sábado, 16 de febrero de 2013

Señal del cielo


Texto: Mat_16:1-4; Mar_8:11-13; Luc_11:29-32; Jon_3:1-10

Mat 16:1  Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mat 16:2  Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Mat 16:3  Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!
Mat 16:4  La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.
Mar 8:11  Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole señal del cielo, para tentarle. Mar 8:12  Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación.
Mar 8:13  Y dejándolos, volvió a entrar en la barca, y se fue a la otra ribera.
Luc 11:29  Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Luc 11:30  Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.
Luc 11:31  La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Luc 11:32  Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.

Señal del cielo es lo que pedían al Señor que les mostrara para tener seguridad de que era Dios, y no les fue dada por que sabe el Señor que los cambios del corazón no son externos, y una señal portentosa puede traer temor para algunos, pero no generar cambios permanentes. Si una señal aparece es una oportunidad para aprovechar decir muchas cosas aunque lo que el Señor quiere es que le busquemos a él y esto no ocurre necesariamente por ver señales en el cielo.

Imaginemos estar ahí en esa escena donde los religiosos eran las personas más exigentes con el Señor y que sin duda eran quienes menos les interesaba la vida espiritual. Aquí vemos a los fariseos y saduceos llegar a él para probarle, para discutir, y sus petición estaba orientado a cumplir ese ese objetivo. Mucha gente hoy creen que pueden competir con Dios y que le pondrán en apuros con preguntas del porqué el Señor no se manifiesta en estos días con señales, por qué no sana a todos los enfermos o por qué no termina con la pobreza, pero de qué serviría cuando no existe interés por conocerle, sería como tener un tío millonario y que solo me interese lo que me puede dar pero no quiero conocerle ni pasar tiempo con él.

La humanidad tiene muchas necesidades y todas tienen una respuesta espiritual pero sin embargo el hombre se dedica a mirar las cosas de otro modo y buscar las respuestas y soluciones donde no existen, sino veamos que las alguno creyó que se acabaría el mundo en 2012, porqué buscar en los mayas si la necesidad personal y el vacío viene si no estamos en paz con Dios. El Señor sabía la necesidad de aquellos que llegaban a tentarle, y les podía decir lo que debía ser importante para sus vidas.

Preguntas que molestan. Quién no se ha sentido triste por alguna pregunta que nos hicieron, no porque no se sepa la respuesta, sino porque trae sufrimiento al alma, por no atrevernos a dar la respuesta que corresponde o se merece. Por esto se dice que el Señor gimió profundamente en su espíritu en Mar_8:12, bien pudo dar la respuesta de una manera directa y dura pero su misericordia deja espacio para que hicieran lo correcto si lograban entender; quizá a nosotros nos cueste dar una buena repuesta y escojamos callar para no dañar.

Les dice que a esta generación no se le dará señal como se les dio a los antiguos, y esto responde a la pregunta que muchos hoy hacen, para quienes piensan que el Señor tiene que hacer marketing para ser el primero y el más popular. No habrá señal porque las que se darán en la tribulación ya serán demasiado tarde para esa generación. Si estamos esperando cosas extraordinarias para convencernos, entonces quizá esperemos toda la vida, la urgencia es otra, porque muchos no cambiaron ni teniendo las más extraordinarias señales.

Reacción a las señales. El Señor les lleva de las señales milagrosas a las cosas cotidianas que vemos en el cielo, debemos intentar ver lo cotidiano y cómo reaccionamos inconscientemente. Les habla de una forma que ellos entendían para hacerles reflexionar en el ámbito espiritual, diciéndoles que si sabemos que va a llover, o cuando sabemos que tendremos buen día esto nos hace actuar de acuerdo a esa interpretación, ¿por qué? pues porque no podemos cambiar el tiempo sino adaptarnos. Esto no es más que interpretación de las cosas que suceden en el ambiente. El entorno nos dice de las señales que están pasando y nosotros reaccionamos a ellas, es decir las tomamos.

A corto plazo y a mediano plazo hay que hacer algo, si somos buenos meteorólogos (y casi todos lo somos), hoy hay más facilidades para ver las cosas. Existen satélites, internet, estudios, etc., pero con solo ver el cielo sabemos que si hay muchas nubes tenemos que prepararnos para esa situación sacando el paraguas, pero también a mediano plazo nos preparamos para otras actividades como por ejemplo la siembra.

De igual manera debería ser en lo espiritual, pues si nos fijamos lo que está pasando alrededor, miraríamos la indiferencia a Dios de las personas, que hay poco o ningún temor en la forma de vivir, y que por el contrario sí hay mucha preocupación por lo externo, y parece que no se está viendo las grandes nubes oscuras que están llenando el cielo, la tormenta está cayendo y viene peor.

Miren a Jonás porque no los convenceré. La mejor señal es alcanzar a ver lo que pasa en nosotros a través de lo que vemos alrededor, y esta es la señal a la que trataba de llevar a aquellos que querían una señal milagrosa. Esta es una realidad pues si alguien espera señales de parte de Dios, nunca actuará ni buscará del Señor. Debería ser suficiente lo que alcanzamos a ver del tiempo que vivimos, donde la gente quiere muestras de todo y pocos cristianos se mueven en fe.

En Luc_11:29-32 Jonás salió con marcas de aquel gran pez, así como el Señor tuvo marcas en sus manos y en sus pies, esa es la señal, algunos de nosotros deberíamos de servir mostrando nuestras marcas por la desobediencia a Dios. Esta señal es para aquellos que no hay otra forma de hacerles reaccionar, y si con esto no hay reacción no hay más nada que hacer. Los ninivitas vieron a Jonás y aunque su mensaje solo era: de aquí a cuarenta días Nínive será destruida, creyeron, pues de seguro sabían que esa destrucción no era por gusto sino por la rapiña de sus manos (Jonás 3:8), y esa era una señal cercana que debieron interpretar y creer.

La fe en el Señor tiene que ser suficiente más cuando hay marcas de lo que sucede al estar enterrado en un gran pez, así fue con Jonás que con una sola frase como dice en Jonás 3:1-10, en el verso 5 dice que creyeron a Dios, y aunque no era una fe religiosa o sentimental, por el reconocimiento de lo que venía pudieron creer al anuncio e interpretar adecuadamente lo que estaban viviendo y Dios detuvo la destrucción para ellos.

La generación mala y adúltera. Cuando no se está viviendo cerca de Dios es quizá cuando estemos confundidos esperando señales en el cielo; cuando el Señor hizo señales del cielo fue para cosas grandes, Moisés pidió maná y caía del cielo (alimentó al pueblo pero cuántos estaban aburridos de ella), así también vemos a un sol detenerse en Josué 10:12 para vencer a los amorreos, o a Elías hacer descender fuego del cielo para quemar la ofrenda, todas fueron necesaria y de bendición pero también trajo juicio a los desobedientes.

Cuando se vive en maldad o sin respetar o considerar a Dios en nuestras vidas, solo queda una sola señal que sirve: la señal de Jonás, es decir creer a Dios por lo que otros han vivido y las consecuencias que se han sufrido, pero también la bendición que ha llegado a las vidas después del arrepentimiento de la vana manera de vivir.

El Señor está diciéndoles que la prioridad debe ser la relación con él, porque aun al cristiano piadoso le puede costar entender esto, así como a Jonás que fue enviado con un mensaje simple, sin hacer ningún milagro para que creyeran, sin carta de presentación, pero lo que el Señor hizo a través de él fue grande y posiblemente raros ministros tienen el éxito en personas que conocen al Señor en el primer día de predicación. Cuánto cristiano marcado por la vida de desobediencia y posterior arrepentimiento podríamos estar con este mensaje que será eficaz para aquel que de verdad quiere conocer al Señor.

Por esto el Señor no tenía necesidad de convencer a aquellos que llegaban a tentarle, porque lo que consiguieron fue causarle tristeza en su corazón pues sabía de los problemas que tenían en su corazón y lo externo debería ser lo de menos y si miramos el entorno nos debería hacer ver hacia adentro y ver la necesidad de acercarnos en arrepentimiento, y así toda alma tendrá bendición y paz.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El consejo de Dios


Texto: 2Cr_25:12-19

2Cr 25:6  Y de Israel tomó a sueldo por cien talentos de plata, a cien mil hombres valientes.
2Cr 25:7  Mas un varón de Dios vino a él y le dijo: Rey, no vaya contigo el ejército de Israel; porque Jehová no está con Israel, ni con todos los hijos de Efraín. 2Cr 25:8  Pero si vas así, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te hará caer delante de los enemigos; porque en Dios está el poder, o para ayudar, o para derribar. 2Cr 25:9  Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué, pues, se hará de los cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: Jehová puede darte mucho más que esto. 2Cr 25:10  Entonces Amasías apartó el ejército de la gente que había venido a él de Efraín, para que se fuesen a sus casas; y ellos se enojaron grandemente contra Judá, y volvieron a sus casas encolerizados.

2Cr 25:14  Volviendo luego Amasías de la matanza de los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso.
2Cr 25:15  Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías, y envió a él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de otra nación, que no libraron a su pueblo de tus manos? 2Cr 25:16  Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió: ¿Te han puesto a ti por consejero del rey? Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten? Y cuando terminó de hablar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha decretado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste mi consejo.
2Cr 25:17  Y Amasías rey de Judá, después de tomar consejo, envió a decir a Joás hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel: Ven, y veámonos cara a cara. 2Cr 25:18  Entonces Joás rey de Israel envió a decir a Amasías rey de Judá: El cardo que estaba en el Líbano envió al cedro que estaba en el Líbano, diciendo: Da tu hija a mi hijo por mujer. Y he aquí que las fieras que estaban en el Líbano pasaron, y hollaron el cardo. 2Cr 25:19  Tú dices: He aquí he derrotado a Edom; y tu corazón se enaltece para gloriarte. Quédate ahora en tu casa. ¿Para qué provocas un mal en que puedas caer tú y Judá contigo? 2Cr 25:20  Mas Amasías no quiso oír; porque era la voluntad de Dios, que los quería entregar en manos de sus enemigos, por cuanto habían buscado los dioses de Edom.


El consejo de Dios es dado al hombre por el derecho que tiene de ser Padre, así que como cualquier padre terrenal que tiene derecho sobre su hijo para darle el consejo y que para aquel que hace el buen papel de hijo deja que su padre le dé el consejo aun cuando ya se es mayor, por esta razón puede intervenir en al menos decir si mira peligro o si ya existe problema que su hijo no alcanza a ver.

La forma que Dios manifiesta este consejo es a través de su palabra, y es por eso que es necesario que tengamos siempre cuidado del ministerio de la palabra en nuestras congregaciones, sin embargo existen formas más directas de dar ese consejo y es cara a cara, y esto implica que no podemos decir que desconocíamos de algo si nos lo han dicho directamente. Hoy día se tiene la palabra donde cada quien toma conforme a su fe y muchas veces entre más necesidad tenemos menos se toma de ese consejo y es necesario el consejo directo. Desafortunadamente solo las congregaciones pequeñas tienen ese beneficio de tener mayor acceso a los ministros, aunque a veces se desaprovecha,

Tenemos cada vez más una iglesia moderna menos personalizada porque también el pueblo de Dios siente el derecho de que no se metan en sus vidas, cuando el propósito de Dios es ayudarnos a cambiar nuestras vidas, esto es contradictorio. Estamos mirando cómo cada vez existe menos identificación y las soluciones a los problemas en la vida de los creyentes queda reducido a lo que se quiere tomar de la palabra predicada, sin reconocer muchas veces tan siquiera que existen problemas y que muchos son de tomar decisiones acertadas más que de un conocimiento profundo de la palabra de Dios.

Los problemas en el hombre requieren consejo. Reconocer el problema y tener el valor de expresarlo es tenerlo casi resuelto, aunque hay que decir que esto no es tan fácil hacerlo. Desgraciadamente el problema puede estar cuando se da a conocer a las personas equivocadas, si tenemos compañías  inapropiadas, y entonces pedimos ayuda en el lugar equivocado.

Quién hubiera pensado que Moisés tenía un problema que no había descubierto. En Exo_18:19-22 Jetro se permite dar un consejo a Moisés porque existía un problema que él sabía le afectaría con el tiempo (se lo dice porque lo amaba), en otras palabras estamos viendo que un consejero aconseja a un gran consejero que era Moisés, y la solución al problema era poner más consejeros escogidos después de enseñarles como juzgar para que se encargaran de las cosas pequeñas. Las personas llegaban a consultar, y esto era porque quién mejor que Moisés, pero muchas cosas no eran tan complejas, y allí el consejo de apoyarse con los jefes de 10, 50, 100 y 1,000, con esto llegaría muy filtrado solo lo difícil y esto aliviaría la carga a Moisés.

El Señor es llamado Admirable Consejero en Isa_9:6 la palabra hebrea usada es “yaáts” que significa aconsejar pero también resolver, lo deja implícito la existencia de un problema previo al cual le da la posibilidad de solución, pues depende de la persona que recibe el consejo tomar sus decisiones conforme al consejo del Señor. El Señor puede solucionar cualquier situación en nuestra vida, pero no se puede dejar a un lado que los ministerios es la forma que comparte con el hombre esa labor de forma delegada.

La falta de consejo causa sufrimiento. El profeta Miqueas Miq_4:9 habla de cómo había dolor en Israel, dice como mujer de parto cuando faltan dos cosas importantes en la vida: rey y consejero. El rey nos habla de la acción, de la ejecución y del poder; pero el consejero habla de la falta de consejo para la solución de los problemas, estos son antes de actuar. Cuando no se tiene consejero puede haber dolor que van como los de parto, que son de menos a más es decir más fuertes, y cada vez más frecuentes, y cada vez más largos.

No podemos dejar de decir que los dolores entre contracción y contracción sirve para tomar fuerzas aunque se sabe que no se podrá detener el proceso, se tiene que llegar al final una vez se está en trabajo de parto. Así es también puede pasar cuando pensamos que podemos con los problemas y no nos damos cuenta que mientras no llega el consejo de Dios es más difícil detener el problema. El consejo puede ayudarnos a resolver aunque se haya complicado el asunto pero no podemos dejar que terminen de mal manera cuando el daño es irreversible.

Cualquiera pensaría que el consejo no sirve cuando se está en proceso de parto, pero la verdad que un consejo simple a la mujer cuando le dicen: respire bien de la manera adecuada y no jadeante ni de suspiro, no gritar ni hacer fuerza antes de tiempo sino sincronizar el reflejo natural de contracción con la fuerza voluntaria. El consejo puede prevenir pero también ayudará a salir del problema de la mejor manera o con menos daños.

El consejo de Dios siempre funcionará. 2Cr_25:12-19 Nos puede afectar mucho si pensamos que podemos hacer a un lado el consejo de Dios, porque aunque seamos “el rey” necesitaremos el consejo de Dios. A veces queremos tomar la iniciativa con nuestros propios medios, pero lo posible (si somos hijos), es que si no tomamos en cuenta su consejo, Dios se tomará la libertad de hacernos saber su voluntad y ese consejo vendrá a ser la solución propuesta al problema, aunque siempre la decisión será nuestra.

La primera vez Amasías pudo aceptar el consejo de Dios a través del profeta y lo llevo al éxito, aunque no debería hacernos confiados, pensando que todo lo que hagamos está avalado por el Señor, porque nos puede hacer cometer errores, esto fue lo que pasó con el rey Amasías que hizo caso del consejo dado por Dios a través del profeta 2Cr_25:6-11. Se encontraba en problemas al haber contratado a sueldo a cien mil del ejército de Israel. Seguir el consejo de Dios suele tener un costo, hay que pagar un precio, y eso representó la pérdida de 100 talentos de plata, y la otra parte del precio fue el malestar con que volvieron enojados y encolerizados, quienes regresaron luego para dar muerte a tres mil de Judá; estos se levantaron e invadieron ciudades y tomaron despojos.

Haber seguido el consejo de Dios le dio victoria pero cometió el error al dar reconocimiento a dioses ajenos al quemar incienso y adoración. Esto encendió la ira del Señor contra Amasías y le envió un profeta que le reprochó su decisión de seguir dioses que no son efectivos ya que no les libraron de ellos como enemigos.

Cuando Amasías había pecado ya no podía escuchar ni obedecer el consejo de Dios y las excusas para evitarlo fueron:

1.      Invalidar al consejero. Este fue el reproche en 2Cr_25:16 ¿te han puesto por consejero del rey? No podía soportar el consejo. Esto es común muchas veces aunque no se diga claramente, con solo el hecho de no querer escuchar ni presentarse.
2.     Sobreponer el derecho como persona. Estaba diciendo también que él tenía sus propios consejeros y tenía el derecho a pedir consejo de los que le fueran agradables. Hoy día jóvenes reclaman su espacio, pero si eres padre sabes que no puedes dejarlos porque es en ese momento que el consejo será útil, posiblemente después sea tarde.
3.     Amenaza de las consecuencias. ¿Por qué quieres que te maten? No te metas conmigo porque puedes salir lastimado. La verdad es un derecho mal entendido porque Dios quiere hacernos ver las cosas y si obedecemos saldremos de los problemas. Esto era grave pues esa amenaza era directamente para el Señor, no solo para el profeta.

La respuesta del profeta fue firme, sin que le afectara lo que le acababa de decir, no hizo nada en su autoestima, ni afectó su valentía, ni retrocedió en el derecho legítimo de Dios de dar el consejo por esto dijo: serás destruido por que no seguiste mi consejo, pues es el Señor el que ayuda o hace caer y sin ser así adoraste y quemaste incienso a dioses perdedores.

Amasías pide consejo pero no del Señor sino de sus propios consejeros y le recomiendas que desafíen al rey de Israel Joás, y aunque este le advierte que era una mala decisión decide pelear con él, y que esa decisión no solo le afectaría a él sino todo el pueblo; siempre es así el rechazo del consejo de Dios afecta a nuestros cercanos. Amasías es derrotado por el rey de Israel Joás. Cuando rechazamos a Dios hasta el consejo del impío puede servirnos, porque ese consejo hubiera librado de muchos daños.

Las derrotas vienen por no obedecer sus consejos, aunque nos sintamos fuertes y capaces por eso somos llamados a ser humildes de espíritu para no dejar de oír el consejo de Dios quien nos sacará de problemas.

martes, 29 de enero de 2013

Diligentes y firmes


Texto: 2Pe_1:3-11
2Pe 1:3  Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,
2Pe 1:4  por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 2Pe 1:5  vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;
2Pe 1:6  al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;
2Pe 1:7  a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
2Pe 1:8  Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
2Pe 1:9  Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.
2Pe 1:10  Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
2Pe 1:11  Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

El carácter piadoso es muy importante en la vida cristiana, aunque hoy pareciera que no es necesario o fundamental pues cuando comenzamos en el camino, podemos sentir que somos animados a solo esperar en la iglesia a que el Señor haga todo en nosotros, y que el Señor no demanda de nosotros ningún esfuerzo. No se puede cuestionar que la obra de nuestro Señor ha hecho todo lo que necesitamos, sin embargo no se puede dejar fuera la necesidad de desarrollar carácter para alcanzar toda la bendición de Dios.

La mediocridad en la vida espiritual es similar a la mediocridad en la vida secular, pues se puede terminar la vida sin haber hecho nuestro mejor esfuerzo en la vida, entonces no es tanto cuanto se vive sino también el cómo se vive y esto tiene que ver con el carácter que tuvimos para enfrentar la vida.

Si miramos las recomendaciones del apóstol Pedro a la iglesia, insiste en la necesidad de recordar estas cosas aunque pareciera que son muy lógicas, claras y que no hay que explicar, sin embargo parece que lo mejor es que nos sean dichas de una y otra manera para que no nos olvidemos y que revisemos cómo hacerlo en la práctica. Desarrollar el carácter con diligencia y firmeza es posible y el apóstol nos muestra el camino.

Promesas y naturaleza divina. El verso 4 habla de cómo se alcanza la naturaleza divina y aunque pensamos que la tenemos, existe una parte que viene del carácter del Señor en nosotros, esto nos hace diferentes en naturaleza divina aunque externamente parece que no se tiene ninguna diferencia. Pero ¿cómo comienza el proceso para esa naturaleza? Todo comienza creyendo las promesas de Dios en nosotros para que nuestro crecimiento o soplo, o el hincharse (significado de naturaleza), no se detenga, para que ese crecimiento no sea del mundo o de nuestra propia autosuficiencia.

Las promesas de Dios no son pequeñas sino que son valiosísimas, es decir lo más valioso que existe, y de mucho costo, porque tiene dos lados para ver las promesas, por un lado cuando nos ofrecen o ponen a nuestro alcance lo vemos por su utilidad, uso o lujo, su funcionalidad, pero por el otro lado podemos verlo como costoso para poderlo que esté a nuestro alcance. Esto último es el caso de las promesas de Dios, pues tienen un alto costo, un alto riesgo, una gran determinación de parte del Señor, que no se puede despreciar, porque cuando alguien nos da algo que ha tenido costo o sacrificio me debe obligar a apreciarlo por lo que el otro ha hecho por mí, cuánto más si es de gran bendición y beneficio.

Las promesas también son grandísimas, o sea que su dimensión es superior a cualquier cosa que existiera antes. Así son las promesas de Dios que trascienden esta vida, así como las cosas espirituales llegan hasta la eternidad, también las promesas; si alcanzamos a ver esto podremos mirar la bendición eterna implícita en todas las promesas de Dios aunque parezcan pequeñas.

La diligencia hacia la naturaleza divina. La clave para capitalizar la naturaleza divina es la diligencia en hacer las cosas que nos permitirán huir de la corrupción o ruina que hay en  el mundo, ya que esta sucede porque la humanidad sin el Señor vive sin freno de su concupiscencia, esto es que el deseo de lo prohibido arruina cualquier vida; para muchas cosas no se tiene freno en lo humano, porque solo el Señor nos puede ayudar a huir de ella.

Es aquí donde viene la diligencia para no quedarnos solo pensando que todo está bien y que la corrupción o ruina no puede llegar a nosotros, cuando sabemos que no es así, pues vemos vidas sanas de repente llenarse de corrupción. No ser diligentes en sus vidas trae consecuencias, y podemos enfrascarnos en creer que la ruina llega porque otros no hacen su trabajo, así se puede responsabilizar a los padres, los líderes, o los ministros, pero sabemos que necesitamos una diligencia propia.

La fe o confianza en sus promesas es la base de donde comienza la diligencia pues no se puede dejar que la fe se vaya muriendo o debilitando, sino que se debe edificar sobre ella con virtud dice el apóstol Pedro, y esto no es más que valor u hombría. Si no hay valor no pasamos de decir "por fe" pero sin nada más, pero el Señor nos pide que nos decidamos en apartarnos de la corrupción y el nos ayudará, entonces el carácter y determinación condiciona nuestras acciones. Solo así podremos mirar el conocimiento de Jesús como necesario, útil y que nos permite llevarnos a otra dimensión de bendición.

Pero el conocimiento debe tener continencia o dominio propio porque la concupiscencia o deseo de lo prohibido puede estar ahí asechando, y no debemos darnos por vencidos, pues tarde o temprano será superado, no debemos desanimarnos si fallamos, por esto la paciencia o aguante son claves. Sobre la paciencia se puede edificar la piedad, es decir como este es un esquema del evangelio que nos vuelve devotos, esto es que se van haciendo estructuras que nos ayudan a mantenernos porque permiten hacer las cosas que le agradan a Dios una y otra vez, esto es como si nos volviésemos más disciplinados.

Pedro quiere llevar hasta lo último en el desarrollo y esto no es más que los frutos que vienen con el amor fraternal, y en el amor ágape, lo que nos habla que no podemos quedarnos sin la parte externa de beneficios al prójimo. El recorrido termina perfeccionando en nosotros la naturaleza divina, pero todo comienza con la fe al Señor, siguiendo con toda la diligencia en aspectos nuestros y terminamos con la diligencia con los demás.

Firmeza para no caer. ¿En qué consiste la firmeza? Precisamente mantenernos haciendo todas las cosas que el Señor nos manda anteriormente, para que se perfeccionemos la naturaleza divina en nosotros. Cuando nos dedicamos con esa diligencia y firmeza eso no nos dejará estar ociosos ni sin frutos, pues lo aprendido por el conocimiento de Dios se verá con claridad. Lo contrario sería como si alguien terminara una carrera, le den su título universitario, pero nunca tuvo la diligencia y firmeza de vender sus servicios porque no tiene suficiente confianza en lo que aprendió. Esto sería grave y no faltaría quien se lo reprochara, y esto sucede hoy día pues hay conocimiento, sabemos que lo que nos toca hacer, la diligencia, pero es fácil quedarse solo con el deseo. Por el contrario si demostramos la diligencia entonces seremos afirmados por el Señor.

Tenemos la capacidad, porque dice el apóstol Pedro que nosotros somos escogidos y llamados, el llamado es interno, es la parte que nos compromete y une, mientras que el ser escogido o seleccionado es la voluntad de Dios con todos nosotros. Esto nos debería volver consciente como para no defraudar al que cree en nosotros. El proceso nos dice entonces que debemos creer en esas promesas, y entonces ponemos diligencia para huir de la corrupción, esto parte del quehacer cristiano, y no caeremos dice el Señor. Si nos centramos en solo servir a los demás sin tener diligencia en huir de la corrupción corremos peligro y podemos quedarnos vacíos, por esto muchos quieren servir pensando que al hacerlo hemos alcanzado la cúspide y podríamos estar en peligro.

El cristiano no fallará, no caerá para el Señor, si estamos ocupados en esta firmeza y diligencia, porque sabe que si estamos en la tarea correcta, no nos dejará tirados pues estamos haciendo con diligencia el esfuerzo. Sin embargo aquellos que no hacen ningún esfuerzo ¿qué libertad tendremos para pedirle al Señor, si no sentimos que no estamos ocupados en el quehacer de consagración? Pero por el contrario cuando estamos en el quehacer de consagración el Señor no permitirá que caigamos jamás, pues si un médico no logra salvar a un paciente porque no tenía conocimiento para hacerlo, ¿cómo lo despedirían si estaba en la lucha? Cuánto más el Señor nos ayudará, pero tenemos que dar el primer paso.