viernes, 22 de febrero de 2013

Volviendo la atención a él: superando el menosprecio


Texto: Gén_29:31-35
Gén 29:31  Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril.
Gén 29:32  Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido.
Gén 29:33  Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.
Gén 29:34  Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.
Gén 29:35  Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.

El menosprecio es más sensible cuando viene de aquellas personas que son importantes en nuestra vida, y pequeñas cosas pueden ser determinantes cuando vienen de nuestros padres, cónyuge o de cercanos a nuestras vidas y que amamos. Puede ser que nuestro pensamiento de lo que somos esté muy alto y nos hagan ver la realidad, pero también puede ser que nuestra valoración de nosotros mismos, o nuestra autoestima está muy baja, máxime cuando nos llenamos de fracasos. Por esto el apóstol Pablo decía que no debemos tener más alto concepto de sí que el que deba tener Rom_12:3, sino con medida de fe.

Cuando nos sentimos menospreciados nuestra alma se puede enfocar en ello, y el Señor deja de ser prioridad y nos dedicamos a compensar a nuestra manera esa deficiencia. El Señor nos puede dar ventajas para compensar el menosprecio, pero desgraciadamente se quiere competir con ellas para atraer la atención de aquellos que nos menosprecian. Sin duda esta es una fuente de motivación negativa que mantiene caminando a mucha gente, se vuelve un desafío para demostrar que no debieron menospreciarlos, y algunas veces cuando consiguen el objetivo ellos mismos desprecian al quien los menospreció, pagando con la misma moneda.

El menosprecio mayor del hombre es el del amor, cuando las personas que nos tendrían que amar no lo hacen, aunque también pueden existir daños de menosprecio en otras cosas de menor importancia. En esta oportunidad queremos estudiar el lado del bajo concepto de nosotros mismos, porque aunque que sepamos que es un daño reparable, lo permitimos y nos puede condicionar en nuestra forma de ser. Podemos aprender mucho de la vida de Lea al mirar cómo fue víctima de su padre y de su marido, y cómo el Señor hace que se vuelva hacia él, para que su vida cambie, y esto fue de beneficio a su vida y de seguro a sus hijos para que no fueran afectados.

La fuente de menosprecio. Cualquiera se preguntará el porqué del menosprecio, pero a veces no existe una razón lógica, puede ser el resultado de algo que no tenemos control, y es una situación en la que hemos sido puestos. Cuando Lea fue dada por esposa a Jacob, fue por engaño y ella tuvo que obedecer a su padre, éste posiblemente queriendo hacer el bien no se imaginó que Jacob querría completar otra semana de años de servicio más para que le dieran a Raquel, pensó que sería lo mejor y que Jacob se conformaría, y vemos que siete años no fueron suficientes para conquistar el amor de su marido. Esto es un recordatorio para aquellos que tienen imposibles en sus vidas por los que luchan, cosas que quizá nunca se harán realidad, pero si lo hacen deben asegurarse que no van a echar a perder sus vidas al sentir menosprecio.

Otras fuentes de menosprecio pueden ser aun las condiciones sociales, estas no debería ser causa para sentirnos menospreciados más aún cuando sin quererlo estamos en esa situación, sin tomar en cuenta que eso puede cambiar internamente, este tipo de daño es nada más un problema de lo que percibimos pues el Señor no nos juzga por eso. Un joven no puede aislarse porque siente que los menosprecian por no andar bien vestido, o por no tener la educación que quisiera, estas cosas pueden llegar a cambiar si nos enfocamos en agradar al Señor.

Para Lea era algo muy complejo la situación pues el amor era para su hermana y nada podía compensar esa realidad. Aunque no fuera fea por el menosprecio se podía sentir así; aunque fuera buena esposa creería que no hace bien las cosas. El menosprecio desde el inicio fue claro de parte de su esposo Jacob por el reclamo a Labán padre de Lea, pues aquel hizo un sacrificio de siete años que no fue compensado como esperaba. El hombre puede menospreciar cuando no recibe lo que esperaba recibir, y cuando se trata de personas causan un daño grande.

Un hijo que nace sin ser deseado y escucha decirlo a alguno de sus padres, causa daño al llegar a pensar que toda su vida es un error, y le puede costar convencerse que primero es hijo de Dios antes que lo humano. Simples comparaciones pueden ocasionar grandes daños, por ejemplo un hermano más blanco, más alto, etc., puede traer comentarios externos que se aceptan en lugar de ser rechazados.

El menosprecio causa de infelicidad. La vida de Lea era muy difícil pues jamás podría conseguir de parte de quien la menospreciaba el visto bueno, pues luchaba contra la perfección de su hermana, aunque no lo fuera, pero a sus ojos así parecía. Esto es típico que pensemos que los demás tienen buenas características y nosotros no, o meterse en una competencia por la atención. Lea parece que pierde el derecho sobre su esposo pues cuando su hijo recoge las mandrágoras y Raquel las quería las cambió para estar con su marido, por eso le dice te he alquilado y Jacob respetaba el derecho de negociación de Raquel, lo que nos dice es que había conflicto y no tenía control (Gen_30:14-16).

Toda actividad puede ser entorpecida por la misma inseguridad de lo que se hace y estar esperando aprobación de todo lo que hacemos y hasta podemos pensar que no está bien nuestra vida, así se puede ser presa de personas que aprovechan esa debilidad para su beneficio. En el hogar puede existir inseguridad cuando no aprobamos nada de nuestros hijos y pueden pensar que nada es bueno de lo que hacen y pueden buscar esa aprobación en el lugar equivocado, pero también debemos aprender que aunque no nos den aprobación humana, debemos buscar la aprobación del Señor y deberá ser suficiente, esto es madurez espiritual.

El Señor quiere cambiar esa realidad. El deseo más grande del Señor es que no sucumbamos al engaño del menosprecio, llegar al Señor es un comienzo para superarlo. No podemos seguir en los caminos del Señor sin superar el menosprecio porque entonces no sería el primero en nuestra vida.

El Señor se fijó que la situación de Lea era injusta y se fijó en lo que podía darle ventaja, y ¿cuál fue esa ventaja?: le daba hijos que no le podía dar Raquel, aunque no era permanente le ayudaría a amar a sus hijos y entendería que lo importante era ser valorada por el Señor en primer lugar.

Se puede observar que en esta ventaja hay un proceso para cambiar la atención de Jacob al Señor:

1. Ha mirado el Señor mi aflicción (Rubén). Esto pareció que a Lea que era suficiente para que su marido cambiara y la amara. Este es un error que hasta este día algunos pueden pensar que los hijos es fuente de amor a la pareja, sin embargo el Señor le estaba diciendo: si yo te miro, ¿me mirarás tú a mí o mirarás a otro?
2. Oyó el Señor que era menospreciada (Simeón). El Señor puede escuchar el menosprecio pero no garantiza que él hará cambios en el corazón de otra persona para que nos aprecien o nos amen, pero nos está diciendo ¿si yo te escucho me escucharás tú a mí?
3. Ahora te unirás (Leví). La tercera es la vencida y con este niño te amarrarás a mí. La fuerza humana y la determinación no son suficientes para hacer ganar el amor y que cambie el menosprecio. No es suficiente que seamos testarudos para que piensen diferente de nosotros, y entre más nos empeñamos más puede ser el desprecio. El Señor le estaba diciendo ¿me ves y me oyes a mí, te unirás hoy a mí?
4. Esta vez alabaré a Jehová (Judá). De esta tribu vino el Señor Jesús y es cuando se acaba el menosprecio al darle gracias a Dios y nos olvidamos de lo que otro piensa de nosotros, pues si el Señor nos ama debería ser suficiente. Debemos celebrar que el Señor nos aprecia, nos valora y nos deja solos. Al fin le daba gracias a Dios y se olvidaba de seguir el menosprecio hacia ella, pues dejó de hacer caso y se dirigió a Dios, esto significa que si estamos afectados es porque no hemos llegado a este punto.

El menosprecio se supera cuando primero está el amor a Dios. Esa es la conclusión que pudo entender Lea, que aunque sacara ventaja con hijos, el amor de Jacob como ella esperaba no llegaría, pero el amor del Señor podía llenarle la vida aun con las situación y vida que le tocaba vivir.

A pesar de darle hijos no quiere decir que automáticamente vendrá el amor, esto no lo controlamos nosotros, es una decisión personal y nada podemos hacer. No podemos pedirle a Dios que cambie a otra persona para que nos ame pues puede ser que eso no llegue y se pase la vida entera esperando, porque si lo él lo hiciera de qué serviría, si se puede convertir en nuestro ídolo y nos alejaría del Señor.

Vemos que fueron más los hijos de la menospreciada que los de la amada, el Señor se glorificó en su vida aunque ella tuviera años de sufrimiento por el menosprecio, cambiando esto en su vida por la obra del Señor. Cuando el Señor nos ama y es nuestra prioridad pueden cambiar las cosas y darnos satisfacción.

sábado, 16 de febrero de 2013

Señal del cielo


Texto: Mat_16:1-4; Mar_8:11-13; Luc_11:29-32; Jon_3:1-10

Mat 16:1  Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mat 16:2  Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Mat 16:3  Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!
Mat 16:4  La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.
Mar 8:11  Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. Mar 8:12  Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación.
Mar 8:13  Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.
Luc 11:29  Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Luc 11:30  Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.
Luc 11:31  La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Luc 11:32  Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.

Señal del cielo es lo que pedían al Señor que les mostrara para tener seguridad de que era Dios, y no les fue dada por que sabe el Señor que los cambios del corazón no son externos, y una señal portentosa puede traer temor para algunos, pero no generar cambios permanentes. Si una señal aparece es una oportunidad para aprovechar decir muchas cosas aunque lo que el Señor quiere es que le busquemos a él y esto no ocurre necesariamente por ver señales en el cielo.

Imaginemos estar ahí en esa escena donde los religiosos eran las personas más exigentes con el Señor y que sin duda eran quienes menos les interesaba la vida espiritual. Aquí vemos a los fariseos y saduceos llegar a él para probarle, para discutir, y sus petición estaba orientado a cumplir ese ese objetivo. Mucha gente hoy creen que pueden competir con Dios y que le pondrán en apuros con preguntas del porqué el Señor no se manifiesta en estos días con señales, por qué no sana a todos los enfermos o por qué no termina con la pobreza, pero de qué serviría cuando no existe interés por conocerle, sería como tener un tío millonario y que solo me interese lo que me puede dar pero no quiero conocerle ni pasar tiempo con él.

La humanidad tiene muchas necesidades y todas tienen una respuesta espiritual pero sin embargo el hombre se dedica a mirar las cosas de otro modo y buscar las respuestas y soluciones donde no existen, sino veamos que las alguno creyó que se acabaría el mundo en 2012, porqué buscar en los mayas si la necesidad personal y el vacío viene si no estamos en paz con Dios. El Señor sabía la necesidad de aquellos que llegaban a tentarle, y les podía decir lo que debía ser importante para sus vidas.

Preguntas que molestan. Quién no se ha sentido triste por alguna pregunta que nos hicieron, no porque no se sepa la respuesta, sino porque trae sufrimiento al alma, por no atrevernos a dar la respuesta que corresponde o se merece. Por esto se dice que el Señor gimió profundamente en su espíritu en Mar_8:12, bien pudo dar la respuesta de una manera directa y dura pero su misericordia deja espacio para que hicieran lo correcto si lograban entender; quizá a nosotros nos cueste dar una buena repuesta y escojamos callar para no dañar.

Les dice que a esta generación no se le dará señal como se les dio a los antiguos, y esto responde a la pregunta que muchos hoy hacen, para quienes piensan que el Señor tiene que hacer marketing para ser el primero y el más popular. No habrá señal porque las que se darán en la tribulación ya serán demasiado tarde para esa generación. Si estamos esperando cosas extraordinarias para convencernos, entonces quizá esperemos toda la vida, la urgencia es otra, porque muchos no cambiaron ni teniendo las más extraordinarias señales.

Reacción a las señales. El Señor les lleva de las señales milagrosas a las cosas cotidianas que vemos en el cielo, debemos intentar ver lo cotidiano y cómo reaccionamos inconscientemente. Les habla de una forma que ellos entendían para hacerles reflexionar en el ámbito espiritual, diciéndoles que si sabemos que va a llover, o cuando sabemos que tendremos buen día esto nos hace actuar de acuerdo a esa interpretación, ¿por qué? pues porque no podemos cambiar el tiempo sino adaptarnos. Esto no es más que interpretación de las cosas que suceden en el ambiente. El entorno nos dice de las señales que están pasando y nosotros reaccionamos a ellas, es decir las tomamos.

A corto plazo y a mediano plazo hay que hacer algo, si somos buenos meteorólogos (y casi todos lo somos), hoy hay más facilidades para ver las cosas. Existen satélites, internet, estudios, etc., pero con solo ver el cielo sabemos que si hay muchas nubes tenemos que prepararnos para esa situación sacando el paraguas, pero también a mediano plazo nos preparamos para otras actividades como por ejemplo la siembra.

De igual manera debería ser en lo espiritual, pues si nos fijamos lo que está pasando alrededor, miraríamos la indiferencia a Dios de las personas, que hay poco o ningún temor en la forma de vivir, y que por el contrario sí hay mucha preocupación por lo externo, y parece que no se está viendo las grandes nubes oscuras que están llenando el cielo, la tormenta está cayendo y viene peor.

Miren a Jonás porque no los convenceré. La mejor señal es alcanzar a ver lo que pasa en nosotros a través de lo que vemos alrededor, y esta es la señal a la que trataba de llevar a aquellos que querían una señal milagrosa. Esta es una realidad pues si alguien espera señales de parte de Dios, nunca actuará ni buscará del Señor. Debería ser suficiente lo que alcanzamos a ver del tiempo que vivimos, donde la gente quiere muestras de todo y pocos cristianos se mueven en fe.

En Luc_11:29-32 Jonás salió con marcas de aquel gran pez, así como el Señor tuvo marcas en sus manos y en sus pies, esa es la señal, algunos de nosotros deberíamos de servir mostrando nuestras marcas por la desobediencia a Dios. Esta señal es para aquellos que no hay otra forma de hacerles reaccionar, y si con esto no hay reacción no hay más nada que hacer. Los ninivitas vieron a Jonás y aunque su mensaje solo era: de aquí a cuarenta días Nínive será destruida, creyeron, pues de seguro sabían que esa destrucción no era por gusto sino por la rapiña de sus manos (Jonás 3:8), y esa era una señal cercana que debieron interpretar y creer.

La fe en el Señor tiene que ser suficiente más cuando hay marcas de lo que sucede al estar enterrado en un gran pez, así fue con Jonás que con una sola frase como dice en Jonás 3:1-10, en el verso 5 dice que creyeron a Dios, y aunque no era una fe religiosa o sentimental, por el reconocimiento de lo que venía pudieron creer al anuncio e interpretar adecuadamente lo que estaban viviendo y Dios detuvo la destrucción para ellos.

La generación mala y adúltera. Cuando no se está viviendo cerca de Dios es quizá cuando estemos confundidos esperando señales en el cielo; cuando el Señor hizo señales del cielo fue para cosas grandes, Moisés pidió maná y caía del cielo (alimentó al pueblo pero cuántos estaban aburridos de ella), así también vemos a un sol detenerse en Josué 10:12 para vencer a los amorreos, o a Elías hacer descender fuego del cielo para quemar la ofrenda, todas fueron necesaria y de bendición pero también trajo juicio a los desobedientes.

Cuando se vive en maldad o sin respetar o considerar a Dios en nuestras vidas, solo queda una sola señal que sirve: la señal de Jonás, es decir creer a Dios por lo que otros han vivido y las consecuencias que se han sufrido, pero también la bendición que ha llegado a las vidas después del arrepentimiento de la vana manera de vivir.

El Señor está diciéndoles que la prioridad debe ser la relación con él, porque aun al cristiano piadoso le puede costar entender esto, así como a Jonás que fue enviado con un mensaje simple, sin hacer ningún milagro para que creyeran, sin carta de presentación, pero lo que el Señor hizo a través de él fue grande y posiblemente raros ministros tienen el éxito en personas que conocen al Señor en el primer día de predicación. Cuánto cristiano marcado por la vida de desobediencia y posterior arrepentimiento podríamos estar con este mensaje que será eficaz para aquel que de verdad quiere conocer al Señor.

Por esto el Señor no tenía necesidad de convencer a aquellos que llegaban a tentarle, porque lo que consiguieron fue causarle tristeza en su corazón pues sabía de los problemas que tenían en su corazón y lo externo debería ser lo de menos y si miramos el entorno nos debería hacer ver hacia adentro y ver la necesidad de acercarnos en arrepentimiento, y así toda alma tendrá bendición y paz.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El consejo de Dios


Texto: 2Cr_25:12-19

2Cr 25:6  Y de Israel tomó a sueldo por cien talentos de plata, a cien mil hombres valientes.
2Cr 25:7  Mas un varón de Dios vino a él y le dijo: Rey, no vaya contigo el ejército de Israel; porque Jehová no está con Israel, ni con todos los hijos de Efraín. 2Cr 25:8  Pero si vas así, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te hará caer delante de los enemigos; porque en Dios está el poder, o para ayudar, o para derribar. 2Cr 25:9  Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué, pues, se hará de los cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: Jehová puede darte mucho más que esto. 2Cr 25:10  Entonces Amasías apartó el ejército de la gente que había venido a él de Efraín, para que se fuesen a sus casas; y ellos se enojaron grandemente contra Judá, y volvieron a sus casas encolerizados.

2Cr 25:14  Volviendo luego Amasías de la matanza de los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso.
2Cr 25:15  Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías, y envió a él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de otra nación, que no libraron a su pueblo de tus manos? 2Cr 25:16  Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió: ¿Te han puesto a ti por consejero del rey? Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten? Y cuando terminó de hablar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha decretado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste mi consejo.
2Cr 25:17  Y Amasías rey de Judá, después de tomar consejo, envió a decir a Joás hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel: Ven, y veámonos cara a cara. 2Cr 25:18  Entonces Joás rey de Israel envió a decir a Amasías rey de Judá: El cardo que estaba en el Líbano envió al cedro que estaba en el Líbano, diciendo: Da tu hija a mi hijo por mujer. Y he aquí que las fieras que estaban en el Líbano pasaron, y hollaron el cardo. 2Cr 25:19  Tú dices: He aquí he derrotado a Edom; y tu corazón se enaltece para gloriarte. Quédate ahora en tu casa. ¿Para qué provocas un mal en que puedas caer tú y Judá contigo? 2Cr 25:20  Mas Amasías no quiso oír; porque era la voluntad de Dios, que los quería entregar en manos de sus enemigos, por cuanto habían buscado los dioses de Edom.


El consejo de Dios es dado al hombre por el derecho que tiene de ser Padre, así que como cualquier padre terrenal que tiene derecho sobre su hijo para darle el consejo y que para aquel que hace el buen papel de hijo deja que su padre le dé el consejo aun cuando ya se es mayor, por esta razón puede intervenir en al menos decir si mira peligro o si ya existe problema que su hijo no alcanza a ver.

La forma que Dios manifiesta este consejo es a través de su palabra, y es por eso que es necesario que tengamos siempre cuidado del ministerio de la palabra en nuestras congregaciones, sin embargo existen formas más directas de dar ese consejo y es cara a cara, y esto implica que no podemos decir que desconocíamos de algo si nos lo han dicho directamente. Hoy día se tiene la palabra donde cada quien toma conforme a su fe y muchas veces entre más necesidad tenemos menos se toma de ese consejo y es necesario el consejo directo. Desafortunadamente solo las congregaciones pequeñas tienen ese beneficio de tener mayor acceso a los ministros, aunque a veces se desaprovecha,

Tenemos cada vez más una iglesia moderna menos personalizada porque también el pueblo de Dios siente el derecho de que no se metan en sus vidas, cuando el propósito de Dios es ayudarnos a cambiar nuestras vidas, esto es contradictorio. Estamos mirando cómo cada vez existe menos identificación y las soluciones a los problemas en la vida de los creyentes queda reducido a lo que se quiere tomar de la palabra predicada, sin reconocer muchas veces tan siquiera que existen problemas y que muchos son de tomar decisiones acertadas más que de un conocimiento profundo de la palabra de Dios.

Los problemas en el hombre requieren consejo. Reconocer el problema y tener el valor de expresarlo es tenerlo casi resuelto, aunque hay que decir que esto no es tan fácil hacerlo. Desgraciadamente el problema puede estar cuando se da a conocer a las personas equivocadas, si tenemos compañías  inapropiadas, y entonces pedimos ayuda en el lugar equivocado.

Quién hubiera pensado que Moisés tenía un problema que no había descubierto. En Exo_18:19-22 Jetro se permite dar un consejo a Moisés porque existía un problema que él sabía le afectaría con el tiempo (se lo dice porque lo amaba), en otras palabras estamos viendo que un consejero aconseja a un gran consejero que era Moisés, y la solución al problema era poner más consejeros escogidos después de enseñarles como juzgar para que se encargaran de las cosas pequeñas. Las personas llegaban a consultar, y esto era porque quién mejor que Moisés, pero muchas cosas no eran tan complejas, y allí el consejo de apoyarse con los jefes de 10, 50, 100 y 1,000, con esto llegaría muy filtrado solo lo difícil y esto aliviaría la carga a Moisés.

El Señor es llamado Admirable Consejero en Isa_9:6 la palabra hebrea usada es “yaáts” que significa aconsejar pero también resolver, lo deja implícito la existencia de un problema previo al cual le da la posibilidad de solución, pues depende de la persona que recibe el consejo tomar sus decisiones conforme al consejo del Señor. El Señor puede solucionar cualquier situación en nuestra vida, pero no se puede dejar a un lado que los ministerios es la forma que comparte con el hombre esa labor de forma delegada.

La falta de consejo causa sufrimiento. El profeta Miqueas Miq_4:9 habla de cómo había dolor en Israel, dice como mujer de parto cuando faltan dos cosas importantes en la vida: rey y consejero. El rey nos habla de la acción, de la ejecución y del poder; pero el consejero habla de la falta de consejo para la solución de los problemas, estos son antes de actuar. Cuando no se tiene consejero puede haber dolor que van como los de parto, que son de menos a más es decir más fuertes, y cada vez más frecuentes, y cada vez más largos.

No podemos dejar de decir que los dolores entre contracción y contracción sirve para tomar fuerzas aunque se sabe que no se podrá detener el proceso, se tiene que llegar al final una vez se está en trabajo de parto. Así es también puede pasar cuando pensamos que podemos con los problemas y no nos damos cuenta que mientras no llega el consejo de Dios es más difícil detener el problema. El consejo puede ayudarnos a resolver aunque se haya complicado el asunto pero no podemos dejar que terminen de mal manera cuando el daño es irreversible.

Cualquiera pensaría que el consejo no sirve cuando se está en proceso de parto, pero la verdad que un consejo simple a la mujer cuando le dicen: respire bien de la manera adecuada y no jadeante ni de suspiro, no gritar ni hacer fuerza antes de tiempo sino sincronizar el reflejo natural de contracción con la fuerza voluntaria. El consejo puede prevenir pero también ayudará a salir del problema de la mejor manera o con menos daños.

El consejo de Dios siempre funcionará. 2Cr_25:12-19 Nos puede afectar mucho si pensamos que podemos hacer a un lado el consejo de Dios, porque aunque seamos “el rey” necesitaremos el consejo de Dios. A veces queremos tomar la iniciativa con nuestros propios medios, pero lo posible (si somos hijos), es que si no tomamos en cuenta su consejo, Dios se tomará la libertad de hacernos saber su voluntad y ese consejo vendrá a ser la solución propuesta al problema, aunque siempre la decisión será nuestra.

La primera vez Amasías pudo aceptar el consejo de Dios a través del profeta y lo llevo al éxito, aunque no debería hacernos confiados, pensando que todo lo que hagamos está avalado por el Señor, porque nos puede hacer cometer errores, esto fue lo que pasó con el rey Amasías que hizo caso del consejo dado por Dios a través del profeta 2Cr_25:6-11. Se encontraba en problemas al haber contratado a sueldo a cien mil del ejército de Israel. Seguir el consejo de Dios suele tener un costo, hay que pagar un precio, y eso representó la pérdida de 100 talentos de plata, y la otra parte del precio fue el malestar con que volvieron enojados y encolerizados, quienes regresaron luego para dar muerte a tres mil de Judá; estos se levantaron e invadieron ciudades y tomaron despojos.

Haber seguido el consejo de Dios le dio victoria pero cometió el error al dar reconocimiento a dioses ajenos al quemar incienso y adoración. Esto encendió la ira del Señor contra Amasías y le envió un profeta que le reprochó su decisión de seguir dioses que no son efectivos ya que no les libraron de ellos como enemigos.

Cuando Amasías había pecado ya no podía escuchar ni obedecer el consejo de Dios y las excusas para evitarlo fueron:

1.      Invalidar al consejero. Este fue el reproche en 2Cr_25:16 ¿te han puesto por consejero del rey? No podía soportar el consejo. Esto es común muchas veces aunque no se diga claramente, con solo el hecho de no querer escuchar ni presentarse.
2.     Sobreponer el derecho como persona. Estaba diciendo también que él tenía sus propios consejeros y tenía el derecho a pedir consejo de los que le fueran agradables. Hoy día jóvenes reclaman su espacio, pero si eres padre sabes que no puedes dejarlos porque es en ese momento que el consejo será útil, posiblemente después sea tarde.
3.     Amenaza de las consecuencias. ¿Por qué quieres que te maten? No te metas conmigo porque puedes salir lastimado. La verdad es un derecho mal entendido porque Dios quiere hacernos ver las cosas y si obedecemos saldremos de los problemas. Esto era grave pues esa amenaza era directamente para el Señor, no solo para el profeta.

La respuesta del profeta fue firme, sin que le afectara lo que le acababa de decir, no hizo nada en su autoestima, ni afectó su valentía, ni retrocedió en el derecho legítimo de Dios de dar el consejo por esto dijo: serás destruido por que no seguiste mi consejo, pues es el Señor el que ayuda o hace caer y sin ser así adoraste y quemaste incienso a dioses perdedores.

Amasías pide consejo pero no del Señor sino de sus propios consejeros y le recomiendas que desafíen al rey de Israel Joás, y aunque este le advierte que era una mala decisión decide pelear con él, y que esa decisión no solo le afectaría a él sino todo el pueblo; siempre es así el rechazo del consejo de Dios afecta a nuestros cercanos. Amasías es derrotado por el rey de Israel Joás. Cuando rechazamos a Dios hasta el consejo del impío puede servirnos, porque ese consejo hubiera librado de muchos daños.

Las derrotas vienen por no obedecer sus consejos, aunque nos sintamos fuertes y capaces por eso somos llamados a ser humildes de espíritu para no dejar de oír el consejo de Dios quien nos sacará de problemas.