miércoles, 11 de julio de 2012

El espíritu que entorpece


Romanos 11:1  Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.
2  No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:  3  Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme?
4  Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5  Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. 6  Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
7  ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos; 8  como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
9  Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, En tropezadero y en retribución; 10  Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre.

El pueblo de Dios en algunas épocas ha sido escaso en número porque se ha desactivado, es decir no ejerce como tal porque se deja dominar de influencias extrañas que le han alejado de Dios. En tiempos de Elías el profeta llegó a pensar que se había quedado solo, sin embargo la respuesta de Dios fue que habían siete mil que no habían doblado la rodilla delante de Baal 1Re_19:10; 1Re_19:18. El Señor haría que quedara remanente de estos que no doblaban rodilla a Baal ni le habían besado. Entonces en tiempos de crisis cuando parece que todo va mal, el Señor hace que aquellos que no se inclinan a otros dioses lleguen a ser su remanente.

Este remanente que el Señor haría que quedara era importante porque cuando parece que no se atiende ni se quiere obedecer a Dios existe un grupo que ha quedado sin seguir la corriente de los demás, de los que han abandonado a Dios. Aquel que no se deja arrastrar por la corriente y que permanece fiel a la fe es el remanente; pareciera ser que este no se manifiesta, está callado, está sin hacer alarde de espiritualidad, ni tampoco está diciendo que representa a Dios y que tiene derechos exclusivos del Señor. Era un grupo que no hablaba que no se manifestaba porque no era el tiempo.

Hoy estamos con aparente abundancia de cristianos, pero existen pruebas que hacen saber lo que cada quien es. Por ejemplo cuando Elías estuvo ministrando como profeta se quejaba porque los supuestos israelitas que deberían estar a su favor no se miraba que operaban. Habrá hoy verdaderos siervos que se quejan de los cristianos porque parece que están en contra y no se ven, pero de seguro hay un remanente que se manifestará.

El Señor se hace remanente de aquellos que no están siendo arrastrados por la corriente religiosa, ni de este mundo, sino que se guardan para él sin inclinarse al dios de este mundo. La raíz del dios de los fenicios Baal significa maestro. Pero ¿qué se puede aprender de un maestro que no es el Señor? ¿Cuántas cosas estamos hoy tratando de cambiar porque las aprendimos mal por tener el maestro equivocado? A pesar de todo esto mucho cristiano sigue aprendiendo de falsos maestros que enseñan lo que es contrario a la fe.

Israel no alcanzó lo que estaba planificado para ellos en aquel tiempo pero no los dejó abandonado, así hoy también no dejará abandonado al cristiano fiel pues no es por mérito, de nada que se haga, sino de lo que Dios ha hecho a través de Jesucristo, es decir todo es por gracia, pero el cristiano tiene que saber lo que nos hace candidatos.

Entonces, ¿Quienes son o serán remanente de Dios?
La palabra de Dios dice de manera indirecta al hablar de los que no son remanente. Las características de estos son importante pues podría decir alguien yo soy remanente del Señor pero si tiene estas condiciones, entonces de seguro no está siendo remanente del Señor, así en la antigüedad Israel, que estaba siendo eliminados por Dios por su desobediencia y endurecimiento.

Lo que los eliminó a muchos de ser remanente fue lo siguiente:

1.      Recibieron un espíritu de estupor por cuanto no querían nada con Dios, por esta razón quienes lo recibían era porque no tenían ninguna disposición para Dios. ¿Y qué quiere decir estupor?:
a)  No es más que un espíritu de estupidez o que nos vuelve estúpidos y esto es una disminución de las funciones intelectuales, es decir que las capacidades se reducen; pero también como dice el diccionario va acompañada de cierto aire o aspecto de asombro, aunque es fingido o sea que no existe ninguna reacción real.
b)  Es un espíritu de indiferencia o insensibilidad que se hace manifiesta en las cosas importantes y aun en los momentos claves cuando se hacen decisiones. Perder la sensibilidad es como si se le hubiera dormido la pierna nos vuelve estáticos, no queremos hacer nada con tal que no molestemos la pierna, así es como sucede cuando algunos nos acomodamos y ya no operamos porque no queremos molestar. Así se encuentra mucho cristiano que al acomodarse quieren los beneficios y un cambio de vida a bendición plena pero no se quiere que se altere nada, ni mucho menos detener el falso placer del pecado.
2.    Manifestación del estupor: Ojos que no ven... esta es la ventana del alma y por tanto ya no existe ninguna percepción espiritual clara de las cosas, esto es como lo que puede hacer una droga que nos desvía de la realidad y nos hace ver las cosas que queremos ver, u en otras ocasiones la droga nos puede llevar a otras experiencias. ¿Cuáles son las cosas que queremos ver? Quizás solo entretenimiento, quizá solo lo que divierte, pues esto nos está sacando de la realidad y por dura que sea, tenemos que buscar en el Señor que nos ayudará.
3.      Manifestación de estupor: Oídos que no oyen. No escuchar es para quien no le importa lo que pase, pues ya ha topado, no quiere hacer nada porque cree que todo está bien, aunque no se da cuenta que está adormecido. Cuando se pierde esa capacidad de escuchar estamos en problemas, es como en el matrimonio cuando no se escucha se está en peligro, y llegará el momento que no se puede volver atrás para solucionar las cosas. La conciencia que tenemos es clave para escuchar, si perdemos conciencia como lo hacen algunas drogas que nos puede hacer creer que estamos pensando rápido, pero realmente nuestra mente está estúpida y va despacio, oímos despacio y entendemos más despacio, y actuamos también despacio.

¿Cuál es el resultado de no ser remanente? David decía: que sus fiestas se vuelvan trampas y caigan en ellas y que reciban lo que merecen, no gracia, sino juicio, se volvieron aborrecibles de los verdaderos siervos como David. Se pedía que no pudieran ver, esto que es natural cuando se tiene esa bendición de ver no se valora, pues el ver es para percibir, convencer al alma y para cambiar.

En lo médico cuando alguien está al borde de llegar al coma se pudiera decir que está en estupor, es decir con sus funciones disminuidas, y solo con el dolor los pueden hacer salir de ese estado al paciente, esto es beneficio por evitar que avance su problema. En lo espiritual quien llega al coma es porque difícilmente puede regresar al camino y se está eliminado.

Israel cometió un grave error y nosotros no debemos repetirlo, tenemos que dejar de ser presa de otros maestros pues nos lleva a no buscar a Dios y con el peligro de estar estúpidos o sin hacer la funciones propias en el evangelio, dejando pasar toda la bendición de Dios, cometiendo el mismo error de Israel, por el cual como gentiles se nos dio la oportunidad de salvación, de ser remanente y no debemos dejarla pasar.

miércoles, 4 de julio de 2012

Entrando en su reposo


Heb 4:4  Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. 5  Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. 6  Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, 7  otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo:
                  Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones.
8  Porque si Josué les hubiera dado el reposo,(E) no hablaría después de otro día.
9  Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. 10  Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. 11  Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.
Heb 4:12  Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
13  Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Cuanto necesitamos entrar en el reposo de Dios, porque cuando no se alcanza lo normal es tratar de hacer las cosas a nuestra manera, y se vuelve una batalla que aparentemente no termina, sino hasta que acaba la cuerda o la batería. Solo entonces es cuando podemos mirar las cosas como son, de la manera que el Señor quiere, a veces para que nos entristezca y nos mueva a cambios que nos ayuden en nuestra vida cristiana.

La presión que podamos sentir en cada situación de la vida nos puede hacer caer en una desconfianza no declarada de Dios, o confiar en nosotros mismos, y perder por completo la fe y la bendición de caminar y pasar el desierto y entrar en otra tierra de bendición. El desierto sacó en el pueblo de Israel sus instintos de esclavo, su verdadera forma de ser y su incredulidad quedó manifiesta. Moisés trató de que el pueblo alcanzara la fe y confianza que el tenía pero parecía que era en vano.

La mayor parte del pueblo de Dios no entraba en su reposo por cuanto no se alcanzaba a ver al Señor como verdadero reposo, a pesar que la ley les obligara, y este reposo era necesario antes de entrar a la tierra prometida, lo que sugiere que el primer reposo para el pueblo era necesario para alcanzar el segundo que era el de la conquistar y establecerse en la tierra prometida.

El primer reposo era necesario entrar en él, la mejor oportunidad esta en la fe, la cual se debe volver en la única alternativa válida para reposar, pues mientras actuamos en nosotros mismos estaremos estancados y no podremos conquistar, no podremos vencer como el Señor quiere, por esto la obligación se transformó en juicio cuando no quisieron obedecer en buscarlo.

El incrédulo no puede acceder al reposo de Dios, y por más que crea que está haciendo las cosas bien (quizá religiosamente), no tendrá seguridad de tenerla, por esta razón la confianza de la fe es clave. La ley dada por Moisés al pueblo no fue suficiente (estaba normada por el día sábado como reposo para buscar a Dios en Exo_20:8-11), porque obligaba al pueblo a tener el espacio de tiempo para buscar al Señor, esto tendría que servirles para alcanzar reposo; sin embargo al pueblo le fue para pleito por no querer obedecer, y era obvio que no querían buscar a Dios, por esto solo los que creyeron de esa generación pudieron entrar, los incrédulos solo se podían quejar de todo porque el desierto hace despertar la carne.

El mismo Moisés por quien el Señor les dio la ley, no pudo resistir la tentación de querer hacer más de lo que estaba a su alcance, por esto su suegro Jetro, le recomienda que delegara parte del trabajo, pues se le estaba olvidando el reposo y ese mismo pueblo a quien servía sería el que evitaría entrar a la tierra prometida.

Entonces, ¿de cuál reposo está hablando el nuevo testamento? El reposo del Señor va más allá del reposo que tendremos un día junto a él al dormir o morir y al establecer su reino eterno (donde tendrá plena expresión), sino también en el reino en nosotros que debe sustentarnos para darnos igual la seguridad de que estamos seguros bajo su gobierno hoy.

Mucha gente no quiere el gobierno de Dios, y queremos hacer lo que nos da la gana, pero esto es no haber salido del desierto, porque el desierto debe servirnos para afirmarnos, para que creamos, para que esta fe nos haga ver las cosas como reales, y no como una religión. El reposo de Dios viene porque somos puestos en un lugar donde estamos cubiertos por el Señor(Jesús nuestro reposo), donde tenemos confianza que las cosas vendrán para favorecernos y que aunque haya adversidad el Señor estará con nosotros para hacernos pasar.

La justicia por la palabra. Para la desobediencia en el desierto que no nos deja entrar en su reposo está La palabra de Dios, que es viva y Eficaz de energes del gr. trabajo interior, porque la obra no es de afuera hacia dentro, sino por dentro hacia afuera. El ser viva la palabra es porque se mueve, y obra en nosotros aunque no lo identifiquemos como algo tangible, es lo más real que hay porque llama a lo que no es como si fuera. En la trinidad es el verbo de Dios la palabra que creó todo, el verbo es Cristo (Jua_1:1). Siempre ha estado para ayudarnos y cambiarnos.

La desobediencia de no entrar en ese reposo nos hace entrar en el efecto judicial de la palabra de Dios que es como una espada de dos filos. La espada corta y esto es porque el Señor necesita que algunas cosas sean cortadas, no apartadas, no atenuadas, sino cortadas. Ser cortadas es porque no existe otra opción para corregir, pero para hacerlo no es a través de métodos humanos, sino por la espada del Señor que es su palabra que viene no para matarnos sino que lo primero es restaurar nuestras vidas.

Cortar no es suficiente sino que debe entrar a la profundidad que deba penetrar (la ley humana es externa y no cambia por dentro), la espada de justicia humana cuando se aplica correctamente detiene, pero no restaura, porque alguien que es condenado durante el tiempo que permanece en la cárcel difícilmente lo restaurará. La dificultad que tenemos es que no distinguimos lo que es del alma y del espíritu, pero no el Espíritu Santo, sino el nuestro. Necesita penetrar para que nos ayude a entender hasta donde los huesos se articulan (así nos enteramos cómo funciona en nosotros lo malo y es cortado); también debemos saber distinguir y juzgar nuestros propios pensamiento, así como los sentimientos. Las derrotas al no distinguirlos o no discernir correctamente, nos puede meter en conflicto y no entrar en el reposo del Señor.   

Todo está a la vista de Dios, nada se esconde por esto si desobedecemos y no queremos entrar en su reposo, él lo sabe. Si es así deberíamos movernos al cambio y que la palabra haga su obra en nosotros. Por esto que bueno es que la espada pueda penetrar en nosotros porque no será para matarnos sino para que entendamos y pueda cortar donde deba hacerlo lo que nos está haciendo daño para no entrar en el reposo del Señor. No debemos estancarnos en nuestros propios pensamientos y sentimientos creyendo que son los de Dios, porque si no entramos en su reposo corremos peligro que nos desechemos nosotros mismos. Es misericordia lo que el Señor nos hable con su palabra porque nuestro Señor Jesús no quiere que seamos descalificados, sino que entremos a la abundancia.

jueves, 28 de junio de 2012

Aprovechemos la debilidad



2Co 12:7 Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca.
   8 Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí.
   9 Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.
  10 Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

La especie humana es puesta según la ciencia como si hubiese evolucionado en el tiempo y va quedando o sobreviviendo lo más fuerte, lo más apto, lo mejor, y este concepto es aceptado por muchas personas, aun por el cristiano, como si dependiera exclusivamente de nosotros y no de Dios la subsistencia o crecimiento, considerando que existe un plan para el hombre y la creación.

Nadie quiere verse débil, ni tampoco sentirnos impotentes, sino por el contrario queremos aparentar fortaleza y poder. En el Señor comenzamos a experimentar que en las cosas que nos creíamos fuertes tenemos que ser vencidos, porque de lo contrario el Señor no tendría nada que hacer con nosotros, y posiblemente donde creemos que tenemos ventaja es donde nos puede vencer el enemigo y el Señor quiere tomar esa debilidad a su favor. El fuerte o autosuficiente está limitado de recibir ayuda del Señor por no tener espacio para crecer, pues ya topó.

Aprender a aprovechar esa debilidad es una tarea importante, sin temor a creer que nos volveremos inútiles, sino que es la oportunidad de ser ayudados a obtener un estado espiritual mejor y satisfactorio que proviene de nuestro Señor Jesús.

El límite de la mejora. (Job_16:6-8) Cuando se quiere mejorar algo, se parte de lo está disponible, y así encuentra el Señor nuestras vidas y en muchas áreas tiene que construir con lo que tenemos porque sabe que no hay oportunidad, o mejor dicho no le permitiríamos destruir lo que existe para volver a construir. El proyecto del Señor para nuestras vidas está dado pero depende si lo aceptamos o no, y él es quien evalúa si lo que tenemos es lo que desea en nosotros.

La autosuficiencia normalmente ocurre en las áreas claves donde creemos tener fortaleza, por esta razón donde tenemos menos avance es precisamente ahí. Job se quejaba y esto no le beneficiaba, ni tampoco cuando callaba porque si no entendemos que el Señor está obrando tendremos un gran conflicto, pues no era para menos lo que estaba viviendo.

Job miraba como había sido fatigado (heb. Laá: cansar o disgustar), y tenía dos efectos de esto: el cansancio físico, pero también el disgusto y desaliento que llega con un cansancio mayor que el físico. Lo que no se alcanza a mirar es que se está derribando toda la fortaleza que vendrá a permitir, espacio para volver a construir mejor de lo que era antes, ese fue el fin de Job, pero si hubiéramos visto a Job antes nadie se hubiera atrevido a decir que necesitaba nada que derribar pues era próspero, ayudador, consolador, etc.

Muchas personas no entenderán y testificarán en nuestro rostro pensando que ese derribamiento es por algo malo que hemos hecho, por pecado, era esto lo que no entendía Job, que no sabían que era una prueba grande de reconstrucción total.

Si creías que antes fuiste fuerte no lo eras. (1Co_1:25-29) Una verdad de Dios es que Él es fuerte, nosotros nunca lo hemos sido, porque desde antes según las normas humanas no hay entre nosotros sabios, influyentes, ni de buenas familias (no vale y es creado por el hombre), esto lo decía a través del apóstol Pablo, porque quizá algunos querían hacer prevalecer una fortaleza que nunca tuvieron.

Este es el principio para el cambio, es decir reconocer nuestra debilidad desde antes, es algo duro pero es la realidad que debemos enfrentar para que podamos ser útiles al Señor y que pueda usarnos porque el Señor nos llamó así, sabiendo que nos creíamos ser algo.

El plan de Dios es que seamos nosotros los que avergoncemos a los fuertes, al hombre fuerte, pero esto no es posible si creemos que tenemos fortaleza y vamos con nuestras propias fuerzas, entonces no serán suficientes y seremos avergonzados. El plan es que los que no somos importantes para el mundo, o los que no significan nada -como muchas veces se ve al cristiano- tengamos las soluciones y el poder de Dios. Las mismas autoridades si no buscan el poder de Dios no podrán tener buenos resultados, y el cristiano con el poder de Dios tiene soluciones para esta sociedad pero en el orden de Cristo Jesús.

Viviendo entre el poder y debilidad. (2Co_12:7-11) Somos fuertes en el Señor cuando cumplimos su plan, cuando no estamos dispuestos quizá no tengamos esos beneficios, o posiblemente no sea el tiempo. El apóstol Pablo sentía que el Señor lo hacía aterrizar, porque venía un mensajero de Satanás que venía a abofetearlo, a pincharlo con ese aguijón para que volviera a sentir la debilidad que como hombre tenía. El peligro es entonces –dado que no se lo permitieron al apóstol no digamos a nosotros- que si sentimos y vemos el poder de Dios en nuestro servicio a Dios, llegar a sentir que es nuestro o que nos lo han dado en propiedad y que al final nos acostumbremos y creamos que ya lo teníamos.

¿Por qué el Señor quiere hacernos sentir débiles en alguna área de nuestra vida aunque recibamos de su poder? Existen varias razones que nos pueden meter en peligro:
1.       Para protegernos de la opinión ajena y que nos pueda destruir metiéndonos orgullo, al final el aguijón desinfla, y hace que en todo tiempo veamos que somos nuestros pies de hombre.
2.      Para que dependamos del Señor es necesario que reconozcamos su gracia como suficiente para nuestras vidas, aunque nos sintamos bien humanos, bien débiles, debemos saber que el Señor enviará su poder y será él el fuerte en nosotros. Dependemos del Señor y no lo debemos olvidar.
3.      Para que podamos gloriarnos o presumir  en la debilidad, sabiendo es así como el poder del Señor vivirá en nosotros. En lugar de avergonzarnos la debilidad la veremos como nuestra garantía de poder.

Cuando nos sentimos débiles en realidad es cuando somos fuertes, y de esto debemos sacar provecho, pues no debemos sentirnos derrotados, sino presumir de esa debilidad, la que otros esconden a nosotros no nos debe avergonzar. Bendito sea el Señor por su gracia poderosa.