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.
Luc 7:29  Y todo el pueblo y los publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan.
Luc 7:30  Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon los designios de Dios respecto de sí mismos, no siendo bautizados por Juan.
Luc 7:31  Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?
Luc 7:32  Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis.
Luc 7:33  Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.
Luc 7:34  Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.
Luc 7:35  Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos.
1Co 1:18  Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
1Co 1:19  Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé el entendimiento de los entendidos.
1Co 1:20  ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?
1Co 1:21  Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.

En este tiempo que vivimos existe un virus que se esparce en la sociedad y desgraciadamente en el cristiano, esta es la indiferencia, que motivada y empujada por la impersonalización de las actividades se opta por cada vez más medios que favorecen ocultarse como personas aunque nos hacemos presentes de manera virtual. De alguna manera puede estar afectando la responsabilidad de pronunciarnos en la realidad.

Las reacciones de los hombres ante la oferta del Señor pueden ser diferentes y sus resultados y las acciones que realizamos también; el Señor les habló validando la obra de Juan el Bautista como uno que fue enviado como al profeta Elías, Juan mayor profeta pero en el reino el más pequeño es mayor que él. Los resultados fueron buenos para el pueblo y los publicanos (quienes eran considerados inferiores o inmerecedores), estos justificaron a Dios bautizándose, es decir que con la acción le daban la razón, y se rindieron.

Este es el objetivo del Señor para el hombre que actúe, que cambiemos, que mejoremos, pero no todo el que recibe el mensaje acepta los designios, su voluntad, o plan de Dios en sus vidas, que en este caso estaba en someterse al bautismo de Juan. Hubo entonces personas que no quisieron honrar a Dios, estos fueron los fariseos y los escribas que pensaban que su forma falsamente recta en el exterior les salvaban de someterse al bautismo.

De esta situación el señor les quiso dar una explicación que era una respuesta a ese comportamiento, con ella sabrían quienes realmente eran:

¿A QUÉ LOS COMPARARÉ Y A QUÉ ES SEMEJANTE ESTA GENERACIÓN?
Primero debemos preguntarnos por qué quería aclarar el Señor ese comportamiento? Precisamente porque existía personas como ellos y seguidores de éstos fariseos que no aceptaban el plan de Dios y tomaban esa aptitud religiosa y legalista.

¿Cómo era entonces esa generación? Esta explicación lo hace con una parábola de lo que hacían los niños o jóvenes en aquel tiempo quienes quieren hacer jugar de cualquier forma al otro grupo de muchachos. Los jóvenes tienen formas amables y también formas desafiantes para hacer jugar al otro grupo, pero en este caso no logran el objetivo.

Hoy existe "cristianos" que no quieren jugar, que no quieren participar, que no quieren someterse a los designios de Dios. Les tocamos flauta y no bailaste, les cantamos una canción triste y no lloraste, esto demuestra la poca reacción que tenían. Así hoy algunos cristianos no se alegran con las alabanzas, y con las canciones para adorar, para reflexionar, que son para tocar lo más íntimo, no les quebranta.

Así son los religiosos que piensan que esa insensibilidad es porque son maduros, se resistieron pues aunque Dios les hable directamente tampoco les conmueve, alguien piensa que si se le presenta un ángel podrían cambiar, y esto realmente no cambiará sus vidas.

DOS RESPUESTAS PARA OCULTAR LA INDIFERENCIA PARA CAMBIAR
Los fariseos y los escribas no querían nada a través del profeta Juan el Bautista con una personalidad austera, que no se relacionaba como la personalidad el Señor. También hay cristianos que no les gusta la personalidad austera del ministro, aunque sea parte del designio de Dios, y si tienen la personalidad contraria también lo rechazan.

La respuesta a la canción triste o la palabra dura, la que debería hacernos llorar era: tiene un demonio, esta es la respuesta para no cambiar, invalidando a la persona y no a la palabra. Alguna gente dice que esos ministros en todo ven demonios, pero es porque no piensan obedecer y de esta manera invalidan la fe, ya que Juan podía reconocer aun quienes se bautizaban porque creían, y quienes lo hacían solo por librarse de ser señalados, y también quiénes no querían nada.

La respuesta a la canción alegre de flauta está en la forma como el Señor nos da a conocer su reino, pero esta gracia en la forma de acercarse a ellos les trajo confusión y le tomaron como un bebedor de vino y como comilón o glotón y amigo de gente de dudosa reputación. Por lo tanto la canción para bailar los hace llorar y quejarse como si el Señor estuviera equivocado. Algunos hasta preguntaban por qué los discípulos de Juan ayunaban y los del Señor no, y la respuesta fue que no podían estar de luto cuando el esposo está con ellos.

LA SABIDURÍA QUEDA DEMOSTRADA POR LOS QUE LA SIGUEN
La vida de quienes siguen al Señor, es decir de los que vivimos en gracia, demuestra que no hay error, que su plan ha funcionado, que no es cuento, y que no es en vano seguir a Cristo. Quienes son religiosos y legalistas no lo demuestran en sus vidas y aunque aparentemente tengan sabiduría y rectitud, esta no les es suficiente, pues es estéril.

El apóstol Pablo nos dice que la cruz de Cristo parece locura para los que se pierden (1Co_1:18-21), pero para el que se salva es poder de Dios. Para el religioso insensible e indiferente piensa que su sabiduría humana y religiosa es suficiente para comprender los designios de Dios. Está seguro que puede caminar en paralelo y llegará al mismo lugar, pero no sabe que esos caminos no son necesariamente opuestos en dirección sino en resultados.

Los niños (del gr. Teknón), son los que demuestran la sabiduría de Dios pues siendo niños tienen la capacidad de seguir a Cristo, y esto significa que la sabiduría no es algo intelectual, sino una aplicación a nuestra vida aunque no tengamos la capacidad de entendimiento por la práctica aprendemos. Los fariseos y escribas se consideraban suficientes, con sabiduría, listos que no podían reconocer en un momento de transición del antiguo pacto y el nuevo de la gracia.

Gracias a Dios damos que si podemos llorar con la palabra que trae tristeza a nuestra alma, esa tristeza nos hace reaccionar para que él pueda obrar en nosotros. Por el contrario si su palabra es de flauta nos ayuda a agradecer su gracia en nuestras vidas para motivarnos a continuar en este glorioso camino, del cual no queremos renunciar ni ser indiferentes.