domingo, 27 de noviembre de 2011

La intimidad del propiciatorio

Texto: Éxo_25:21-22 Núm_7:89; 1Cr_28:6-12

Éxo 25:21 Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.
Éxo 25:22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.


1Cr 28:6 Y me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios; porque a éste he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre. 1Cr 28:7 Asimismo yo confirmaré su reino para siempre, si él se esforzare a poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este día.(A)


1Cr 28:8 Ahora, pues, ante los ojos de todo Israel, congregación de Jehová, y en oídos de nuestro Dios, guardad e inquirid todos los preceptos de Jehová vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra, y la dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros perpetuamente. 1Cr 28:9 Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre. 1Cr 28:10 Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla.


1Cr 28:11 Y David dio a Salomón su hijo el plano del pórtico del templo y sus casas, sus tesorerías, sus aposentos, sus cámaras y la casa del propiciatorio.


1Cr 28:12 Asimismo el plano de todas las cosas que tenía en mente para los atrios de la casa de Jehová, para todas las cámaras alrededor, para las tesorerías de la casa de Dios, y para las tesorerías de las cosas santificadas.

Cuando el Señor dio el esquema a Moisés del lugar donde se manifestaría a ellos, lo hizo con una clara idea de tener intimidad con el hombre como pudo tenerla en Edén, sin embargo el hombre no ha apreciado esos deseos de Dios. En tiempos de Salomón se mantenía el concepto de límites de intimidad, pues en los tres lugares que estableció el Señor, del atrio, lugar santo y lugar santísimo tienen un gradiente de va de menor a mayor intimidad.
El otro concepto importante de la intimidad es que debe ser construida con recursos del hombre para que Dios se manifieste; esto comenzó en el pensamiento de Dios, pero la ejecución era por la aportación del pueblo de manera voluntaria y de corazón, estos dieron los materiales como muestra que la intimidad debe ser construida con nuestro aporte (Exo_25:2-7).
El atrio era el lugar más público, donde llegaba el que llevaba su ofrenda al sacerdote, el sacrificio estaba en esa dimensión pública, así como el Señor fue sacrificado, donde todos miraron pero pocos entendieron de qué se trataba. Esta es la dimensión del compromiso que es donde comienza la intimidad, pues quien no se compromete no puede exigir intimidad. El congregarse y buscar de Dios es manifestación de compromiso, aquí algunos no entienden lo que está haciendo, pero todos pueden opinar lo que ven. Un ejemplo de esto es quien se casa, que hace un compromiso público a través del rito de la boda, la cual algunos no entienden la trascendencia. La intimidad con Dios entonces se vuelve un testimonio a todos. Este nivel de intimidad es importante para Dios pues representa el “no te avergüenzas de mí”.
El lugar santo representa otro límite que solo se accedía por el sacrificio de la ofrenda, y además si se era sacerdote quien se lavaba antes de entrar, aunque hoy hemos sido constituidos sacerdotes en el nuevo pacto, tenemos acceso aunque ya es privado, y obliga a que aquel que entra realice las labores necesarias. Si vemos lo que se servía era en cambiar los panes de la proposición, que representa la voluntad de comer lo que el Señor nos ofrece o sirve y que es suficiente para nuestras necesidades.
También se ministraba el candelero que requería estar encendido con el fuego del altar, y ser llenado de aceite que representa la unción proveniente de la trituración de la oliva, que también es figura de las experiencias que nos han triturado y sacado lo mejor y no lo peor de nosotros todo por alcanzar intimidad en lo apartado o santo. La luz del candelero tenía que estar encendido en la noche y no debía apagarse porque la santidad depende de su luz, es decir de su guianza que viene a darnos claridad en nuestro caminar.

El altar del incienso era el otro componente que representa la oración de los santos que tiene olor grato, como dice en Exo_30:7-8, se debía quemar incienso que no fuera extraño cada mañana cuando se alistaba las lámparas y al anochecer cuando se encendía las lámparas.
El lugar santísimo representa la misma presencia de Dios, y en el antiguo pacto existía un velo que lo dividía, pero hoy ese velo está rasgado por la obra de nuestro Señor Jesucristo y no existe obstáculo para entrar. Antes había límite físico, y también de tiempo, porque era una vez al año, esto por la falta de valoración del hombre al deseo de Dios de tener intimidad con el hombre que lo anhela, con el nuevo pacto que tenemos el Espíritu Santo depende de nosotros si lo buscamos. El arca del testimonio que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció y las tablas de la ley, cubierta por el propiciatorio y los ángeles de oro uno frente al otro mirando el propiciatorio. Este era el lugar que el Señor tenía como lo más íntimo de Él.
Pero ¿cómo hacer para alcanzar la intimidad con Dios? Esta es una pregunta muy frecuente porque siempre se piensa en lo difícil que puede ser tratándose de Dios, pero es todo lo contrario pues es más difícil acercarse al hombre y alcanzar un nivel de intimidad que de Dios. Esto en las parejas desgraciadamente no se alcanza porque no se busca, pues creemos que la cercanía física es lo mismo que intimidad.
Cuando se habla de intimidad se refiere a la amistad que une en una zona de cercanía o acceso que se tiene reservado, este es un límite de privilegio para el cristiano, así como el que tiene acceso a la fuente de poder. Esta unión no es por interés sino por el Espíritu, pero depende más de las voluntades para que se dé, puesto que cuando existe ese interés, todo obstáculo se puede superar. Alguien tiene poco tiempo para la intimidad, pero encuentra el tiempo para acercarse a Dios, para congregarse y para todo lo que nos acerca al Señor.
Otro elemento son los beneficios obtenidos de la intimidad, si lo vemos en la pareja la verdadera intimidad da la apertura para hablar, tener otro nivel de comunicación y decir lo que sentimos sin ningún reproche. Nos ayuda a tener los mismos objetivos y sueños, y nos une en pensamiento y espíritu. Todo el tiempo es gratificante al acercarnos mutuamente.


La intimidad del propiciatorio. El arca del testimonio cuando le fue ordenado a Moisés en Exo_25:16 le dice el Señor y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré, lo que significa que ya estaba el arca pero el testimonio también estaba en mente. Así también habrá testimonio, cosas que nos harán recordar la bondad del Señor para con nuestra vida: cuando nos alimentó en el desierto con maná y nos ayudó a salir de allí, cuando hizo reverdecer nuestra vara como señal que somos escogidos, si ¡me escogiste a mí!, y las tablas de la ley que habla del orden a seguir para alcanzar santidad. En la pareja debe existir también un arca de testimonio de nuestra intimidad, cosas que nos dicen que tenemos en común un espíritu que nos une.

Cuando Moisés se acercaba a Dios, recibía instrucciones, le hablaba el Señor audiblemente para decirle lo que iban a hacer con el pueblo, esto habla de una intimidad superior, porque además de la presencia que podía sentir y ver además la nube llenar el lugar, lo más impresionante era su voz saliendo de sobre el propiciatorio.
Seguir su palabra es intimidad porque de lo contrario su palabra quedaría sin ningún efecto, por esto la voz de poder, de vida, era la solución a las necesidades del pueblo, por esto no debe ser causa de envidia el que otro tenga intimidad, sino por el contrario debemos saber que trae beneficios. Debemos buscar la intimidad con Dios pues nos transforma a su imagen.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La restauración después del arrepentimiento

2Co 2:5 Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros.
2Co 2:6 Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos;
2Co 2:7 así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza.
2Co 2:8 Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.
2Co 2:9 Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo.
2Co 2:10 Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo,
2Co 2:11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

La disciplina es una de las cosas más difíciles para el cristiano y que obtenga beneficios, y que no se retire en el proceso, y no alcanzar el efecto correctivo. Esto es lo que ocurre en las familias cuando se quiere aplicar correctivos, la autoridad de la casa quiere tener buenos resultados, pero a veces se confía demasiado en el correctivo y nos olvidamos de otros aspectos que son importantes manifestar para quien está en disciplina no pierda la sentimiento de amor a través de la consolación y el perdón.

Es difícil de entender cuál es el punto para actuar en la consolación y en el perdón, para que aquel que está en disciplina se sienta apoyado y con disposición a la restauración y de volver a su camino. Esto es porque no se puede consolar mientras la persona no ha llegado al punto de reconocer los daños y estar dispuesto a cambiar.

En la iglesia de Corinto existía un problema que había sido superado, y a pesar de los daños que siempre ocasiona el pecado a la iglesia, el apóstol los motiva a que una vez completada la disciplina -pues tiene un tiempo en el que hace efecto- y ya había llegado el momento de ayudar y consolar.

El pecado causa tristeza. Cuando se falla al Señor siempre hay tristeza, y el primero en sentirlo desgraciadamente pocas veces es quien falla, sino los que le aman, pues son los que tienen que soportar los efectos de la paga del pecado. Entristecerse por otros pareciera tener límites, y la paciencia cuesta practicarla manteniéndose firme para no caer en una actitud permisiva. Cuando los que aman no tienen paciencia y se adelantan a tender la mano y demostrar amor y consuelo, se corre el peligro de interpretarlo como que se está dando permiso de seguir el mismo camino del pecado.
Cuando la tristeza se hace larga por la falta de reacción de la persona que falla, parece que se llega cierta estabilidad, pero esta puede ser falsa, pues se basa en el conformismo ocasionado por la impotencia, y la impotencia puede llevar también a la permisión. Cuando nos conformamos y decimos que es mejor dar permiso porque no se puede hacer nada, animamos a que la persona siga en el mismo camino.

Por el contrario se debe mantener una buena actitud de espera hasta que haya cambios, aunque se sufra no se debe ceder para no echar a perder la disciplina de Dios, de la manera que la quiera hacer; los que tienen tristeza juegan un papel importante, pues se debe estar atento a los frutos de arrepentimiento (dentro de ella la tristeza del que falla pues lo llevará al arrepentimiento), y abrirle las puertas a su restauración, pues de lo contrario quedaría en un vacío. Cuando vemos en el hijo pródigo el padre no desespera como para salir a buscarlo, sino que espera que la disciplina de la escasez le trajera a su hijo, porque era devuelto con una actitud apropiada, pues regresaba esperando que le dieran la posición de jornalero.
Debería ser suficiente ver a los que sufren. Cuando se mira el sufrimiento de los que están alrededor se puede pensar que es parte de la disciplina, pero es parte de los efectos o frutos del pecado, lo que es cierto es que debería ser suficiente ver el daño y el sufrimiento como para desear detenerse en el pecado, por el arrepentimiento y someterse a la restauración.
Las disciplinas comienzan a tener sentido cuando miramos los daños que se están causando alrededor, y entonces se puede pensar en lo que está ocurriendo dentro de nosotros, es un espejismo del pecado, y que tarde o temprano la realidad espiritual se manifestará y sacará a luz lo que no está bien, esto es por supuesto para aquel que es hijo de Dios.

Siempre tendemos a olvidar que cuando se vuelve a la realidad después del arrepentimiento se tiene que lidiar con la tristeza por los daños ocasionados a otros, pero también hay quienes quieren que la persona sufra por lo que falló, sin embargo eso tiene un límite porque como dice el apóstol, se puede ser consumido por demasiada tristeza, y en ese desánimo se pierde el interés de la restauración y de desear recuperar lo que antes tenía, incluyendo el servicio a Dios, cuando se ha tenido.

El perdón y consuelo anima la restauración. Perdonar y consolar de parte de la iglesia puede no ser tan fácil de hacerlo, pero lo que podemos ver es que el apoyo nuestro es clave a la obra de Dios, puesto que la restauración se puede atascar por nosotros (los que se entristecieron), si no apoyamos causaremos estancamiento. Personas que cometieron errores y se arrepienten pueden no tener cabida nuevamente en la iglesia si no existe perdón y consuelo de parte de los que se sintieron ofendidos.

La iglesia de Cristo tiene a mucha gente que aunque ha entendido los propósitos de la disciplina y se ha arrepentido, es decir que ha dejado el camino equivocado, no encuentra nuevamente el espacio por la falta de ayuda de aquellos que fueron afectados. La recomendación del apóstol es entonces que lo hagan. Esta es la forma de demostrar poder y autoridad, pues la confirmación del amor está en esto y es tan importante como la aplicación de la disciplina.

Satanás se aprovecha del legalismo. Cuando nos ponemos de jueces a querer manejar un tiempo del castigo para aquella persona que falló, estamos actuando bajo cierto legalismo y es entonces donde el enemigo aprovechará la falta de acuerdo en perdonar y consolar. Algunos pueden sentir que no merece consuelo la persona que falló, y que ellos que fueron afectados deberían de ser consolados, pero aquí el que está afectado es el que falla y necesita restauración.

La artimaña o plan del enemigo es que nosotros caigamos en el papel de jueces y en desacuerdo, en este caso como miembros de una iglesia puede causar división pues habrá quienes piensen que es mejor dejar fuera a esta persona y habrá quienes le perdonen y traten de restaurarle.
Por eso el apóstol habla que si ellos perdonaban también lo había hecho él, para evitar la división, y no darle ventaja al enemigo para que destruya la iglesia. Como iglesia somos responsables de la restauración de los hermanos que se alejan y se arrepienten y quieren tener una nueva oportunidad. Cuando se da esta oportunidad se puede recuperar la confianza en Dios si lo hacemos de acuerdo a lo que el Señor nos manda.

lunes, 14 de noviembre de 2011

El siervo obediente

En esta ocasión queremos compartir una de las enseñanzas para servidores de nuestra iglesia, dada por nuestro Hno. Fernando Durán, esperando nos motive a nuestra formación para nuestros ministerios. Agradezco el material de mi hermano.

Por Hno. Fernando Durán.
Jon 1:1 Vino palabra de Jehová a Jonás(A) hijo de Amitai, diciendo:


Jon 1:2 Levántate y vé a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.


Jon 1:3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. (RV60)
 
1. Jonás fue un profeta a regañadientes porque se le asignó una misión que considero de mal gusto: _ Asiria, era la potencia grande y despiadada de la época y era el principal enemigo de Israel. Crueldad era mostrada con orgullo sobre los pueblos conquistados.

2. Por esta razón prefirió huir de Dios antes que obedecerlo. Como servidores, quizás nos toque hacer cosas que no quisiéramos, muchas veces sentiremos el deseo de alejarnos y dejarlo todo, pero aprenderemos que a pesar de nuestros pensamientos y decisiones es mejor obedecer al Señor que desobedecerlo.

DESARROLLO.

Dios demanda que aceptemos su Palabra al instante:

• Si dice “Ve” debemos ir enseguida.

• Si dice “Detente” o “No vayas” debemos de dejarlo de inmediato. (Lucas 7:8)

Lo que sucede con muchos de nosotros como servidores es que estamos tan compenetrados en nuestros propios pensamientos y deseos, que no obedecemos.

Están los siervos de Dios que obedecen de inmediato sin pensar o razonar lo solicitado por el Señor. Solo cumplen la orden. Ejemplo: Abraham cuando Jehová le pide a su hijo en sacrificio (Génesis 22).

Y estamos aquellos que cuestionamos la orden de Dios y vemos si nos conviene o no. Ejemplo: Balaam que fue incapaz de recibir dirección de parte de Jehová y trató de negociar. (Números 22:12, 19-20)

Hay una necesidad de sumisión de los siervos. Si alguno de nosotros se ofrece para el servicio al Señor en la iglesia y no ha aprendido sumisión, sirve para el mismo y no para Dios.

Pero aquel que se esfuerza en someterse, estará firmemente establecido en el Señor y no le costará obedecer. Debemos de dejar moldearnos por las manos del Señor y evitar ser grandes ante los demás y servirle de todo corazón.

Muchas veces a pesar de nuestra terquedad, el Señor en su misericordia nos concede otra oportunidad de servirle cuando regresamos a Él.

• Aunque Jonás trató de huir de Dios, el Señor siempre tuvo el control y tomó las riendas de:

o Dominar el mar.

o Dominar al pez.

El Señor mostró su poder y a la vez su compasiva manera de dirigir.

• Jehová había dado a Jonás una tarea y éste reaccionó con ira e indiferencia. Como servidor tenía que aprender:

o Que Dios ama a todos los hombres.

o Que el Señor no se equivoca en el llamado a una misión, ministerio o tarea.

o Que el servicio incluye obediencia y una dosis de amor al prójimo, al hermano y a la autoridad delegada por Dios.

• Este profeta se creía superior a los del pueblo de Nínive, y demostró una actitud renuente y soberbia de su posición. Valentonado tomo su propia ruta en clara negación a su Señor. Jehová tuvo que tratarlo y le demostró arrepentimiento y obediencia a través de los paganos a aquellos que el despreciaba y no estaba dispuesto a servirles. Que lección para Jonás, para Israel y para nosotros los malos siervos.

Termino con este pensamiento:

“Las personas que creen que son demasiados grandes como para hacer cosas pequeñas, realmente son demasiado pequeñas para que les pidan que hagan cosas grandes”

Leer Romanos 13:1.

AMEN