lunes, 28 de octubre de 2013

¿POR QUÉ SE QUITÓ EL DELEITE?

Texto: Ezequiel 24:15-27

15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 16 Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas. 17 Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados. 18 Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado.
19 Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces? 20 Y yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: 21 Dí a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada.
22 Y haréis de la manera que yo hice; no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto. 23 Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros. 24 Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor.
25 Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus hijas, 26 ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias. 27 En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.

Existen situaciones que miramos como muy desagradables, no buenas o hasta trágicas en las vidas de las personas, como en esta porción la muerte de la esposa del profeta, y en este tipo de eventos no nos imaginamos que exista la posibilidad de alcanzar a salir fortalecidos por ser la oportunidad de expresarse y en el dolor podamos quitar el peso de culpa y recibir consuelo de Dios y esto al mediano plazo ayudar a una mejor manera de vivir.
Todo ser humano debe tener la oportunidad de descargar todo lo que le agobia, y así como en lo material que nos deshacemos de la basura no necesariamente que no tenga valor), cuando esto no ocurre puede llegar a existir acumulación de cargas y en un momento se vuelva obligatorio hacerlo para que así podamos alcanzar toda la bendición de Dios.
El problema casi siempre del ser humano que aunque tenga el conocimiento de Dios, nos cuesta descargarnos y librarnos de la culpa de nuestras acciones equivocadas o pecados delante de Dios. Casi siempre no estamos reconociendo nuestras faltas o estamos tratando de dejar para después, es por esta razón que el Señor tiene que dar a Judá una señal (aunque se volvió tardía), para dejar en evidencia y darnos enseñanza hoy de ese descuido en sus vidas.

EZEQUIEL: LA PÉRDIDA DE SU DELEITE DE GOLPE
Las pérdidas sin aviso sin duda son las peores que se pueden dar, puesto que no se espera y por lo tanto no se está preparado para soportarlas, y aunque ese no es el plan de Dios para nosotros puede existir la necesidad obligatoria que sea de esta manera. Lo que espera el Señor es que podamos ir limpiando y botando nuestras cargas.
El profeta Ezequiel tuvo que servir de ejemplo a este pueblo del alejamiento de Dios, de la indiferencia, y de la falta de perdón, que es el único que libera de toda culpa al hombre y le permite vivir de una manera feliz en la tierra.
Fue dura la experiencia del profeta para enseñarle a todo un pueblo y a nosotros, lo que sucede cuando perdemos el derecho de llorar y hacer duelo por las pérdidas. Le fue quitado su deleite de golpe, en un abrir y cerrar de ojos de la mañana a la tarde había muerto. Ezequiel le amaba y la estaba perdiendo sin más ni más, sin preguntar por qué. La pérdida del deleite de sus ojos lo pudo soportar porque su deleite superior era el Señor, no de palabra sino de manera real, sin embargo su amor por su mujer era grande y no expresar su sufrimiento era algo duro.

UN EFECTO SEVERO PARA UN JUSTO
Se le dio mandato de no lamentarse, ni llorar ni que corriera lágrimas, todo esto es una manifestación del dolor y que se vuelve un escape, algo que le hubiera permitido ser consulado y liberado por Dios, porque solo él puede hacerlo de manera efectiva para quien lo permite.
Se le dice que gima en silencio como si estuviera muerto, esto es realmente un gran desafío pues no posible hacerlo, pero en la realidad el pueblo lo había logrado pues tantas desgracias en su vida espiritual por las que tenían que gemir y no lo hacían; había sufrimiento pero no lo expresaban, porque a veces las personas se hacen fuertes donde deberíamos ser débiles y viceversa. La indiferencia en los eventos graves de las familias y no se evalúan como trágicas, sin embargo la pérdida material tiene un impacto grave en el mundo moderno.
Ezequiel tenía que vestirse como siempre, sin demostrar luto, sin cubrirse el bigote, sin quitarse los zapatos, sin comer lo que se reparte en el duelo. La frialdad ante algo que no se podía quedar indiferente, esto es justamente lo que pasa hoy día, existe frialdad a las pérdidas importantes, que se tenía que hacer reaccionar y no lo hicieron, pues habían dejado a Dios y entonces no hay forma de reaccionar normal como cristiano aunque se tenga el rótulo religioso el cual no sirve de nada.

PARA EL PUEBLO ¿QUÉ SIGNIFICABA ESE PROCEDER DEL PROFETA?
Esta era la pregunta de la gente pues al ver la indiferencia del profeta no podían decir que no amaba suficiente a su mujer o que estaba esperando su muerte. Entonces les respondió que lo que significaba era que perderían las cosas mejores que tenían y que por supuesto no se daban cuenta que las tenían por el Señor. Mientras no sean tocados esos deleites parece que todo está bien aunque no sea así, pero el Señor quería que supieran que no había escapatoria, no existía preferencias pues aprenderían a que supieran que él es el Señor y Dios de todos los demás deleites.
En Ez 24:21 y en Ez 24:25 nos habla de lo que el Señor haría con ellos o visto de otro modo esto es lo que nosotros tenemos y no deberíamos perder (si no sustituye al Señor como deleite); si esto no se valora así podemos llegar a perderlo y la culpa vendrá a nuestras vidas, y en este caso que nos dieron oportunidad de llorar y expresarse sería un verdadero sufrimiento.
En primer lugar el santuario sería profanado, lo cual más que el efecto ritual es la no manifestación de Dios en ese lugar, el templo era un lugar donde se puede estar y no necesariamente estar con Dios. De igual manera su fortaleza (sus muros), que hacía que estuvieran confiados, por la ventaja que ofrecía; asimismo el gozo de su gloria, lo que estaba diciendo es que no verían la manifestación de Dios en ese lugar (no digamos la manifestación en sus vidas).
El deseo de sus ojos también serían quitados que habla de todo lo que tenían y les ofrecía placer, algunos no podrían ver esto hasta perder a sus seres queridos. Y también le dice que perderían el anhelo de su alma, y esto es no tener esperanza en esta vida, y ¿cómo seguir adelante en la vida con tanta pérdida sin ninguna esperanza?
Esperar el último momento agravaba la situación pues al llegar a estas pérdidas no se podrá tener salida del pecado y la maldad. El Señor sabía que en medio de la dificultad y del movimiento en la cautividad no se les permitiría llorar y hacer luto, sino que gemirían o se quejarían unos a otros. La culpa consume cuando no se escapa como llanto y luto de arrepentimiento a Dios, esto les haría sufrir mucho más en esa condición.

Con esto podemos decir que debemos pedirle al Señor que sea nuestro verdadero deleite para que toda pérdida sea superable (si el Señor lo crea necesario), y para que toda petición y bendición cumplida no nos aparte del Señor.

martes, 22 de octubre de 2013

CUIDEMOS DE NO EMPUJAR LA MALDAD

Texto: Ezequiel 9:1-11
1 Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir. 2 Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al altar de bronce. 3 Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano, 4 y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.
5 Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. [6 Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo. 7 Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, y mataron en la ciudad.
8 Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé yo solo, me postré sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿destruirás a todo el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén? 9 Y me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado Jehová la tierra, y Jehová no ve. 10 Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas. 11 Y he aquí que el varón vestido de lino, que tenía el tintero a su cintura, respondió una palabra, diciendo: He hecho conforme a todo lo que me mandaste.

Gran parte de las escrituras en el antiguo testamento nos hablan de las consecuencias de dejar al Señor, así como de las bendiciones que se reciben cuando le seguimos y obedecemos. Cuando estudiamos las escrituras podemos decir que el Señor nos quiere alertar de esas consecuencias, aunque no quiere que le sigamos por temor a un castigo, sino por convicción y amor .
La situación era tan grave en que no quedaba opción para el Señor que intervenir con juicio sobre Israel, para muchas personas esto parece que hoy día no es creíble que pueda hacerlo, pues existe una idea que el Señor está  obligado a controlar todo a favor del hombre sin importar cómo quiera vivir, si  alejado y ofendiéndole.
La visión que el profeta Ezequiel recibió de parte del Señor acerca de lo que vendría para Israel, era dura con el escribano con tintero en su cintura entre seis verdugos que traían instrumento para destruir. Esta situación era muy difícil pues el escribano marcaría en la frente a aquellos hombres que gimen, que se quejan por las abominaciones que se hacían en Israel y si vivían así eran librados de la muerte, esto es todo lo contrario de lo que pasará en la tribulación, donde serán marcados los rendidos al enemigo.
Esta era una señal importante porque si hoy también marcaran en la frente a los que de verdad se quejan delante de Dios (los inconformes del mundo y de los impíos), por esta situación estaríamos en graves problemas, porque lo que se trata más bien es de apartarse de esos males a como dé lugar, y además de no gastarnos el tiempo suficiente en interceder por esto males.

MANIFESTACIÓN DE LA MALDAD
La situación que se vivía es lo mismo que hoy vemos en nuestra sociedad:
Sangre que es igual a violencia en nuestra tierra, en nuestro país no existe lugar donde no se cometan homicidios, y lo grave es que nos parece algo normal, aunque haya preocupación, pues lo que existe es alarma pero sin ayudar en el origen de los problemas para dar solución.
La ciudad llena de perversidad, de injusticia. Estirar, esparcir, doblar o desviación, es el significado de la palabra hebrea natá, que habla del accionar lo malo, de estirar la mano como quien pide algo a cambio. Las personas no eran rectas sino desviadas en su proceder. Esto es lo que podemos ver en muchos lugares y esto también se puede replicar en nuestras propias familias.
Estas son manifestaciones primarias y que tienen muchos hijos o derivados de la violencia y la injusticia, y se quiere controlar reprimiendo el efecto pero sin llegar al origen de éstas. Tenemos algunos falsos remedios como la educación, y aunque sea más aceptada no es la solución al corazón malo.

EL ORIGEN DE ESOS MALES
El Señor habla de las causas que ocasionan esos males a través de lo que la gente decía en Jerusalén. Sin duda al referir estas causas según el pueblo llegamos a inferir lo que en realidad estaba pasando; de manera indirecta nos damos cuenta, principalmente cuando desplazamos nuestra responsabilidad a otros, esto se da porque no queremos ver nuestras propios problemas. Al decir estas cosas mueve hacia actuar mal, y nosotros debemos cuidarnos de no decir estas cosas porque son muestras de tendencia a permitir al mal.
¿Qué han dicho?
El Señor ha abandonado esta tierra. Esto quiere decir que si estamos viviendo las consecuencias de nuestros errores y al no aceptarlos comenzamos a decir que el Señor no se acuerda de nosotros. Esta es una causa común que dice la gente que no conoce al Señor pero también el cristiano lo dice como: el Señor no se acuerda de mí me ha abandonado, o así me quiere tener el Señor. El hombre se aleja del Señor y quiere seguir teniendo toda su bendición no importando cómo viva, este no es el plan de Dios.
El Señor no ve lo que está pasando. Esto es como si realmente nosotros somos justos y los demás injustos y por lo tanto si el Señor estuviera viendo nos ayudaría de las situaciones que atravesamos. Alguna gente dice que el Señor deja o no interviene en lo que pasa en sus vidas y por eso lo quieren hacer responsable de todo. Esto es como que el Señor no atiende y mira lo que está pasando en las vidas.

NO VAN QUEDANDO OPCIONES
Haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas, esto es que de acuerdo a sus acciones el Señor les pagaría, es decir lo que merecían por sus injusticias. Algunos creemos que el Señor es injusto con nosotros pero realmente si nos pagaran conforme a lo que merecemos no estaríamos vivos para quejarse.
El Señor por esto les pide a los seis verdugos que no perdonara su ojo para cumplir su justicia, el ojo es lo que nos da sentimiento y que nos puede hacer actuar contrario a lo que el Señor nos manda hacer. Estos verdugos tenían que actuar sin misericordia, casi sin ver. Este juicio tenía que comenzar por el santuario con sus sacerdotes, es decir con lo más alto de la autoridad y no importaba si morían en el templo, era entonces algo urgente para parar los efectos.
Para estar marcado hay que quejarse y no conformarse de lo que se vive y de las cosas perversas, las torceduras que como hombres se hacen. Si estamos acostumbrados a ver y vivir en medio de la sangre y la perversidad sin que nos afecte, si esto es así podemos estar en problemas.
Quizá creamos que el escribano nos marcaría pero en realidad no estemos en el nivel de Ezequiel que tuvo que pedir por el remanente para que no fueran eliminados todos que solo era él en ese momento. Que el Señor nos ayude a no conformarnos sino que no nos acomodemos a este mundo, que no sintamos que este es nuestro lugar y comencemos a buscar lo que busca el mundo.

lunes, 14 de octubre de 2013

NO BATALLAMOS SEGÚN LA CARNE

Texto: 2 Corintios 10:1-6
1 Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros;
2 ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne.
3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;
4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
6 y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Sin duda la forma de comportarse con los demás es importante en todas nuestras relaciones, pues siempre debe haber un equilibrio para que lo que hacemos o queremos influir sea aceptado y no rechazado. Este podría ser una preocupación del apóstol porque como ministros del Señor quisiéramos hacer su obra sin el impedimento humano, el de nuestra misma personalidad, de manera que no exista estorbo y así poder tener efectividad en la obra del Señor.

Por esto el apóstol habla de su comportamiento cuando estaba en presencia de los hermanos de Corintio, y decía soy humilde con ustedes en persona, no me presento con mucho ánimo o fuerzas para imponerme a ustedes por mi condición de apóstol, ni tampoco el de darse un lugar alto como tal, sino más bien iba de bajo perfil, esto por supuesto para no estorbar la obra en aquellos.

Al contrario cuando está ausente dice el apóstol soy osado, confiado en el ejercicio de su ministerio y en la autoridad que le había sido dada por el Señor, ejerciendo el valor que debía tener para esa labor tan dura, esto era más fácil porque quizá no había ninguna distorsión de su presencia. Aunque en la práctica también vemos frecuentemente que quienes se oponen no aceptan la personalidad de ningún ministro aunque sean verdaderos pues no los distinguen.

DISPUESTO A USAR DE OSADÍA
Parece que la forma de proceder que prefería el apóstol era el de humildad pero también estaba dispuesto a comportarse de otra manera para otro tipo de personas que lo estaban tratando como si anduviese según la carne, esto quería decir que no le reconocían como apóstol y esto tenía que cambiar para que no contaminase a otros. Normalmente cuando cristianos no reconocen autoridad porque menosprecia al ministro no solo se queda en esa persona sino que existe una necesidad de transmitir su sentir lo que viene a contaminar a otros.

Pablo suplica no tener que ser osado con un proceder valiente en contra de la gente que lo calificaba de carnal, estas personas hacían juicio sobre su proceder porque nunca estaban ni estarían satisfecho del ministerio de otros, consideraban la palabra del apóstol menospreciable, y nos podemos preguntar ¿si un cristiano no soporta la palabra o no la considera buena, cómo podrá crecer en el camino del Señor?

NO PELEAMOS CON LA CARNE AUNQUE ANDAMOS EN ELLA
Esta es una aseveración de cómo le tocaba hacer la obra al apóstol, aquí la parte del soldado o del guerrero y de cómo debe ser su actitud y lo que debe aprender a soportar.
El apóstol tenía que soportar la carne en todo pues no tenía las comodidades que hoy tenemos, sino que le tocaba caminar, y hacer un gran esfuerzo en su carne para la obra de Dios, aun trabajar para mantenerse, lo que lo hacía vivir en lo más bajo como si no gozara de lo más alto cuando tenía las revelaciones de Dios. Hoy también muchas cosas se hacen con las fuerzas de la carne, con el músculo, superando las cosas que limitan nuestro caminar, así también los deseos de la carne para que sea puesto al servicio de Dios.

La carne no es mala en cuanto a lo físico y al nexo para conectarnos con lo material, andamos en la carne pues tenemos que hacer lo que los demás hacen, tenemos las mismas necesidades que los demás (no era un superhombre), pero cuando somos atacados y puestos en dificultad también somos tentados a responder con la carne, pero es aquí donde lo espiritual supera a lo carnal, no dándole cabida ese tipo de deseos, no usando lo que otros usan para defenderse o para querer hacer la obra de Dios. Todo aquel que quiere hacer la obra de Dios tiene que renunciar a usar los recursos que la carne puede poner a disposición, y esto tiene que comenzar con su propio cónyuge y su familia.

LAS ARMAS DESTRUYEN FORTALEZAS
Después del guerrero se habla de las armas que usa, y aquí el apóstol no viene a amenazar a estas personas que los han evaluado carnalmente, porque para el carnal todo es carnal, aunque diga lo contrario no puede llegar más que a conclusiones equivocadas.
No tenemos todavía un cuerpo espiritual glorificado, aunque las potestades a la hora de ministrar nos consideran completos, aunque no lo somos. Pero además nos han dado armas o herramientas que nos sirven para pelear, estas solo el Señor las puede dar. Las armas son espirituales y no carnales esto porque la batalla no es carnal, lo espiritual es primero.
Las armas espirituales llegan para hacer una labor muy importante, no es para matar el cuerpo, sino lo carnal que no deja que el Espíritu gobierne nuestra vida. Para aquellos que el apóstol estaba dispuesto a ser enérgico, tenían una fortaleza alrededor que era necesario que fuera derribada, demolida, destruida.
Las fortalezas son levantadas por nuestra condición carnal, para no permitir que el Espíritu haga en nosotros lo que tiene para nosotros. Algunos cristianos pueden estar pensando en una oposición sobrenatural, pero esas fortalezas son levantadas por nuestra carne, echando mano de nuestro intelecto y capacidades humanas que quieren sustituir la vida espiritual.
No es fácil detectar si levantamos fortalezas, pero debemos siempre preguntarle al Espíritu si no estamos oponiéndonos sistemáticamente a la ministración del Señor. Las fortalezas es la oposición que puede ser de diferente tipos pero principalmente es contra el conocimiento de Dios, y de esta manera ese conocimiento no llega a causar ningún impacto sobre nuestra vida. En otras palabras si queremos saber si tenemos fortalezas contra Dios, otro indicador es si nos sentimos estancados. Dos formas de fortalezas muy comunes en las que opera nuestra alma:
1. Levantando argumentos, esto significa la cualidad de ser calculadores, que podemos computar y en ese cálculo sentimos que superamos la propuesta de Dios. Cuando creemos que somos más inteligentes que el Señor dice, y que analizamos, y sentimos que tenemos control según nuestro cálculo. Estos cálculos es un caminar paralelo que está lejos del Señor.
2. La altivez hace presumir de dos tipos de cosas, las materiales que en este tiempo sigue haciendo diferencias para algunas personas, pero también lo espiritual y llegar a pensar que tenemos un mejor trato que el otro, así podían estas personas creer que estaban más altos que los demás, aun que el apóstol Pablo. Hoy que leemos sus epístolas podemos darnos cuenta fácilmente que estaba mucho más alto en el servicio y revelaciones que cualquiera de nosotros. Las personas en altivez en Corintio le conocían cara a cara y conocían sus defectos externos, y esto les afectaba al extremo de menospreciar su palabra.
Las armas de poder en Dios debe ser usada para capturar y llevar cautivo todo pensamiento para que no venga a iniciar fortalezas en contra del conocimiento de Dios. Esto es lo que hace el Señor y también lo quiere hacer con nosotros, para que ese pensamiento no pase a más, sino que al ser llevado a Cristo se acabará su efecto.

El apóstol no estaba pensando en castigar a nadie puesto que les dice que una vez que estemos seguros que tienen una completa obediencia, entonces estará listo para castigar toda desobediencia. En otras palabras las armas no son para destrucción, sino para ayudarnos a que no haya oposición para el conocimiento y la transformación del Señor en nosotros.