sábado, 27 de abril de 2013

Vuélvete y te restauraré


Texto: Jeremías_15:15-21

Jer 15:15  Tú lo sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por amor de ti sufro afrenta.
16  Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
17  No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación.
Jer 15:18  ¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió curación? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?
19  Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jer 15:20  Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.
21  Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.


Cuando se ha caminado bien en el Señor y hay un alejamiento de él, se puede creer que todo sigue bien y no darnos cuenta. En esta porción nos da a entender que existía algún alejamiento a pesar que no se revela en qué consistió en sus detalles, porque quizá no son importantes, lo que sí lo fue es el hecho del alejamiento. Esto muestra que no se necesita evaluar lo que aleja, sino las consecuencias del alejamiento y lo que tenemos que hacer para volvernos.

Un profeta como Jeremías también podía alejarse del Señor en cuanto a su propósito, cuánto más nosotros, por esto el profeta le dice tú lo sabes Señor, pues lo que a una la hace sentir como víctima de sus enemigos, para el Señor puede ser diferente y que sea justamente donde estemos fallando, pues es consecuencia de nuestras malas decisiones y acciones.

Jeremías se queja por los enemigos que se habían levantado, justificando su proceder al decir que no se había sentado en compañía de burladores, y que esos enemigos le llegaron o le buscaron justamente por el oficio profético que desarrollaba para el Señor, sin poder mirar hacia adentro en su propio proceder, sobreponiendo los asuntos ministeriales a las fallas personales que no alcanzaba a ver.

El volverse a Dios. Cuando nos damos cuenta que es Jeremías quien se ha alejado pareciera que no es una falta grave, pero el Señor le dice si te convirtieres o si te vuelves, dejando claro que esa era la voluntad del Señor. Jeremías se encontraba en una situación ministerial donde pudo sentirse afectado por lo que ocurría y ser superado tenía que ver y que era testigo en su pueblo, porque el pecado le podía estar afectando de una u otra manera.

Le pudo afectar y como consecuencia puso su criterio personal en los asuntos de Dios, puede desesperar el método de acción del Señor y no ver resultados según lo que esperamos ver como hombres y al hacerlo nos podemos estar apartando sin querer hacerlo al mandato del Señor.  Este es uno de nuestros problemas como creyente, cuando llegamos a creer que se tenemos libertad de hacer lo que queremos pensando que estamos mejorando la obra de Dios, y no lo vemos como una falta a Dios, sin pensar que todo lo que no obedecemos nos aleja.

El cristiano promedio piensa que solo pecando deliberadamente nos alejamos de Dios porque no se considera pecado la falta de obediencia más aún cuando hacemos algo correcto. Alejarse de Dios tiene dos orígenes: el primero es no escuchar a Dios (al no congregarnos estamos dejando de escuchar su voluntad), y el segundo momento es cuando ya conocemos su voluntad o lo que quiere que hagamos y no lo hacemos o lo hacemos parcialmente o de manera aumenta. Jeremías se había alejado posiblemente al mirar el sufrimiento de su pueblo, dejándose seducir a otro tipo de peticiones de apoyo espiritual en cosas que sabiendo que no estaban conforme al plan de Dios, haciéndose flexible a sus peticiones, y esto pudo estarle afectando. Su cara podía no estar mirando a Dios sino a la petición de los hombres. Como ministros somos afectados en peticiones que sabemos de entrada que están en contra de la voluntad de Dios y a su Palabra, y sin embargo a veces no nos hayamos con valentía de no darles la oportunidad de esperanza de respuesta en el Señor.

La restauración viene al volverse. Restauración es necesaria porque ya existen daños en las personas que no se pueden arreglar ellos solos con el tiempo o por nuestra propia acción. El dolor no pasa hasta que viene la acción del Señor, se siente perpetuo ese dolor como si nunca va a terminar, desahuciada la herida como si no existe nada que la pueda sanar, ¿por qué no se termina, por qué no sana?

Estas respuestas están en la obra del Señor, siempre y cuando nos volvemos a Él, así la restauración es imposible si no permitimos que Dios obre en nosotros, y esto se inicia mirando o volteando nuestra mirada nuevamente a él. La autogestión en el ministro es engañosa al creer que por realizar acciones en la obra de Dios, necesariamente se está en la voluntad de Dios, y esto puede hacer daños permanentes por esta forma de obrar, que necesiten restauración.

La situación de Jeremías era difícil pues no se sentía estable, ya que miraba como espejismo la salida de sus problemas, esto debemos tomarlo en cuenta cuando sentimos que no salimos y estamos viendo cosas que parecen que sí son muestra de estar en ese camino pero sin embargo continuamos en el problema, las aguas las miraba buenas, estables, pero eran engañosas porque variaban. El volverse es porque estamos mirando en la dirección equivocada según nuestra propia humanidad.

Entresacar lo bueno de lo vil. Esta fue parte de la recomendación del Señor y debe ser una labor de aquel que quiere restauración, es un esfuerzo de enfocarse en lo bueno, en sacar lo valioso y lo noble y sobreponerlo a lo indigno, a aquello en lo que somos flojos moralmente. Si nos damos cuenta este esfuerzo se volverá una tendencia de lo que deseamos, y para esto se requieren varias cosas, de lo contrario hablaremos cosas sin fruto, o bobadas estériles (una de las traducciones de vil), y en eso se notará dónde estamos en el proceso de restauración. Como personas, cristianos o ministros existen en nuestra vida cosas valiosas que son menos, cuando estamos alejados de Dios y que nuestro éxito está en ese enfoque de atención en las cosas que hacemos bien.

Se debe tener discernimiento para darnos cuenta de las cosas que verdaderamente agradan a Dios para hacerlas sobresalir, repetirlas, mejorarlas, hacerlas un hábito en nuestra vida. Si servimos bien no dejar de hacerlo, sino más bien mejorarlo, y en lo que somos flojos apartarlo, quizá no lo podemos eliminar, quizá no se pueda quemar ni tirar, pero el Señor sabe que si nos ocupamos de lo precioso tendremos oportunidad.

No nos convertiremos a ellos. Esta es la tercera recomendación tan simple pero a la vez difícil de seguir, cuando nos alejamos del Señor, no imitar, no seguir más que al Señor. Esto se manifestará en la estabilidad, no debemos ceder, es el poder de mantenernos en nuestra forma de vivir, en lo que creemos, en nuestra fe en el Señor. No dejar que se sobreponga lo malo que otros practican, es no dejar que crezca o evolucione lo vil o lo malo en nosotros.

Apartarnos de las posibilidades de ser afectados por terceros, es necesario porque es suficiente la batalla que libramos internamente, como para tener que luchar con las tendencias malas de otros que influencian nuestras vidas. Las influencias determinan hasta dónde nos dejaremos afectar; la persona sabia puede ponerse esa meta, pues el Señor puede ayudarnos a cambiar amistades y modelos de influencia.

Beneficios de la restauración. Al volvernos al Señor aun en lo más mínimo que nos háyanos alejado traerá un beneficio grande que encadena otras bendiciones. Primero estar delante del Señor, esto es un privilegio grande pues nos hace gozar de su presencia, y esto no quiere decir que hemos sido limpiados completamente, pero existe la posibilidad de una cadena de bendiciones.

Del esfuerzo nuestro al hacer que prevalezca lo bueno en nuestra vida nos permite hablar lo que el Señor quiere, porque usaría la boca de Jeremías como también la nuestra y esto es una gran responsabilidad. Este es el paso que sigue cuando nos van restaurando nosotros adquirimos capacidades para que prevalezca lo bueno y su palabra nos es dada como confianza de Dios de n nuestra restauración.

Se llega a alcanzar con estos esfuerzos en el proceso –volverse a Dios, el hacer prevalecer lo bueno y no permitir mala influencia- llegar a ser como un muro fortificado de bronce, y esto no es nada más que el ministerio del Señor en la vida de Jeremías como en la nuestra, no poder ser destruida, sino que no permitiría escapar  a aquellos que quieren hacer el mal, porque alcanzaría a ser un muro de juicio de Dios, donde chocarían y podrían entender que era asunto de Dios y no de hombre, lo que nos hará más seguros para no flexibilizar ninguna obra que no sea la de Dios.

viernes, 19 de abril de 2013

Decid al justo que le irá bien


Isa 3:1  Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua; Isa 3:2  el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano; Isa 3:3  el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador.
Isa 3:4  Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores. Isa 3:5  Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.
Isa 3:6  Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina; Isa 3:7  él jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo. Isa 3:8  Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad. Isa 3:9  La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal para sí.
Isa 3:10  Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos.
Isa 3:11  ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado. Isa 3:12  Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.
Isa 3:13  Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos. Isa 3:14  Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas. Isa 3:15  ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo y moléis las caras de los pobres? dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

EL cristiano vive una situación de mucha actividad violenta, pues la sociedad se arruina y eso afecta a todos, y aunque todos somos responsables de alguna manera existen aquellos que Dios señala y a quienes va dirigida esta porción a través del profeta Isaías, quien estaba en una tiempo duro y el pueblo sufría por todos lados aunque el Señor señala la fuente de ese sufrimiento.

Cuando el hombre quiere hacer juicio termina haciéndolo como le conviene, o a favor de aquellos que tienen poder, y es difícil hacer justicia por diferentes presiones donde solo el justo podrá soportarlas. Pero cuando el Señor hace juicio, no se equivocará en señalar responsables de malas actuaciones y decisiones, sin embargo algunas personas creen que el juicio de Dios solo es al final del siglo pero esto no es así, pues lo puede hacer cuando lo crea conveniente.

En esta porción el Señor aclara al pueblo y a nosotros por supuesto, cómo se ha llegado a cierta situación, aclararnos quienes están sufriendo más, y quiénes son los responsables de que se haya llegado a esa situación.  Cuando las cosas van mal casi siempre tiramos la responsabilidad hacia fuera, porque no queremos admitir nuestros errores y responsabilidad.

Si el Señor nos hiciera ver nuestros errores todos ellos desde el pequeño, no lo soportaríamos, sin embargo aquí habla de parte de Dios para que los responsables aprendieran, y también para que el pueblo no volviera a cometer los errores de aquellos. Esto es lo mismo que intentamos hacer cuando somos padres con nuestros hijos, que no cometan nuestros errores.

EL JUICIO DE DIOS.
Cuál fue el castigo para Jerusalén y Judá por los errores que cometieron, porque se rebelaron contra la gloria del Señor, y se jactaban de sus pecados Isa_3:8-9, y no lo disimulaban, no se daban cuenta que se estaban ganando mal para ellos mismos. Era un castigo que como pueblo parece que no es importante, parece que no nos afectará tanto, pero no fue así.

Cuando actuamos mal existe la tentación -si  no hay efectos inmediatos- que no va a pasar nada, que no hay juicio y castigo, y es entonces que se entra en la etapa de confianza con el pecado, y se agrava la situación pues llega el momento que ya no existe vergüenza del pecado, y esto hace más acentuado el camino del mal. Esto fue lo que encendía al Señor de los de Sodoma, que no les importaba, no les avergonzaba decir claramente a Lot que querían conocer carnalmente a sus ángeles huéspedes (Gen_19:4-8).

El perverso o impío, tendrá lamento porque recibirá de acuerdo al mal que hizo con sus manos, esta es la recompensa, porque contrariamente, quien sigue al Señor y le tiene como salvador, no será juzgado por sus obras pues ha sido perdonado y no se acuerda más el Señor de nuestras transgresiones. Sin embargo quien no ha tenido arrepentimiento saldría de su falsa seguridad por medio del juicio que les enviaba.

PARA HACER REFLEXIONAR AL PUEBLO.
El Señor quería llamar la atención al pueblo y quería que le conocieran, que supieran que esas condiciones las estaba provocando él y que era parte de su juicio para hacerlos volver al camino correcto. El pueblo que no andaba como les pedía el Señor tenía que entender que Dios estaba demandándoles, y la manera que lo haría se los declara Isaías.

Una de las acciones de juicio era que les quitaría aquello en lo que confiaban, lo que les daba sustento de pan y de agua, esto tenía la figura en el palo que utilizaban para colgar los aros de pan que siendo algo sencillo les permitía colgarlo, pero si se quitaba se caería, de igual manera el agua les faltaría y les fatigaría el sol. Qué vacío más grande es no contar de pan y agua, y esto conociendo la historia no fue suficiente para que reflexionaran sobre los cambios en sus vidas y la relación con Dios.

Las personas importantes para el pueblo que no eran los gobernantes sino más bien la clase que hacía salir de los problemas, o quienes ayudaban a mejorar al pueblo, la clase de personas que tenían un compromiso con Jerusalén y que eran útiles a la sociedad en general. Las personas que aquí se detallan eran era personas comprometidas en hacer el bien para la nación, porque las personas que se esfuerzan ya sea como artesanos, profesionales, valientes, hombres de guerra, jueces, y servidores de Dios.

Pondré sobre ustedes príncipes jóvenes y muchachos como señores, esto es lo que se puede llegar a ver cuándo estos toman poder por la fuerza, con violencia y por temor los dejan hacer lo que quieren. Esto es lo mismo en lo espiritual, aquellos que no tienen el caminar en el Señor pueden tomar el puesto que no les corresponde, y esto es para llevar castigo y juicio.

Esta situación llevó a una anarquía y la violencia sería la forma de resolver las diferencias entre las personas comunes y corrientes. Esto es lo que vemos ahora en los países, una violencia increíble que se ha metido en toda la sociedad, y el joven se levanta contra el anciano y el villano contra el noble. Esto era parte del juicio, se debe reflexionar el porqué de esto, pues si sucede hoy en nuestras naciones es porque se ha ido deteriorando la sociedad por no seguir al Señor, y por el pecado.

¿Y el juicio es también para todo el que vivía allí? Pues de alguna manera le afectaba a todos, porque cuando se siente agresividad al volante es porque hay un nivel de violencia en nosotros, pero eso pasará, si el Señor está en nosotros, por esto manda decir que “les irá bien” y que comerán del fruto de sus manos. Muchos fueron afectados y ellos podían hasta pensar que el Señor hacía injusticia, pero no es así puesto que no ha sido él quien la ha originado, más bien viene a darles buenas nuevas, ya que envía un buen mensaje para aquellos que podrían pensar que se les está dando el mismo tratamiento, el mensaje es "les irá bien" aunque parezca que todo va mal alrededor de ustedes.

¿QUIÉNES ERAN LOS RESPONSABLES?
Eran los ancianos y los príncipes por haber devorado la viña, esto implicaba que no habían dado buen ejemplo. Los líderes y los gobernantes de aquel tiempo son los que tenían esa responsabilidad y a ellos el Señor les reclama, denuncia y juzga. No quería que les quedara dudas al pueblo de quienes eran.

Los gobernantes de aquel pueblo se llevaron lo que no les correspondía pues consumieron la viña esto se puede dar de dos formas, por fuego o comiendo; el fuego consume y solo deja ceniza y humo que se va al cielo, y cuando se come y devora, no queda más que estiércol pues se despilfarra y la energía y vida solo sirve para hacer el mal y el pecado.

Estamos en medio de las dificultades de una sociedad donde se ha fallado, donde todavía se cree que se pueden resolver los problemas con la violencia, pero no pereceremos junto con ella el Señor nos dice que nos irá bien, nos librará de violencia, sin embargo hará juicio contra aquellos que se han acabado a la gente de bien, y a los que oprimen al pobre dice la palabra.

martes, 9 de abril de 2013

QUITANDO EL BOZAL A LA ESPERANZA


1Co 9:9  Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, 1Co 9:10  o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.
Rom 8:24  Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Rom 8:25  Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
Jer 17:7  Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Jer 17:8  Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Sin duda la esperanza es parte importante del cristianismo, sin embargo corre mucho peligro de ser llevada al límite y pasarnos del tiempo del cumplimiento de las promesas las cuales esperamos, pus existe una esperanza en los temas eternos que son de más largo plazo, pero también aquellos que tendrán cumplimiento en este tiempo.

Desgraciadamente la valiosa esperanza se puede devaluar y hacer que se vuelva un sinónimo de conformismo, como decir tengo esperanza que un día el Señor va a obrar, o decir que estamos en ciertas condiciones porque el Señor así lo quiere, dejando toda la carga al Señor como único responsable de los resultados y del cumplimiento de las promesas.

Ningún hombre o mujer de fe triunfó sin hacer nada, sino por el contrario demandó obediencia, y que aun sin tener capacidades o teniendo miedo el Señor se glorificó en ellos, es entonces que las promesas se materializan y vemos la victoria del Señor. Debemos conocer los aspectos que Dios espera que nosotros entendamos de la esperanza.

ESPERANZA Y PROMESA. Romanos_8:24-25
La esperanza debe ser sin duda el motivador más importante de nuestras vidas, es esperar lo que nos han prometido, y esto tiene que ver con una comunión y un conocimiento de Dios, pues de encontrarnos con Cristo y conocerlo es que llegan las promesas a nuestra vida. Un niño que su padre le promete que lo llevarán a comer helado, es un niño que tendrá desde ese momento una expectativa y quizá hará recordatorios a su padre para que se cumpla la promesa.

Una vida sin promesa es una vida muerta, sin sentido, sin gusto, es caminar por caminar, trabajar por trabajar, dormir por dormir, todo sin ningún sentido ni placer. La promesa hace que esperemos, porque el niño creerá a la promesa aunque parezca exagerada o inalcanzable porque tiene un antecedente de aquel que le promete.

La palabra usada en griego es elpis que significa esperar con anhelo y por lo general con placer, es la expectación que levanta la promesa, que se sostiene por la confianza que se tiene en quien ha prometido. Esto no lo vemos hoy día en el cristiano, por la misma presión puede hacer sentir apagado, sin expectación de lo que va a pasar, puede creer más en la economía mundial y sus malos augurios que esperar que Dios cumpla su promesa. Y  cómo lo hará el Señor, porque cuando Dios actúa para cumplir sus promesas no es ortodoxo y obra en maneras que nos sorprende, y de donde menos esperamos y de las maneras más extrañas cumple.

Hay tantas cosas que todavía no ven nuestros ojos, desde las eternas: la promesa de transformación y resurrección, hasta aquellas cosas que esperamos que ocurran en cualquier momento en nuestras vidas y que urgen.

QUIEN CONFÍA NO DEJARÁ DE DAR FRUTO. Jer_17:7-8
Esperar es un verbo activo y no pasivo, debe de llevar a la acción, por eso es necesario dar fruto y esa es una realidad difícil de practicar, pues normalmente cuando esperamos sentimos que siempre es demasiada la espera y esto puede afectar la confianza. Así un niño puede desanimarse porque cree que la promesa no se va a cumplir, aunque sepa que quien le ha prometido le ama y no le puede llamar mentiroso.

El que confía en el Señor sabe que está en espera activa por tanto será como el árbol que está plantado junto a las aguas, esto significa que no se fatigará, no se marchitará, no se sentirá que se deshidrata, que estará en el punto donde recibe no solo para mantenerse vivo, sino también para producir. Estar junto a la palabra o la ayuda de Dios (aguas), sus raíces crecerán para buscar más agua según necesidad, se moverán, y estando en esa buena posición no sentirá ninguna adversidad, la esperanza no se marchitará. El árbol echará hojas muy verdes que auguran un buen fruto en calidad y cantidad. El fruto será todo el tiempo, todo el año, no será un cristiano de estación, sino permanente en bendición.

Dicho esto el cristiano desanimado, sin ganas de congregarse y trabajar en la obra del Señor no está esperando en él ni confiando, entonces la esperanza se debilita para todas las promesas que necesitamos. Tenemos que ser como el agricultor que trabaja la tierra y siembra para cosechar no solo en la vida eterna sino también mirará frutos en esta.

EL SEÑOR QUIERE QUITAR BOZALES A LA ESPERANZA 1Co_9:10-11
La esperanza que habla el apóstol de un agricultor y su buey que es un pasajero en su esperanza, al cual no se le puede quitar el derecho de gozar de los beneficios de su trabajo. El apóstol Pablo les dice a los de corintio que quien trabaja para la obra también debe tener esperanza de cosechar de su trabajo.

Les cita la ley donde se prohibía poner bozal al buey y será que si estaba para el buey no aplicaba para el hombre, y aunque podía parecer buey porque trabajaba mucho sin quejarse, aplicaba también para él, por esto Pablo reclama su derecho. El buey aunque no dijera he arado he ayudado y hoy me toca trillar entonces comeré algo del grano y quizá no estuviera entusiasmado como si tuviera esperanza, tenía derecho. Al buey no se le debía apagar la esperanza con el bozal, es una ingratitud que sintiera el olor, que lo tocara, que lo sintiera y no lo pudiera comer, así hoy mucho cristiano mira lo que no puede obtener pues no se ha dado cuenta que se ha dejado poner bozal de legalismo, de dureza que a través de palabras le han limitado como que si el Señor no quisiera que alcance sus promesas. Desgraciadamente el dueño no es quien quiere andar poniendo bozales sino otros que se creen dueños.

La esperanza lleva entonces a la acción, a no desmayar, a arar, a trillar, a hacer lo que tenemos que hacer pues si queremos recibir fruto no debemos dejar de hacer las cosas que nos van a servir para que produzca. Algunos podemos cansarnos de regar, de quitar la maleza que nace ella sola y que ahoga y le roba a la planta, necesitamos tratarla bien si no perderemos la labor realizada, porque es acumulativa la vida del cristiano pues el trabajo es el de ahora y no el del pasado, si se ara la tierra bien, se siembra bien, se abona bien, se limpia bien, se cosecha bien, pero si no se cuida la cosecha que se va a trillar, todo el trabajo anterior se perderá.

Se espera un fruto que no vendrá dentro de muchos años, sino que existe esperanza que no tardará más que su ciclo natural, porque si se siembra maíz en nuestro país esperamos la cosecha dentro de 2 meses elotes y a los 4 meses estaría listo para desgranar, pero algunos nos conformamos a esperar más de la cuenta como si fuera otro tipo de fruto. Si es fruto de aguacate sabemos que esperaremos al tercer o cuarto año, de igual manera tenemos que saber el tiempo de las cosas porque hay diferentes esperanzas.

El buey ¿esperaba cosecha o recompensa cuando estaba trillando? Sí, para ese momento no iba a aceptar que le dijeran espérate que lo pesemos y cuando lo tengamos en los sacos te vamos a dar, por esto la ley prohibía poner bozal. El buey era el mismo que les había ayudado a arar, y hacer todas las labores, así también nosotros debemos hacer lo que nos toca hacer para que también tengamos el derecho de ser partícipes de la cosecha.

El Señor ha venido a quitar todo bozal que nos hayan puesto, y que solo nos deja ver el fruto y no disfrutarlo, porque eso es lo que hace que la esperanza se pierda, porque ver el cumplimiento muy cerca y no obtenerlo es desesperanzador, por eso quería el Señor quitar el bozal y decir a aquellos que son especialistas en poner bozal que están en contra de la voluntad de Dios, él quiere cumplirnos.