jueves, 23 de agosto de 2012

Los pasos hacia la idolatría


1Co 10:7  Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.
Éxo 32:1  Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.(A)
Éxo 32:2  Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.
Éxo 32:3  Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; 4  y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición.(B) Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5  Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. 6  Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.(C)
7  Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. 8  Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
9  Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.

La idolatría parece ser hoy día que no es un problema para el pueblo de Dios, pero será que Dios no mira ningún tipo de idolatría en su pueblo? Precisamente esta es una reprensión del Señor no solo en el antiguo pacto sino también en el nuevo pacto a través del apóstol Pablo. Y esta no es por gusto es que somos los cristianos los que debemos guardarnos de la idolatría y nadie más. El Señor advertía a Israel a no ser idólatras, y pareciera que en estos tiempos no existiera adoración a otros dioses de parte del cristiano.

Considera quizá el cristiano moderno que es libre de todo tipo de idolatría pero en realidad lo que pudiera estar sucediendo que se tiene la mira en otras personas por esta falta grave, porque siempre es más difícil ver hacia dentro lo que está ocurriendo en nuestras propias vidas, y en nuestros hogares. Mucho menos podríamos creer que nosotros podríamos estar facilitando la idolatría en otros por ser complacientes con aquellos que amamos.

La palabra idolatría tiene su origen en el griego eídolon que significa imagen, ídolo, forma, aspecto o vista, y latris: asalariado, siervo, ministrar o rendir homenaje. El darle ese homenaje o acreditarle al ídolo o imagen algún poder o influencia sobre nosotros (siervo del ídolo), es hacerlo un dios, compitiendo directamente con el Señor. Existen muchos tipos de ídolos y quizá lo menos frecuente es uno de madera o metal, sino que puede existir más inclinación por uno de carne y huesos, inclusive un ministro del Señor o aun un ministerio. 

¿Cuál fue el detonante de la idolatría? Podemos observar que fue lo que hizo que se desatara la idolatría en el pueblo, y nos damos cuenta que la impaciencia de no ver o tener la imagen de Moisés los alteró como tanto como para pedirle a Aarón. Moisés tenía cuarenta días de estar en el monte y el Señor le había dado ya las tablas, sin embargo la desesperación no les dejó recibir la bendición de que regresara. Muchas reacciones nuestras no son de buscar respuesta de Dios sino de sustitución, como que ponemos un plazo al Señor y si no actúa en ese tiempo hacemos lo que nosotros creemos que es mejor, si le hubieran dicho a Aarón: no viene Moisés proclamemos ayuno se hubieran asustado al ver que su respuesta era contestada rápidamente.

Cuando Moisés estaba con ellos miraban a Moisés como el que llevaba la bendición que les servía y no miraban al Señor, entonces Moisés era el ídolo de ellos. Debemos entonces poner atención de no ser impacientes cuando no vemos lo que quisiéramos ver, porque puede dar lugar o inclinarse a la idolatría. Para algunas personas que no siguen a Dios no pueden ver más que personas y aunque el ministro se quiera hacer invisible para que se pueda ver al Señor que va delante de todos, no se quiere mirar porque están acostumbrados a ver imágenes.

La ausencia de Moisés les hizo pedir dioses que era un deseo que realmente estaba en sus corazones. Los ídolos eran necesario para que fueran delante de ellos, pero si no es el Señor quien va delante de nosotros (el problema fue que ellos nunca lo vieron), otras formas se propondrán para ocupar su lugar, lo que las convierte en ídolos.

Ante la demanda de ídolo, ¿cuál es la respuesta? Aarón había quedado a cargo y cuando el principal no está se quiere aprovechar del segundo, y este se sintió presionado y no pudo resistir a la demanda; Aarón no pudo detener la fuerza del idólatra, porque si les hubiese dicho que no podía darles lo que pedían haciéndoles ver a estos -aunque no eran todos los israelitas pero parecía que dominaban al pueblo-  que el Señor era el que iba adelante y no Moisés, quizá no se hubieran detenido pero no habrían sido arrastrados otros al ver que como líder les propuso un ídolo.

Cuando le decimos a otra persona que no debe poner por delante lo que no es Dios nuestro Señor, pueden tener una reacción dura y pedir explicación, y esa es la oportunidad de ministrar al Señor. No se debe permitir ni dejar espacio para que ocurra esto Aarón fue perdonado por esta concesión grave, no debemos tenerle miedo al idólatra.

Podemos entonces observar que la idolatría se consolida siguiendo ciertos pasos y que no solo llega y se queda, veamos algunos hitos que se dieron en el pueblo de Israel:

El primer paso es aceptar el ídolo propuesto. El ídolo válido hecho de algo que aparenta gran valor: el oro; esto fue lo que hizo Aarón pedir el oro que tenían para darle credibilidad al ídolo, porque para las personas entre más difícil obtenerlo y más caro pareciera que tiene más valor. Además se despojaron de algo personal como los zarcillos, algo cercano, quizá algo que apreciaban o amaban.

Pero el material era una cosa y la imagen que tenía que dársele era otra, por esto le dio forma haciéndolo un becerro de fundición. Una figura que les gustara, que les pareciera gracioso, que pudieran verlo y contemplarlo. Aquí está el peligro de que nos presenten imágenes o una vista que no podemos despreciar, porque el enemigo nos pondrá algo que amamos, quizá nuestro cónyuge o un hijo que toma un lugar que no le corresponde y es el de ir adelante.

El segundo paso fue elevarlo del suelo. Del valor de oro que tenía que era único, lo pasaron a otro mayor nivel al decir: estos son tus dioses que te sacaron de Egipto. Una frase que parece insignificante pero la sustitución del Señor es muy grave. Alguien puede decir sin pensarlo que el atender al ídolo que ama es lo más importante y ahí ya tenemos un problema.

Le hicieron altar, esto quiere decir que lo elevaron, y esto es lo que sucede cuando le damos relevancia a algo que no lo tiene, por ejemplo si le damos ese lugar estamos no atribuyendo beneficios que no tiene, si alguien dice que es necesario que atienda a su cónyuge pero no deja al Señor a un lado está haciéndole altar. Esto es acomodar el ídolo para llevarlo al siguiente paso que es darle sacrificio (sangre), y presentarle ofrenda de paz.

El tercer paso: creer que estaban ofreciendo al Señor.  Pensar que estamos haciendo lo bueno o lo correcto con el ídolo es un gran problema, porque quien puede detener de esto. Si vemos en este nivel se consolida el engaño, pues su conciencia torcida no les permitía identificar al Señor como Dios.

Nadie puede detener a alguien cuando su corazón necesita un ídolo, Moisés era su ídolo, porque quien no puede ver y seguir al Señor terminará siguiendo ídolos o imágenes que le parecerán que tiene poder para seguir.

Madrugaron  y la ofrenda de paz que parte era quemada y parte comida o compartida para regocijarse por estar en paz con el Señor. Esto era de admirar, como podían estar contentos sin ver a su líder y sin reconocer al Señor. Es urgente no dejar que nadie ni nada se ponga delante de nosotros en lugar de nuestro Dios, por esto si no se puede reconocer la obra del Señor se corre un gran peligro y debemos pedirle al Señor ser agradecidos.

Las consecuencias fueron graves a pesar de interceder por ellos y su hermano Aarón Moisés calentó y desfiguró el becerro, lo molió, lo esparció en el agua la cual tuvo que beber el pueblo, por lo que era imposible recuperar el oro porque iría a la letrina. Este es el destino del ídolo y la forma que el Señor tiene que hacer para quitarlo de en medio, sin embargo otros tuvieron que morir, y otros que fueron perdonados aunque fueron arrastrados a adorar, sería l última vez que Moisés podía intervenir intercediendo por ellos, la próxima sería su fin.

Nosotros tenemos la bendición de conocer el origen y secuencia de la idolatría y podemos renunciar a esas inclinaciones y esforzarnos para mirar al Señor que siempre tiene que ir delante de nosotros.

jueves, 16 de agosto de 2012

Rompiendo la asimetría en las relaciones


Texto:Mal_1:6-14
Mal 1:6  El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? 7  En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. 8  Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio,(C) ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.
9  Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.
10  ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda. 11  Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.
12  Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable. 13  Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová. 14  Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.

Cuando miramos las relaciones entre las personas es claro que se identifican las desigualdades, y así miramos parejas que están desequilibradas, donde uno lleva una gran carga y la otra parte solo vive, se beneficia y a veces con todo se queja. En las relaciones familias existen desigualdades con el peligro de transmitir sin quererlo el modelo a otros en la familia. Los hijos son los que pueden heredar muchas veces por conveniencia este tipo de relación totalmente desequilibrada con una asimetría que no se compensa por ningún lado.

El joven tiene la bendición si vive en el Señor, de poder avanzar para tener un sentido equilibrado de sí mismo, es decir que su autoestima no esté abultada ni demasiada reducida. Es aquí donde nos cuesta entender por qué se aceptan relaciones totalmente asimétricas, pensando en primer lugar en aspectos como la fe, y la vida de fe. El yugo desigual es amplio y aunque comienza por aceptar una asimetría, se manifestará en muchos aspectos de la vida.

A través de la palabra el Señor nos enseña lo que se puede tolerar, pero también lo que se debe rechazar, lo que puede arruinar las relaciones; cómo es que se acepta el yugo desigual, porque no se nace con el yugo puesto, en algún momento nos lo dejamos poner. Algunos pensaron que podrían soportar esa asimetría, otros pensaron que la situación cambiaría y otros con más atrevimiento creyeron que podían hacer cambiar a la otra persona, olvidando que el Señor es quien puede tocar el corazón.

Existen sin embargo relaciones familiares que vienen dentro del paquete, para el caso de la relación Padre-hijo, donde el padre acepta al hijo con ilusión; la asimetría va en beneficio del hijo y el hijo solo espera atención y beneficios. También está la relación de siervo-Señor donde hay aceptación mutua aunque se sabe también que habrá compensación obligatoria para que funcione esa relación.

Relaciones que traen beneficios: padre- hijo, madre-hijo, esposo-esposa, siervo-señor, amigo(a) - amigo(a). De todas las relaciones las más críticas son relaciones familiares pues tienen los mayores beneficios aunque se presentan los mayores desafíos a pesar que debería ser fácil porque en medio está el amor. Esto es en parte es cierto si se cumplen las condiciones apropiadas, pues aunque se ame si no se cumplen podemos hacer infeliz a la otra parte. El Señor presenta aquí este caso de los sacerdotes en el libro de Malaquías, donde exige algo en la relación, para que no pensemos que tiene que ser asimétrica la relación.

¿Cuáles son los beneficios en las relaciones? Son muy variados y en la pareja es el complemento que nos hará crecer en amor y nos hará sentirnos completos y realizados en aspectos emocionales, en pocas palabras nos pueden dar felicidad. Otros beneficios son más difíciles de reconocer, sino que con el tiempo nos va haciendo conscientes, desgraciadamente entre más tiempo transcurra podemos perder la oportunidad para emparejar cualquier asimetría que exista.

Lo que se demanda en la relación. El Señor demanda honra, o temor, que se manifestará en otras cosas como respeto, tolerancia, lealtad, etc. La honra es sentir un peso o compromiso de no fallar a la otra parte, la más obvia de respeto está en la relación del hijo con el padre, donde la asimetría de beneficios de padre hacia el hijo solo se compensa con la honra. Al hijo no se le exige que devuelva en el mismo orden los beneficios que tiene, sino que se le pide allane la asimetría con honra.

La honra es la manera de devolver los beneficios que se tienen de la otra parte, si el hijo estudia y su padre está pagando y esforzándose en mantenerlo, el hijo debe sentir peso por ese beneficio y tratar de no fallar en los resultados, si esto no se da se estará afectando la relación. ¿Es lo mismo con el Señor? Sí. El también espera que nosotros le honremos y que esté él siempre le veamos por encima de lo que nos da.

La otra relación que el Señor habla es la del siervo y su señor, donde es más crítica, pues el siervo no necesariamente tiene que amar a su señor, pues todo lo hace por el pago o retribución. En la relación de padre-hijo se puede honrar cuando se ama, pero puede ser que el hijo haga bien las cosas no por amor y querer honrar sino que lo hace por el temor. Aquí es clave si tenemos corazón de hijo o de siervo, pues vemos a un hijo pródigo que dijo he perdido mi condición de hijo (aunque era lo contrario), por lo tanto volveré como siervo, pero el padre lo recibió como hijo por su cambio de actitud; lo que estaba pasando que cuando se creyó con derechos y exigía lo que creía que era de él, realmente actuaba como siervo, y cuando se arrepintió actuaba como hijo. Por otro lado el hermano siempre fue siervo y no hijo, pues no pudo alegrarse por su hermano, sino que al contrario reprochó su recibimiento, y el temor en que vivía no le permitió comerse ni un cabrito. El hijo está agradecido por el favor del padre, y el siervo recibe solo lo justo.

Por desgracia si estamos en cualquier relación debería el que no puede amar, al menos hacer las cosas correctas por temor, para vivir en la casa del padre.

La mejor relación: el agrado mutuo. Algunos podemos tener problemas para agradar a otros, esto porque nuestro egoísmo no nos deja mirar aquello que es como un reflejo, que lo que hagamos por agradar a otros se traducirá en bienestar para nosotros porque despertará la necesidad de la otra parte para agradarnos.

Aunque esto parece simple no lo es, por la impotencia del hombre y el Señor nos dice que es necesaria "su piedad" para hacernos el favor para quitar la parálisis que nos impide agradar a otro y no solo a nosotros mismos. Existe una dificultad para hacer las cosas correctamente, pues el enfoque actual es mirarnos a nosotros mismos, el satisfacer nuestras necesidades como prioridad y no entender las necesidades de los demás y mucho menos en esforzarnos agradar a quienes debemos agradar, por no decir con los que tenemos obligación.

Se puede llegar al límite. En el verso 10 habla que sería mejor que cerraran el templo, que se terminara la farsa que también los desgata inútilmente. La Nueva Versión Internacional dice en ese mismo verso: ¡Cómo quisiera que alguno de ustedes clausurara el templo, para que no encendieran en vano el fuego de mi altar! Ya me cayeron mal decía y no aceptaré nada de sus manos. Los sacerdotes llevaron al límite la relación con Dios y el Señor les dice es mejor que cierren el templo para que no ministren por gusto porque de verdad no me agrado de ustedes.

Mantener una relación que le falta la honra, o en su defecto el temor no dará ningún fruto; el Señor se cansó y les pide que terminen la farsa. Esto es grave pues si algunas relaciones se mantienen a veces es por beneficios materiales que obliga a la otra parte a mantenerse, aunque realmente sea la parte que está dando los mayores beneficios, sin embargo el que da lo material está pensando lo contrario. Cuántas personas quedan atrapadas en esto.

Se puede estar tirando y tensando la relación cuando no existe ningún esfuerzo para agradar, y esto puede llevarnos al límite de la desesperación por el desgaste, porque si el Señor se cansa de este tipo de relación, cuánto más como hombres. Qué el Señor nos haga el favor de pedir piedad para aplicarnos en poner agrado en las relaciones que tienen valor a nuestras vidas.

El desprecio de mi mesa. Dicen que asco la comida, y el Señor les da a entender que ese asco no debería existir pues los sacerdotes comían lo que ellos mismos permitían que les llevaran: animales robados, cojos y enfermos, quizá sea por la misma conciencia les hace sentir asco. Lo que el Señor sirve siempre es bueno, pero los sacerdotes que obviaban ministrar al Señor como se debía, no habiendo enseñado lo correcto de lo que se debía ofrendar recibían lo peor y después se quejaban. Algunos desprecian a su cónyuge cuando fueron ellos mismos los que arruinaron la relación o por lo menos no permitieron que se solucionara el problema. Se cumple que se recibe o cosecha lo que se siembra, ni tan siquiera hubo temor al Señor por lo tanto se puede estar recibiendo lo que no esperábamos. El sacerdote que aceptaba sacrificar el animal que se veía enfermo, cuando se preparaba la mesa estaría diciendo ¡qué asco!

Trampa es la que se hace cuando se cambia la calidad de lo que debería agradar, cuando no se hace lo que se promete. Si decimos que regalaremos un anillo de oro y después se lleva uno de un material inferior, ¿agradará esto a una persona? ¿Al príncipe al jefe te atreverás a regalarle una fruta que sabemos que está podrida? Entonces por qué lo haríamos con los que “amamos”. El desprecio es consecuencia de lo que se hemos sembrado, pues para agradar se necesita dar lo mejor porque luego viene la recompensa y puede ser muy buena o también desagradable.

Me desprecias dice el Señor y hasta sientes fastidio pero esto es por la mala ofrenda que traes para agradarme; algunos pueden decir esta relación no funciona, me aburre porque no queremos hacer las cosas que agradan; se tiene que comenzar con lo pequeño y poco a poco se irá creciendo en agrado mutuo. Pero no debemos olvidar que el agrado se acabará si no se tiene agradecimiento a Dios, y también a las personas que nos ayudan.

¿Qué estamos haciendo para mejorar nuestras relaciones y cómo estamos agradando? No existe salida más que agradar y quien no alcance para hacerlo, el Señor puede concederle el favor por piedad.

jueves, 9 de agosto de 2012

Lo que descalifica a la batalla


Deuteronomio 20:1 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. 2 Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, 3 y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; 4 porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene.
6 ¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado de ella? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la disfrute.
7 ¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la tome.
8 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo. (RV1960)

Los tiempos actuales son apremiantes, y las batallas o enfrentamientos son cada vez de mayor dimensión, al menos cuando estamos conscientes y no dormidos de lo que pasa alrededor nuestro, pues podemos estar en condiciones cómodas que no nos permitan ver la gravedad y las guerras que tendríamos que salir a enfrentar.      

Las situaciones demandan que estemos dispuestos a pesar que los problemas y las guerras sean contra enemigos que son más grandes que nosotros o que tengan mayores recursos para la batalla. Esta es una realidad espiritual clara donde el enemigo tiene superioridad, y a pesar de eso el Señor nos manda a no tener temor porque él es poderoso para protegernos.

A pesar de la promesa de Dios se tiene algunos obstáculos que son personales, cosas normales en nuestra vida que toda mujer u hombre alguna vez enfrenta, estas nos descalifican para ser útiles en la batalla, pues influyen en nuestras capacidades para enfrentar la guerra al distraernos, y ponernos en peligro. De lo que podemos estar claros es que en la antigüedad, todo varón con edad tenía la obligación de salir a la guerra. Hoy día pensar que no tenemos que salir a la batalla sería irresponsable, “enfrentar” no equivale a capacidad, sino a responsabilidad espiritual, pues sabemos que no importan las capacidades o recursos porque el Señor es quien pelea por nosotros; hay enfrentar y disponerse es lo que cuenta aunque nos sintamos pequeños espiritualmente.

Analizando detenidamente los obstáculos tenían que ver con lo que está pendiente en nuestro corazón de lo que esperamos en la vida, estas expectativas nos desvían y nos vuelven incapaces de enfrentar algo tan importante como la batalla, pues en la antigüedad no se podía nadie extraer porque su no colaboración podía significar su propia destrucción. Ser eximidos de pelear solo podía ser por las tres causas señaladas en este pasaje, aunque existía otra causa de poco honor que eran aquellos que el temor los superaba y que les llama: medrosos o pusilánimes.

Esta no era una invitación a una fiesta como en Luc_14:18-20 donde se disculpaban por no poder asistir al no querer hacerlo, sino que aquí por el contrario eran descalificados porque su alma no estaría lista para la batalla. Esto es lo mismo que en lo espiritual donde queremos primero se cumplan en nuestra vida ciertas aspiraciones antes de enfrentar los problemas decisivos.

El sacerdote se debía adelantar a hablarle al pueblo guerrero, era el llamado a animar, esto nos habla del trabajo ministerial que está siempre martillando al pueblo a tener valentía de enfrentar y no ceder a otras presiones modernas que tratan de quitarse y buscar soluciones fáciles sin complicación. Además les hablaba para que no existiera desaliento, porque a veces no es temor a enfrentar sino que el temor es a la reincidencia, repitiendo lo mismo sin poder superarlas, y pensar que estamos luchando por gusto; esto de verdad puede desalentar, y causar desgaste.

Los oficiales hablan también para preguntar acerca de las cosas que descalifica al hombre y  que muchos creemos que manejamos bien, y sin saberlo nos podemos exponer y en lugar de completarlas nos vamos a la guerra y nuestra mente está en otro lado. El sacerdote animaba pero el oficial miraba para que quienes fueran no murieran en la batalla y esto implicaba lo que podía hacer morir por distracción interna y los que no solo eso sino que podía meter desánimo a los demás. Los oficiales no miraban si tenían pies planos, sino que trataba que estuvieran enfocados y esto lo conseguía preguntando por las causas de distracción, lo que los eximía de ir a la batalla, estas eran:

La ansiedad por estrenar algo. Esto es algo que quiere comenzar y si no lo hacemos no nos sentiremos a gusto. La mente o mejor dicho nuestra alma se enfoca en cosas que sentimos que son importantes aunque lo sean temporalmente pues no sabemos que esa ansiedad por estrenar casa (según el verso 5), no durará, es pasajera. La sensación de comenzar algo nuevo aunque sean cosas terrenales siempre ocasionará alguna distracción que puede costarnos la vida y por esto eran eximidos.

La necesidad de estrenar en este caso, era porque se había dejado pendiente algo por lo que ya se había esforzado, así muchas cosas pueden estar listas y salir a la guerra era inoportuno; Se podría decir: bueno hoy que estaba por estrenar algo tan importante como una casa me llaman, y entonces renunciamos a no estrenar por ir a la batalla pero en nuestra mente no lo hacemos. Nuestra atención estará en estrenar y no en otra cosa, y el oficial miraba como una tragedia que no la estrenara y que al final lo hiciera otro, la debilidad que puede llevar a la guerra es de ansiedad de estrenar después de construir la casa, el oficial y los líderes miraban importante que estrenara por lo que significaba una casa en Israel, pero lo principal era su vida por el riesgo que muriera por la distracción. Hoy día existe mucha ansiedad por las cosas materiales que distraen al cristiano.

El Señor quiere que estrenemos lo que hemos terminado, Él no está para molestarnos, ni se alegra tratando de meternos en batallas para quitarnos la oportunidad de disfrutarlo. Esto se vuelve importante cuando lo podemos entender, pues quien ya pasó por ahí puede entender lo que representan las cosas importantes en la vida, aun los ministro tenemos que pasar por esto. La iglesia actual tenemos un compromiso de adaptarnos a muchas de estas situaciones para que los cristianos tengan la oportunidad de servirle al Señor, por supuesto cuando hemos sido llamados.

Disfrutar lo que se ha sembrado. La viña representa esfuerzo que se ha hecho de manera continua, de manera disciplinada, con conocimiento, y con esperanza de que en el tiempo oportuno tengamos los resultados esperados. Este no es el disfrute de ganga, sin esfuerzo o de comodidad que muchos pensamos que es la mejor bendición, sino lo que llegaba como esperado después de un tiempo de trabajo, y que ha representado sacrificio.

Iniciar a disfrutar es algo que nos mantiene con fuerzas para continuar en el esfuerzo de la viña y esto representa en las cosas de la vida en las que nos empeñamos por comenzar a disfrutar. El joven puede pensar que necesita llegar al tiempo en que disfrute de sus frutos del esfuerzo de sus estudios, o de proyectos materiales en los que se esforzado por terminar para comenzar a disfrutar.

El problema en la guerra podía ser mental al tener expectativas que asumen una lógica para nosotros como el cosechar lo que se ha sembrado. Esta lógica mata al cristiano cuando las cosas no se dan en la forma u orden lógico. Esta es la razón por la que a muchos se nos permite licencia para no ir a la batalla mientras se disfruta lo sembrado. Como cristianos no estamos listos si nuestra prioridad es disfrutar, aunque es solo cuestión de tiempos, porque quiere el Señor que se tenga el tiempo para disfrutar y saborear éxitos, sin embargo vienen tiempo donde nos tenemos que alistar para la guerra. La licencia no es para siempre y el oficial sabía que se podía perder esta batalla pero en la otra estaría con todas sus capacidades.

Tener un compromiso con ilusión. El comprometerse para casarse sin duda es el evento más determinante para el hombre, es lo más grande, es el contrato más delicado y el que dudará toda la vida. Esto ponía del otro lado a la novia, que sin duda tenía el mismo deseo de unirse, nadie podía quitar esa ilusión. Este compromiso acrecienta la ilusión en las partes, y quien nunca se ha ilusionado en la vida quizá no ha vivido, pues nuestra alma nos permitirá que nos enamoremos y que sintamos que no podemos vivir si aquella otra persona. En la guerra estaría expuesto por la debilidad emocional, esto al igual a las anteriores nos metería en un gran peligro y estaríamos vulnerables.

Para los oficiales se tenía que cumplir el compromiso y por eso era exonerado, esto es lo que el Señor quiere, que cumplamos y que no se corra el riesgo en nuestra mente que nos deprimamos pensando que no regresaremos o aun peor que muramos. Se les permitía volverse y tomar aquella mujer para que no fuera otro quien la tome (esto era considerado tragedia), es decir el Señor quiere que cumplamos el compromiso y que se cumpla la ilusión.

Cuando se superaba lo que descalifica. Este es el objetivo, el Señor quiere que se superen las cosas que nos descalifican y que él venga a ser el primero en nuestras vidas, que podamos ser completos para él, para poder ir a la batalla, esto es que estemos con todas nuestras capacidades para no caer a causa de nuestra distracción de nuestra alma. Aunque nos dispongamos si tenemos estas cosas pendientes nos pueden descalificar. Si somos oficiales y tendremos que entender que es mejor dar licencia a que alguien muera por querer ser duro y legalista.

Es necesario superar la distracción en nuestra mente de lo que se piensa y razona que necesitamos comenzar y disfrutar, o de nuestros sentimientos que nos mueven a unirnos y que nos ilusionan. Las distracciones del hombre en la guerra cuestan la vida, y hablando de lo espiritual lo que nos puede hacer fracasar es la atención en otras cosas cuando no nos permiten ir a terminarlas.

Llegará un momento en que todo esto se supere, esperamos que sea porque llegó el tiempo y porque cuando nos mandaron de regreso y nos descalificaron  a la batalla, nos volvamos y hagamos lo que nos mandaron a hacer para que lo podamos superar, y que luego estemos dispuestos para hacer frente a las batallas que el Señor nos mande, porque él nos hará vencedores pero tenemos que enfrentar y disponernos. 

También existen aunque en menor número los que no esperan a que se cumpla en ellos estas cosas y que siempre están dispuestos, personas especiales como Pablo que recomendaba no casarse para quien pudiera hacerlo, pero si nuestra situación no es esa tenemos que entender que debe ser temporal. Lo importante es que el Señor nos supere y nos dispongamos, porque también existen otros que nunca se sentirán saciados y siempre tendrán casas que estrenar, viñas que disfrutar y compromisos que les ilusionen y nunca querrán disponerse a la batalla, pues nunca resuelven su vida como si el Señor no quisiera que se alcance.

Reflexiones

1.                  El sacerdote debe animar para que se disponga todo el pueblo, aunque haya algunos que se serán descalificados por el oficial y otros a ellos mismos por medrosos.
2.                 Estrenar no es un deseo que el Señor rechace nos puede conceder esperar hasta que pase ese deseo, pero cuando estemos listos debemos estar dispuestos a alistarnos a la batalla.
3.                 Disfrutar lo que se siembra es algo normal pero que esta lógica del disfrute no nos desanime, cuando pensemos que tenemos que enfrentar la batalla sino que esperemos a ser eximidos, ese tiempo para disfrutar es importante pero pasajero.
4.                 El compromiso con la ilusión tiene que ser real y validado por el Señor, pues de lo contrario, para no caer en un ciclo de desilusión. Lo que nos ilusiona y viene con compromiso es lo que vale y no lo que el mundo vende: disfrute sin compromiso.
5.                 El Señor quiere que sean superadas las cosas que nos descalifican, y él hará que se cumplan, para que volvamos con la capacidad de enfocarnos en la batalla que él quiere. Es parte de su plan que se sacien estas necesidades de la vida lo antes posible, aunque no quiere que sean la prioridad en nuestra vida, por esta razón era una ley en Israel, para que nadie le robara la ilusión, la necesidad de estrenar ni de disfrutar la viña, pues siempre ha existido personas que nos quieren robar para que nos sintamos infelices y quejándonos de Dios.