viernes, 21 de junio de 2013

QUE EL DESIERTO NO SEA EN VANO

Texto: Deuteronomio 29:1-20 (RV1960)
Dt 29:1 Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que concertó con ellos en Horeb. 2Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a toda su tierra, 3las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales y las grandes maravillas. 4Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír. 5Y yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie. 6No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra; para que supierais que yo soy Jehová vuestro Dios. 7Y llegasteis a este lugar, y salieron Sehón rey de Hesbón y Og rey de Basán delante de nosotros para pelear, y los derrotamos; 8y tomamos su tierra, y la dimos por heredad a Rubén y a Gad y a la media tribu de Manasés. 9Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis. 10Vosotros todos estáis hoy en presencia de Jehová vuestro Dios; los cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los varones de Israel; 11vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de tu campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tu agua; 12para que entres en el pacto de Jehová tu Dios, y en su juramento, que Jehová tu Dios concierta hoy contigo, 13para confirmarte hoy como su pueblo, y para que él te sea a ti por Dios, de la manera que él te ha dicho, y como lo juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob. 14Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, 15sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros. 16Porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por las cuales habéis pasado; 17y habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo. 18No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo, 19y suceda que al oír las palabras de esta maldición, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez quite la sed. 20No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y se asentará sobre él toda maldición escrita en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo;

El pueblo de Israel antes de salir del desierto fue juramentado con un pacto porque trataba que el desierto no pasara solo como una experiencia sino que fuera un cambio en la vida. De igual manera el cristiano debe tener claridad que la experiencia del desierto que pudo haber traído sufrimiento no debe solo ser parte del pasado sino que se vuelva en cambios permanentes en nuestras vidas.
A pesar de esto muchos desiertos no tienen los resultado previstos por el Señor, echando a perder de nuestra parte ese plan. El pacto tenía bendición de prosperidad en todo lo que hicieran, esta era confirmación como su pueblo, sin embargo quien no cumpliera sería borrado y quitado y sufrirá de las plagas y enfermedades pues el Señor no le perdonaría.
La advertencia para no fracasar estaba basada en ser verdadero seguidor del Señor, y un síntoma muy claro es que si alguien siente una falsa bendición, o una falsa sensación de satisfacción en el evangelio que les lleva a hacer sentir comodidad, confiados de que la manifestación de bendición continuará aunque no se cumpla el pacto. Así hoy puede alguien sentirse y aun decirlo repetidamente bendecido pero solo en lo que nosotros queremos y no en lo que el Señor nos quiere bendecir, porque lo material es una parte de la bendición y tampoco es un buen indicador de bendición.
USTEDES HAN VISTO
En Egipto, ustedes vieron pruebas, señales, grandes maravillas, el pueblo miró todo lo que había hecho el Señor para sacarlos. El cristiano sabe que el Señor ha hecho muchas cosas para sacarnos del mundo, pero es necesario que no olvidemos todo lo que hizo, esto es solo para los que han salido del mundo, quienes todavía permanecen no alcanzan a ver todo lo que el Señor hace por nosotros.
Mucho cristiano tiene una memoria corta, humanamente hablando, y no recuerda lo que Dios ha hecho por él; esto es grave pues nos deja sin ningún temor a él, pues podemos llegar a tener en poco su obra, como aquel hijo desagradecido que no puede ver el esfuerzo (en este caso humano), que su padre o madre ha hecho por su vida. Hay quienes esperan cada vez cosas mayores pero no existe ni una pizca de compromiso.
ENTENDEMOS LO QUE HIZO EN NOSOTROS
Para entender debemos tener corazón, ojos para ver más allá y darnos cuenta, y oídos (heb. ozén) para atender y obedecer (heb. shamá) v.4. Para quienes no están en el Señor de corazón no pueden tener esa capacidad.
La evidencia: el Señor les dio vestidos y calzado que no envejecieron, no habéis comido pan ni bebisteis vino ni sidra, llegando hasta este lugar les dice Moisés y todavía con esas desventajas, pelearon y derrotaron a sus enemigos.
La interpretación de todo eso: Toda esta evidencia no es clara para ellos, están en la bendición y no la ven. Esta bendición es de muchas formas, podemos señalar lo que es muy claro:
Te cambié la comida: no te di pan sino maná. Esto nos habla de las lecciones de vida pues no solo de pan vivirá el hombre, hoy esto es también una realidad pues el maná representa el verbo de Dios que es Cristo, y que es suficiente para saciar cualquier necesidad.
No vino ni sidra: el desierto es precisamente no solo la escasez de agua comida y las cosas que dan comodidad, sino también de lo que nos medios e instrumentos que facilitan pecar. Muchos están en un desierto pero este no hace su efecto porque se ingenian para seguir pecando, pero quien verdaderamente está en un desierto está limitado de esos medio para pecar, Israel no tenía vino ni sidra, lo que hizo abstemios obligados a quienes tenían ese falla. Algunos desiertos son para limitarnos pero padres, cónyuges, etc. entorpecen el proceso.
Victoria sobre: A pesar de no tener las mejores condiciones para la guerra sin embargo pudieron vencer sobre Sehón que significa tempestuoso, Hesbón que significa estratagema, inteligencia o razón, Og (girar) rey de Basán (serpiente que domina las profundidades del mar), esto nos habla de las victorias que les permitió tener sobre la violencia física, la inteligencia del mal, y sobre el dominio que gobierna el mundo.
Existe casi siempre mayor atención a lo que nos falta y no en lo que tenemos, pues Moisés les señala que ni la ropa ni los zapatos se les acabó, la ropa estiraba si engordaban (contradictoriamente se puede ganar peso en el desierto), las prendas se adaptaban a ellos si los pies se deformaban con juanetes los zapatos también. Esto es una bendición que aunque parecen pequeñas son importantes porque nada de lo básico les faltó, y había motivos para agradecerles.
LA CONFIRMACIÓN DEL PACTO, ¿PARA QUÉ?
Para quienes estaban alejados de Dios o tenían intención en el corazón de hacerlo, era necesario acercarlos, rescatarlos a través del entendimiento, aclarando lo que realmente había hecho, y así tener claridad del pacto que estaban haciendo. La raíz de amargura y veneno puede salir de lo que se ha vivido en el desierto y eso nos puede eliminar, tenemos que salir sanos y sin queja, si se mira el desierto como maldición o como castigo podemos caer en esa hiel y ajenjo.
Para entrar a la tierra prometida y tener prosperidad era necesario cumplir este pacto, capitalizar lo espiritual; todo aquel que no había entendido ese pacto pudo conocer de parte de Dios a través de Miosés lo que tenía que significar para cada uno de ellos. Así también para nosotros quizá nos sacarán como una sola tanda del desierto pero no necesariamente porque hemos aprendido la lección sino porque se acabó el tiempo. Esto era lo que pasaba con Israel, salían y el pacto trataba de emparejar y asegurar que no fallaran al salir del desierto.

Para el que persistía en creer que aun con este juramento que llevaba maldición al no cumplirlo, y pensaba que aun no haciendo lo correcto, todo le saldría bien, el Señor se pronuncia y dice que no le perdonará por estar advertido y tener juramento, exponiéndose a ser borrado como cristiano. Lamentablemente hoy parece que hay más temor en no alcanzar bendición material a ser borrado del libro de la vida.

lunes, 3 de junio de 2013

QUE SU AMOR NO TERMINE

Texto: Cnt_2:1-7
Cnt 2:1  Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles.
2  Como el lirio entre los espinos, Así es mi amiga entre las doncellas.
3  Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar. 4  Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor. 5  Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor. 6  Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
7  Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.

Los cristianos necesitamos mucho amor del Señor y a veces pensamos en manifestaciones de su amor que las ponemos en el futuro distante, como lo es la salvación eterna, pero no hablamos del amor inmediato que podemos disfrutar hoy. Esto es como que alguien al casarse piense en los hijos y la familia futura, sin antes fijarse que tiene que ser cultivado el amor hoy, para que el fruto de ese amor sea de bendición.

Existe un celo del Señor por nosotros pues su amor no es correspondido como debiera ser, y en estos cantos podemos distinguir la figura de la pareja enamorada, que es como nosotros deberíamos estar: locos enamorados por él. El amado es el Señor Jesús quien con ayuda del Espíritu Santo nos enamora para que tengamos intimidad con él y no le dejemos, pues la amada es la iglesia que se describe como abundante o humilde a sus propios ojos pero blanca de pureza que es lo que al Señor le importa.

Podemos distinguir el proceso de ese amor desde la declaración de amor, la conquista, la entrega y la parte más importante: que ese amor no cese en nosotros, que no se termine, que no muera, que no despierte hasta que quiera.

LA DECLARACIÓN: ¿QUIÉNES SOMOS Y QUIÉN EL SEÑOR?
Si hacemos la comparación con la pareja existe siempre una declaración de amor que es gradual, tanto en la comunicación como en el corazón. La declaración viene con palabras, no por texteando cualquier cosa, ni por ningún medio electrónico, era algo que se hacía en persona.

Esto es claro para quienes se quieren amar, en la forma en que miramos a la otra parte; cuando miramos a nuestra pareja podríamos hacerlo destacando sus atributos y no enfocarnos en los defectos. Este es el  principio del amor, del cual el Señor quiere entregarnos a nosotros pero como no es solo de una parte sino de dos. El amor cubre multitud de pecados y el Señor nos cubre hablando lo mejor de nosotros como iglesia.

Ella se mira a sí misma como la rosa de Sarón y lirio de los valles, algo que nos habla de sencillez por su abundancia, pero llena de belleza y pureza, pero el le contesta en el verso 2, al decir que la mira como lirio entre los espinos, lo nos habla de la dificultad que él tiene para llegar a ella, así como nosotros el Señor tiene que hacer mucho esfuerzo para llegar a nosotros. Espinos y sangre un gran sacrificio que ha pagado para acceder a nosotros para que podamos entregar nuestro corazón.

La amada mira al amado como el manzano entre los árboles silvestres, en otras palabras se distingue (no es común ni silvestre), pero también tiene beneficios grandes con solo sentarse bajo su sombra, porque los frutos comenzarán a caer sobre nosotros, o a ser tomados fácilmente. Una protección y cobertura grande pues el sol no la fatigará de día, no la quemará ni le hará tener arrugas. Esta visión del amado no es precisamente lo que muchos cristianos miran del Señor pues no hay un sentido de una relación de amor, sino que solo llega a la amistad. Esto es triste porque una es la amada y otros los amigos del novio que se alegran de que él encuentre pareja.

LA CONQUISTA.
No hay duda que aunque ya exista amor entre las partes siempre es necesario el proceso de conquista para que el amor fluya con toda la intensidad e intimidad, pero esto no es lo que hoy vemos en el cristiano, refiriéndonos al esfuerzo que el Señor hace pero que parece ser que no es suficiente para conquistar, porque la novia es muy fría. Todo el esfuerzo para convencerla a que esté con él toda la vida es conquista, y no debería terminar pues siempre habrá algo nuevo que entregar.

El proceso es muy claro en este pasaje pues lo que hace es llevarla a la casa del banquete, donde demuestra que lo de ellos es algo público y no secreto, porque la conquista no le avergüenza a él ni a ella. Cuando se rescataba después que el pueblo conquistaba y quería hacer a una de esas mujeres su esposa, tenía que rapar su cabellera y darle un tiempo para el luto y después llegarse a ella. A nosotros nos han dado un trato no de esclava sino de novia, y aun así nos cuesta, porque no disponemos nuestro oído para recibir banquete de palabra (que permite también seguir amando); la mujer es conquistada por el oído (a un hombre no le deberían repetir tanto), y convendría estar pendiente lo que diga el amado, esto es importante para ella. Hoy mucho cristiano al no congregarse como debiera pierde las palabras dulces a su oído, y nunca llega a ser conquistado.

Enarboló su bandera de amor sobre ella, y una bandera está en lo alto y no se baja se deja arriba para que todos sepan que hay amor entre ellos. Este proceso de conquista es clave porque llega al punto público donde no hay marcha atrás; la amada siendo rescatada es llevada a su lugar seguro es alimentada y puesta la bandera de quien la ha conquistado. Cuando se alcanzó la luna o el monte más alto, se coloca la bandera que demuestra conquista, y en este caso lo único que demuestra que se ha alcanzado algo importante es el amor, y esto nos lleva a preguntarnos si el Señor puede poner bandera sobre nosotros.

LA ENTREGA.
Hoy el cristiano no quiere que sepan que está enamorado del Señor como si fuera algo malo. El amado termina conquistando al describirse el abrazo, la amada está diciendo me yo me estrego a él, no pudo soportar la manifestación de amor hacía ella que termina describiendo que está enferma de amor, o locamente enamorada. Esto es muy bueno para nosotros, pues esa intimidad nos cambiará, pues la mujer está diseñada para tomar de su marido, así como a Eva le fue dado de Adán primero de su cuerpo, una costilla en lo natural, pero después tenía que tomar de lo espiritual de él. Adán duerme y cuando despierta y mira a Eva está enamorado de ella, tanto así que acepta comer del fruto.

QUE NO TERMINE SU AMOR.
Este debe ser nuestro objetivo y es la recomendación del amado, no porque dudara de su amada. Así como en el matrimonio se debe de buscar que nada haga terminar lo que nos mantiene unidos, el vínculo perfecto es el amor, y si nos damos cuenta hay una intención equilibrada de las dos partes y no solo el esfuerzo de una. Por esto el Señor quiere pero para que opere el amor se necesita la parte nuestra.

Por los corzos y ciervas del campo que son cazadas hasta la muerte, si estos duermen son tan ariscos y sensibles a los ruidos y molestias que perciben la presencia de quienes quieren dañarnos.  Así debe ser la sensibilidad del cristiano para no echar a perder ese amor.


No entendemos y hacemos despertar y hacemos velar, no le dejamos dormir en amor profundo, y muchas veces hasta interferimos con otros que están en ese sueño de amor y los vemos enamorados los despertamos, podemos hasta sentir envidia o algo así, y el Señor sabe que no deberíamos intervenir sino dejar hasta que quiera despertar. Prométanme que no le despertarán ni harán que vele por ustedes, porque esto es peligroso y el amado se puede aburrir de esperar.

martes, 21 de mayo de 2013

PONIENDO DILIGENCIA: REPARANDO GRIETAS


2Cr 24:4  Después de esto, aconteció que Joás decidió restaurar la casa de Jehová.
5  Y reunió a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: Salid por las ciudades de Judá, y recoged dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia.
6  Por lo cual el rey llamó al sumo sacerdote Joiada y le dijo: ¿Por qué no has procurado que los levitas traigan de Judá y de Jerusalén la ofrenda que Moisés siervo de Jehová impuso a la congregación de Israel para el tabernáculo del testimonio?
7  Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios, y además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehová.
8  Mandó, pues, el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera, a la puerta de la casa de Jehová;
9  e hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén, que trajesen a Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto a Israel en el desierto. 10  Y todos los jefes y todo el pueblo se gozaron, y trajeron ofrendas, y las echaron en el arca hasta llenarla.
2Re 12:5  recíbanlo los sacerdotes, cada uno de mano de sus familiares, y reparen los portillos del templo dondequiera que se hallen grietas. 6  Pero en el año veintitrés del rey Joás aún no habían reparado los sacerdotes las grietas del templo.
7  Llamó entonces el rey Joás al sumo sacerdote Joiada y a los sacerdotes, y les dijo: ¿Por qué no reparáis las grietas del templo? Ahora, pues, no toméis más el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las grietas del templo. 8  Y los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni tener el cargo de reparar las grietas del templo.
9  Mas el sumo sacerdote Joiada tomó un arca e hizo en la tapa un agujero, y la puso junto al altar, a la mano derecha así que se entra en el templo de Jehová; y los sacerdotes que guardaban la puerta ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová.

Un problema moderno es la falta de diligencia, esto también se le llama ser negligente, o perezoso para obrar rápidamente con los que nos toca cumplir. Los jóvenes están en buena edad para aprender y no sufrir por la falta de diligencia, pues hoy pareciera que no se ve esta necesidad pues se encuentran muchas excusas para no hacerlo, pues se dice que no hay oportunidades de trabajo, también que no vale la pena tanto esfuerzo para tan poco de ingresos, y aun otros piensan que no son los responsables de su bienestar, porque no existen condiciones de parte del estado.

En esta porción se nos habla de gente que estaba instituida en la obra de Dios, como era la tribu de Leví, quienes tenían el sacerdocio y el cuidado del templo, esto nos dice de personas con las capacidades y los atributos para realizar dicha obra, sin embargo se les pasaba por alto que la casa del Señor tenía grietas que había que reparar.

Cualquiera piensa que es lógico entender que una grieta no debe estar en nuestras casas, porque entonces cualquiera entraría sin nuestro consentimiento, nos robarían, aun correríamos peligro de perder la vida. A nosotros por esas grietas se nos escapa la bendición, los recursos, la seguridad, la paz, y si no hacemos nada podemos quedarnos solo lamentando la falta de bendición.

LA ORDEN DE DIOS Y DEL REY
En este pasaje queda clara la voluntad del rey de restaurar el templo del Señor, pero cualquiera que recibe la orden puede equivocarse pensando que venía solo del rey y decir que era únicamente voluntad humana, y como muchas veces no alcanzamos a ver más allá no podemos obedecer con facilidad, pues también era la voluntad de Dios. Así también se puede sentir que me están obligando quien tiene autoridad pero no alcanzamos a ver que hay otro arriba de esa autoridad.

La ley les obligaba a dar una ofrenda para restaurar el templo (Exo_30:11-16), pero quien tuvo que intervenir en el orden correcto fue el rey Joás, para que los sacerdotes y levitas actuaran, pues no lo estaban haciendo como debían; ese era parte de su oficio repara con sus manos para lo cual les daban los recursos del pueblo. Por esto como cabeza la primera obligación era del sumo sacerdote Joiada, luego los demás sacerdotes y levitas.

La cadena tiene doble sentido: de Dios que lo estableció como ley a través de Moisés, luego al rey que le correspondía velar por que se cumpliera, y después hasta el último levita, terminando en esa cadena con el pueblo que tenía que dar la ofrenda. Pero también puede venir en el otro sentido, esto quiere decir que si los levitas hubieran obrado con diligencia, aunque el sumo sacerdote no estuviera haciendo bien su labor no hubiera intervenido el rey, pero como ninguno hizo su labor tuvo que intervenir el rey Joás, y si este no lo hace queda en manos de Dios.

Nos cuesta entender esto, por ejemplo el hijo tiene que hacer las cosas que le piden y que conoce que son necesarias, si estudia tiene que por lo menos aprobar las materias cursadas, pero si es diligente tendrá notas sobresalientes. Cuando esto no se cumple le toca a sus padres actuar para que se restablezca esa obligación, para que los frutos lleguen en el futuro. En el servicio a Dios es lo mismo, la intervención llega para restablecer la diligencia.

CONSECUENCIAS DE NO OBRAR CON DILIGENCIA
El rey había dado una orden de restaurar la casa de Jehová, y llamó a los involucrados para que fuesen por las ciudades de Judá a recoger el dinero de todo Israel, esto permitiría que cada año se reparara adecuadamente. Habían grietas en la casa de Dios (2Re_12:5), pero los sacerdotes se había acostumbrado a ver la casa arruinada; así nos puede ocurrir a nosotros si ya no miramos las cosas que hay que arreglar y no ponemos diligencia, y decimos todavía que todas las cosas están bien, cuando si nos preguntan es para que podamos explicar y parte de esa explicación es que entendamos la necesidad y urgencia de esa obra. Si decimos que todo está bien no estamos dejando espacio para adquirir diligencia.

La realidad es que no pusieron diligencia en la orden que les fue dada por el rey, y pasó no sabemos exactamente cuánto tiempo pero de seguro más del necesario, entonces el rey llama al sumo sacerdote Joiada para reclamarle por la deficiencia. Esto es a primera vista penoso para Joiada pero en el fondo que nos llamen y nos digan lo que no va bien de lo que hacemos es a la larga bueno pues podremos corregir y buscar hacer cambios. A veces creemos que somos diligentes y no lo somos, sino que hay pereza o hay acomodamiento, estancamiento, nos sentimos bien como estamos.

El Señor no nos ha llamado a desempeñar un ministerio para que nos sintamos bien, o para tener beneficios, sino para hacer su obra en obediencia, por esto el rey Joás quita la responsabilidad a los sacerdotes a quienes les pagaban pero no avanzaban. Estaban trabajando por día y no por obra, y en el ministerio se debe trabajar por obra, para que todo esté hecho en su momento y seamos bendecidos.

Estos sacerdotes perdieron el privilegio de obrar con sus manos y tuvieron que darle esa labor a gente que lo haría sin poner reparo ni detenerse en la obra. Cuando no somos diligentes viene alguien mejor que nosotros a ocupar el lugar, y nosotros solo nos apartaremos y quizá después nos lamentemos, si es que hay espíritu. La bendición que viene por el obrar con nuestras manos se nos puede ir por negligencia, pues no depende de nuestra capacidad o inteligencia, porque al final se termina cediendo a la negligencia pues es más fuerte y no se puede soportar. En otras palabras podemos ser muy capaces o creernos muy inteligentes pero si no obramos oportunamente, seremos desplazados, ¡qué pena!

TRAIGAN LOS FIELES LA OFRENDA AL ARCA
El sumo sacerdote sabía que algo estaba pasando en esta labor, pues no había diligencia y quizá pensó en varias causas y hasta quizá que la ofrenda no era suficiente. Algo pasaba que no estaba bien, pues cuando los resultados no son buenos debemos de buscar las alternativas de solución de parte de Dios que nos permitan solucionar el problema. Conociendo que fue por negligencia y que aquellos quizá no hicieran bien la obra de recolectar la ofrenda, propuso la solución, y esta fue poner un arca con un agujero en la tapa en la entrada del templo, ya no tenían que ir al pueblo a recoger la ofrenda, lo más seguro que al mirar la negligencia de los levitas el pueblo no quería ofrendar esto les servía de excusa.

Pasar de impuesto u obligación a lo voluntario es una acción que vale la pena probar pues se llega a conocer la fidelidad del pueblo y de la gente que de verdad está en la obra del Señor, aquellas personas que no solo están de palabra sino que llegan a la acción real. Antes se enviaba a solicitar, hoy traerían al templo voluntariamente, apelando a la conciencia y a la fidelidad, más que a la obligación, pues era fácil saber quién tenía que pagar y si por censo supuestamente sería más factible.

El resultado fue grande pues se llenaba el arca y se volvía a llenar, esto nos habla que si el negligente es apartado o es restaurado se arregla el problema, pues el pueblo también estaba negligente para darle a Dios. Debemos pensar qué es lo que nos hace negligentes para escapar de ahí, pues el ocioso o negligente la pereza le hace caer en profundo sueño, que no le permite vivir su realidad, y esa alma negligente padecerá hambre, y el hambre es peligrosa porque puede llevar a hacer otras cosas para suplir la necesidad.

No es tiempo de dejarnos gobernar por esa potestad que no nos permite hacer lo que podemos hacer aunque no seamos expertos, pero algo viene a nuestra alma y nos detiene, ya sea en nuestro pensamiento, o en lo emocional, o aun incapacidades en el cuerpo que se oponen. Que el Señor nos libre de ser como aquellos sacerdotes que fueron apartados. Hay grietas en nuestra vida que hay que reparar pues somos templos de Dios, que las veamos claramente y que tengamos un sentido de urgencia para repararlas.